Alma bohemia que jamás se abate,
gemela de Talión y Prometeo,
antes que suene el grito de combate
por la arena del circo me paseo.
No temas tú, oh Amor, porque me veas
despreciando mi vida ante el Coloso;
Una gota de sangre en las ideas
¡es Jesús en el Gólgota glorioso!
¡Y yo no temo al César! Por mis venas
corre sangre de mártires malayos...
¿Quién dijo que con balas o cadenas
puede atajarse el vuelo de los rayos?
Se ha de inclinar su testa coronada
bajo el verbo de gloria que pregono,
¡que es más grande mi pluma que su espada!
¡y hay más fuerza en mi pecho que en su trono!
Pero no has de temblar, ¡oh dulce amada,
Luz de mis ojos, paraiso mío!
Cuando tú veas fulgurar mi espada
en el solemne y loco desafío.
Que así cubra mi frente la victoria
como sobre la arena me desangre,
¡Si triunfo, para tí toda mi gloria!
¡Si caigo, para tí toda mi sangre!