(CUENTO)
I
Señor: Pues ésta era una gentil chiquilla
Hija de un primitivo y autóctono rajhá,
Más bella que la estrella que sobre el viento brilla,
Más dulce que este cuento que a tí brindado vá.
¡Si hubieras visto qué ojos! ¡Lo mismo que dos frutas
De un _lomboy_[14] que tuviera las ramas perfumadas!
¡Y qué labios de rosa! ¡Y qué gloriosas rutas
Y líneas las del cuerpo de carnes encantadas!
Y se llamaba Flora, como la primavera,
Y su voz como el canto de los pájaros era,
Y sus cabellos negros y largos, y su frente...
Su frente era como un jazmín harto de aurora,
Con mucho de románticos amores soñadora
Y mucho de los rayos de luna. Dulcemente.
[Nota 14: Fruto negro, brillante, del árbol así nombrado.]