IV

Ya está el héroe otra vez sobre la escena

con su porte viril, pero... ¿y su fuerza?

Su fuerza no es la loca rebeldía

del que quiere vivir;

es la resignación, es la alegría

del vencido en la lucha,

que no le importa nada su derrota

porque trae la paz, aunque en sus garras

lleve su voluntad deshecha y rota.

Y se entrega en los brazos del amor

para gozar en paz

la dicha gue promete,

y se arrima al hogar que da calor,

mientras el huracán fuera arremete

contra el loco que quiere, ensangrentado,

batirse moribundo,

y con la boca cubierta ya de espuma

hacer un gesto de desprecio al mundo.

A vosotros os hablo, ahora arribais

al puerto de la paz.

Sois prisioneros de la gran batalla

donde la sociedad

al débil avasalla,

y en la cárcel sombría del deber

vais a reir,

vais a llorar,

y vais a recordar

el fragor de la lucha del ayer.

Yo soy siempre cruel con el cobarde,

más no hace caso ¡por Dios! de los poetas:

somos locos enfermos de la vida

y es que para curar

nuestro pensar suicida

la sociedad no encuentra una receta.

......................................

Tenéis derecho a vuestra dicha de hoy;

pues que es la libertad

a cambio de amor.

Reid la carcajada

de la felicidad,

soltad vuestras campanas,

que repiquen a gloria,

que suenen alegría,

que lleguen sus tañidos

a esta mansión dichosa,

que besen vuestras almas

con sus sueños de rosa.

Yo quiero panderetas,

yo quiero cascabeles,

quiero trinos de pájaros

y ruido de caireles,

yo quiero la alegría

de los días de sol,

quiero la chillería

de la niñez dichosa,

y en medio del concierto

de este bullicio humano

una salva de aplausos

por mis primos hermanos.

V

Ya sólo falta un acto,

Y ese os toca a vosotros concluir.

Estais sobre la escena...

Acabad vuestro drama

con el arte grandioso del vivir.

Pero tened en cuenta

que si os sale tragedia

no han de faltarle risas;

ni han de faltarle lágrimas

si os resulta comedia.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 120 / 368 题