BIENAVENTURANZA

Yo he abierto mi puerta al mendigo

y le he dado el dinero que tengo.

El pobre es mi padre y mi amigo,

y es pobre el hogar de que vengo.

He dado mi plata, a los ruegos

del viejo que llama a mi puerta

y clava sus ojos, ya ciegos,

en mi alma al amor siempre abierta.

Yo he dado mi plata ¡qué importa!

No lloren por mí los abuelos.

La vida es muy triste y muy corta,

y hay algo que premian los cielos.

Y no ha de faltarme a la mesa

el triste mendrugo que he dado;

que un ángel de Dios siempre besa

la mesa del que es desgraciado.

Bendiga mi frente la muerta;

la madre que lloro y bendigo.

Por ella yo he abierto mi puerta,

y he dado mi plata al mendigo.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 25 / 368 题