ESPIRITUALIDAD

Me prestas la sonrisa encantadora

que el pecho desgarrado necesita

para aplacar los ayes que vomita

del terrible dolor que le devora.

De nuestro amor el ánsia arrobadora

que fluya eternamente Dios permita,

feliz en tu alma en la Mansión bendita,

triste en mí en esta Tierra engañadora!

Por eso le suplico reverente

que no falte jamás luz en la mente

para que en ti se fije el pensamiento;

en el habla, calor para ensalzarte;

y fuego abrasador, encendimiento

vivo en el corazón, para adorarte.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 41 / 368 题