EL EUCALIPTO DEL PANTEÓN

¡Mirtácea esplendorosa...!

¡Quién pudiera en tu médula inyectar

la esencia misteriosa

del alma tormentosa

que no ha podido el llanto debelar!

Tu estrenua arboladura

gallarda y rígida se yergue al pie

de sacra sepultura

que guarda la armadura

de la verdad de mi amorosa fe.

Tu fronda balancea

temerosa, y las hojas ven lucir

cuando el día febea,

la líquida presea

que ha de absorber la tierra al efundir.

El pétalo minúsculo

ufana ostenta tu plateada flor,

y al brote de su súrculo

más vivo en el crepúsculo

en declinando el sol dominador.

Exhala ténue esencia,

que es plegaria que envuelve, al descender

hasta la Omnipotencia,

lamento y asistencia,

primera lágrima, efusión postrer.

¡Eucalipto arrogante

que erguido impávido junto al panteón

despliegas fascinante

tu fronda murmurante

y embalsama tu nívea floración;

cipo fúnebre; estela

que Natura levanta a la virtud;

superno centinela

que siempre, siempre vela

de mi amada la frígida quietud;

mirtácea esplendorosa...!

¡Quién pudiera en tus fibras inyectar

la esencia misteriosa

del alma congojosa

que no ha podido el llanto debelar!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 42 / 368 题