LAS DOS HOCES

I

Parece la fragua el ojo cerrado

de un muerto titán,

y el yunque parece un pico en silencio

de un ave anormal.

En un negro rincón duerme el mazo

que otros días batiera el metal...

¡Cómo duele esta paz de la fragua!

¡Cómo duele esta paz!

"¡Hola, herrero! ¿qué tienes? ¿qué inercias

han ganado tus músculos hoy?

Tus brazos semejan dos ramas tronchadas,

dos angustias largas de una abdicación.

¡Levántate, herrero!

Haz que de la fragua resucite un sol.

Enarbola el mazo y así, junto al yunque,

entre rojos hálos serás como un dios."

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Ha soplado el fuelle sobre los carbones,

ya la roja llama crepitando está;

sobre el recio tórax del despierto herrero,

hay como una bella púrpura imperial.

El mazo es tu cetro;

¡oh herrero! comienza de nuevo a reinar,

y en tus brazos aprendan los flojos

a batir y forjar.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 105 / 368 题