LA BANDERA

Corre el torrente alborotado y ciego,

y el Derecho parece una quimera;

pero aun hay fe, y allí donde yo llego

ha de llegar conmigo mi bandera.

Es bandera muy santa. Me la dieron

hombres ya muertos de mi propia raza.

Ellos la amaron mucho y defendieron

cuando tronó el insulto o la amenaza.

Y hoy la defiendo yo. No sea el torrente

la fuerza superior que la derribe.

Esa bandera es algo omnipotente

que flota y obsesiona, y siempre vive.

¡Vivirá...! Si algún día de mis manos

un golpe del azar la desprendiera,

en pos de mí vendrían mis hermanos

a tremolar de nuevo esa bandera.

Fija en la brecha está. Ese es su puesto;

allí la encontrarán otras edades;

allí irán a besar su hierro enhiesto

rayos de gloria o fieras tempestades.

Allí la mirarán, siempre clavada,

flameando al sol, las esperanzas mías;

vieja quizás, pero jamás hollada,

jamás vendida por el bravo _Elías_...[24]

[Nota 24: Interesante personaje de _Noli me tangere_.]

Y Elías es mi hermano. Su firmeza

arde en todas las almas filipinas,

ya la ciñan de flores o de espinas,

y satura de fe nuestra cabeza.

¿Y qué brazo mejor que el brazo hermano

para sostén de la bandera santa?

Ese la salvaría del pantano,

como la salva ahora y la levanta.

¡Alcémosla...! ¡Que llegue hasta los cielos,

que ondee y que restalle muy arriba,

que cubra con su gloria nuestros duelos

y que mantenga la esperanza viva!

Y aunque ciego el raudal se precipite

y parezca el Derecho una quimera,

nadie, mientras la fe no se marchite,

podrá decir que ha muerto esa bandera...

Junio, 1905.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 89 / 368 题