CONSUMMATUM EST...!

¡Qué dulcemente en el eterno sueño

que en flor segó una vida sin agravios...!

La pálida escarlata de tus labios

que el rocío del alma humedecía,

los santos clavos del sagrado Leño

tenuamente teñía.

Contemplando tu faz agonizante,

contemplando impotente que arrastraba

mis venturas la Muerte en su fiereza,

"¡En tus manos, Señor,

encomiendo mi espíritu...!", clamaba

trémula de estupor

mi voz desesperante.

Dulcísima rendiste la cabeza

consumando espantoso sacrificio;

a la gloria ascendiste con presteza

para empuñar de la virtud la palma,

dejándome en el alma

mortal tortura, aterrador suplicio...

Tus despojos después enriquecieron

próvidas flores que en cercano día

en ánforas tus manos dispusieron,

las mismas que en tus últimos delirios

impetrabas la amable compañía.

Y verbenas y anémonas y lírios,

llenos de excelsitud y de poesía,

rociados con mi llanto

fueron contigo, ¡Emula!, al Camposanto...

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 40 / 368 题