Manileño. Comenzó a metrificar para el público a los quince años, y a
los diez y siete publicó su volumen _Rimas malayas_ (Manila, 1904).
Sus primeros modelos fueron Bécquer, Espronceda y otros bardos
hispanos. Idolatró, luego, en Rubén. También cree en Villaespesa,
Rostand y D'Annunzio. Es padre de dos novelas y dos zarzuelas.
Laureáronle en copia de certámenes poéticos.
¡GLORIA!
(LETRA DE UN HIMNO ESCOLAR A RIZAL, PREMIADO NOVIEMBRE, 1908), EN
CONCURSO PROMOVIDO POR _El Renacimiento_, DIARIO NACIONALISTA DE
MANILA.
Del suelo de la patria que vuestra, sangre encierra
hoy brota un himno santo en vuestro augusto honor.
¡Gloria al que abrió los surcos para labrar su tierra!
¡Gloria al que abrió las almas para enseñar su amor!
No se extinguió en los aires vuestra palabra amada;
no faltan labios jóvenes que besen vuestra cruz;
y la legión de apóstoles por vos fructificada
no olvida al que en la noche cayó pidiendo luz.
Luz para las conciencias, para las almas todas;
luz para el ara triste del olvidado altar;
que aquella vuestra lámpara que se apagó en las bodas
iluminó, estallando, el alma popular.
Brotan frutos del suelo que el germen vuestro encierra;
las almas aprendieron a amar en vuestro honor...
¡Gloria al que abrió los surcos para labrar su tierra!
¡Gloria al que abrió las almas para enseñar su amor!