Padre, más de tres largas centurias transcurrieron
y seguimos libando la hiel del padecer;
huyó el león rampante, ensangrentado el lomo,
pero vinieron águilas voraces en tropel[33].
Y nuestro pueblo llora, porque es pesado el yugo
y protestar no puede, porque es débil su grey,
porque los ancestrales todos ya sucumbieron
sin dejarnos su aliento, sin legarnos su fe.
[Nota 33: Alusiones transparentes. Son: el "león rampante", España,
y las "águilas voraces", Norte-América. A Claro Recto le ha complacido
la sinécdoque. Antes, en _El alma de la raza_, la emplea igualmente.]