De su nido de ideales
sólo queda el esqueleto, ¡Seculares ambiciones!
Aquel nido que cubierto de olorosas ilusiones
orgulloso se mecía de la historia en los anales.
Más su túnica de nieve
ha rasgado el negro aullido de los vientos,
y debajo de los santos, ideales sentimientos,
son los odios un grabado, la ambición es un relieve.
Aquel nido, que era un beso
en el vivir de los hermanos corazones,
es escarnio de la fé que se deben las naciones;
y por eso
ha volado la paloma de plumaje alabastrino,
ahuyentada por la mano poderosa del destino.