(HACIA LO PARADÓJICO)
Y Dios cogió una vara de estrellas encendidas
Para prenderle fuego al cráter del volcán.
Temblaron las entrañas del monstruo, sacudidas.
La noche se tiñó del sol de sus heridas.
Y al despertar del sueño de siglos el titán,
Buscó a las dulces vírgenes al pié de su albo lecho,
Buscó a las flores hechas de todos sus vapores
Para clavar--¡qué loco!--sus garras en el pecho
De vírgenes y flores.
Cayeron. Y por ellas
Lloró el coloso luego sus lágrimas de estrellas.
Y es que algo en el zarpazo del débil a los fuertes
Pudiera aventurarnos a inmensos silogismos.
Si fueran esas cumbres eternamente inertes
Las águilas no harían su nido en los abismos
¡Oh ejemplo de las lavas!
¡Oh, tú, que matas vírgenes y rosas con tus babas
Llorando aquella risa con que rodó Satán!
Sigue rompiendo almas, sigue rompiendo prados.
Dios cogerá una vara de lirios perfumados
Para apagar el fuego del cráter del volcán.
1910.