I
Nació Alejandro; su potente lanza,
al ronco grito de incesante guerra,
cubrió de luto y ruinas y matanza
cuanto entre el _Ister_ y entre el _Sindh_ se encierra.
Murió Alejandro; y a su gran pujanza
estrecha fosa concedió la tierra,
y él y su lanza y su poder temido
se hundieron en la sima del olvido.