En estos días trágicos en que el bárbaro esquilmo
en esta tierra idílica alza su pabellón,
en que nos hiere el fuerte, porque nacimos débiles
y tiramos del carro del colonizador;
danos el ritmo olímpico de tu música sacra
y la dulce armonía de tu nueva canción,
y ante el dolor, estóicos, el mundo cruzaremos
del Ideal incólume volando siempre en pos.