LAS NOCHES DE CITA

Todas las noches, a la sombra amena

de un frondoso macizo floreciente,

yo acudía con paso diligente

y con el alma de ilusiones llena.

Veía a poco su cuerpo de azucena

avanzar indeciso, lentamente,

mientras un ansia de pasión ardiente

daba a mi pecho hervores de colmena.

Juntos los dos en dulces embelesos,

volviamos al cuento de los besos,

sin pensar que es voluble la fortuna.

Y sólo nuestro ardor se interrumpía

cuando ya en el azul se desleía

la dorada sonrisa de la luna.

1917.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 173 / 368 题