Mientras ruge el fragor de los cañones
y retiembla la tierra con pavura,
y encaramado en la nubosa altura
escudriña el avión los batallones;
mientras de Marte bélicas canciones
el pecho llenan de feroz bravura,
tornando en lobo al hombre en la espesura
y en rayo el galopar de los bridones,
sobre el lomo rizado de las olas
que hendieron las valientes carabelas
venidas de las playas españolas,
llegas, del Arte envuelto entre las galas,
tendiendo al aire tus gallardas velas,
como un cisne cantor de blancas alas.
Octubre, 1915.