IV

Ya agotaron sus flechas nuestras viejas aljabas

con el león hispano en rudo batallar,

y con aquellas águilas que viéndonos inermes,

cruzaron el Pacífico en un vuelo triunfal.

Por eso te pedimos que prestes el acento

de tu lira a estos hijos de indómitos rajáhs,

para que, ahogando el grito de nuestras penas íntimas,

ambulemos cantando por no querer matar.

V

Excelso padre Apolo: por las musas gloriosas,

por los sátiros viejos del bosque secular,

por las suaves ondinas que duermen en los lagos,

por la luna, tu hermana, de soñolienta faz;

suelta las rojas bridas de los salvajes potros

que, en furioso galope, sus crines tenderán,

y que enciendan sus cascos, al chocar con los soles,

reverberantes rayos de paz y libertad.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 236 / 368 题