III

Padre, más de tres largas centurias transcurrieron

y seguimos libando la hiel del padecer;

huyó el león rampante, ensangrentado el lomo,

pero vinieron águilas voraces en tropel[33].

Y nuestro pueblo llora, porque es pesado el yugo

y protestar no puede, porque es débil su grey,

porque los ancestrales todos ya sucumbieron

sin dejarnos su aliento, sin legarnos su fe.

[Nota 33: Alusiones transparentes. Son: el "león rampante", España,

y las "águilas voraces", Norte-América. A Claro Recto le ha complacido

la sinécdoque. Antes, en _El alma de la raza_, la emplea igualmente.]

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 235 / 368 题