(PRIMER PREMIO EN EL CONCURSO LITERARIO ORGANIZADO POR LA "CASA DE
ESPASA", MANILA, 1919)
I
Ha lanzado la paloma su quejido lastimero.
En el beso de la tierra con el cielo, muere el sol...
De la tarde el arrebol
se desmaya entre las sombras de la noche del guerrero.
El silencio de las horas enlutadas
ha rasgado los clarines del heraldo de la muerte;
hay espectros en las sombras y hay terror en las miradas
y vomitan los cañones el derecho del más fuerte.
Y ha volado la paloma de plumaje alabastrino
ahuyentada por la mano poderosa del destino.