III

Y aquí viene lo triste, señor, de todo esto;

Porque una tarde Flora cortó y cortó más flores,

Y luego de apiñarlas en su tagalo cesto,

Se fué a su lecho para contarlas sus amores.

Y se quedó dormida con ellas, y con ellas,

Que se reían bajo la luz de las estrellas,--

Lámparas de oro puestas en el celaje cónico,--

Flora, a la luz del alba amaneció abrasada,

Completa y dulcemente, de muerte perfumada.

¡Las flores la mataron con su ácido carbónico!

1910.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 22 / 368 题