[748] En el original _atraueisse_, sin duda por errata.
SCENA III
MACIAS, VIOLANTE.
[_Mac._].--Con quánta fuerça, o Amor, arrojas las
inuisibles flechas, cuyas heridas se sienten en medio
del coraçon, donde con ser ciego tan incierto aciertas,
derramando por las venas el oculto veneno, con que
enciendes la pureza de los más elados pechos. Qué cetro
ay que te pueda hazer resistencia, teniendolos todos a
tu dominio sujetos? Quién ay que no siga tu estandarte?
Quién puso a Troya en tanta ruina y desuentura, que
d'ella no dexó casi cenizas? Quién afeminó el robusto y
fuerte braço de Hercules, y puso en sus vengadoras manos,
en lugar de la pesada maza, vna ligera rueca? Sino tú:
que escudriñando los más escondidos senos del mar, en su
profundo abismo a los mudos peces enciendes, a las aues
en la region del ayre no perdonas; ni menos a los brutos
animales, a quien traes en continua guerra. Qué braueza
muestran los feroces leones, los crueles tigres, los
fuertes toros y los ligeros cieruos, quando se sienten
heridos de tu flecha? Al fin, todo este mundo, y el que
no vemos, no es otra cosa sino vna vnion y suaue liga
con que todas estan trauadas; tú las crias, conseruas y
entretienes; por ti respiran y no se acaban; serian los
hombres peores que las fieras si tú no fuesses el cebo
y alimento de sus coraçones. Mas ay de mí, que con ser
tan benigno, me tines qual nueuo Ticyo, sin esperança de
mejorar mi triste suerte. (_Sale Violante_).
_Vio._--Qué deuaneos son essos, hijo mio? Buelue sobre
ti, que si el amor te ciega, la razon te deue guiar,
conociendo que no pretendes cosa imposible, y que la
violencia y aspereça del deseo impide más que aprouecha
al fin de lo que se intenta. No t'esquiues ni huyas de
mí, pues (como tierna madre) voy (teniendo por propria tu
pena) tratando de darte entera satisfacion, con esperança
de hazerte en breue contento.
_Mac._--Esso, señora mia, es (a mi parecer) vender el
pellejo del lobo antes de caçarle. En qué funda V. m. lo
que se promete, viendome mordido de vn aspide, sin ningun
remedio? Estando la vida tan a punto de perderse, aumenta
más el sentimiento y pena la tardança de la muerte, si
ya no me diessen a beuer de aquella agua de Beocia, que
dizen quita de todo punto la memoria. Mas la de la cosa
tan amada, que ya está impressa en mi alma, no se puede
borrar, si la vida no se acaba.
_Vio._--Terrible cosa es auer de contrastar contra la
insolencia de tu locura. Dime, por qué te afliges y
desconfias tanto? Quien dessea sanar, descubre al medico
la dolencia.
_Mac._--En mal de muerte no ay medico que acierte, y assi
la primera cosa que desampara al paciente es la esperança
de cobrar la salud.
_Vio._--La escura niebla de tu passion te confunde
la vista de los ojos d'el entendimiento; que si con
prudencia considerasses el fin de las cosas, ninguna (por
difficultosa que fuese) te pareceria impossible.
_Mac._--Y aun por serlo esta tanto, no pudiendo
sanar (como Telepho) sino con el hierro que me hirió
(lleuandome tras sí mi dolor) desespero de la vida, si
bien no puedo dezir que biuo, pues ni amanece ni anochece
para mí.
_Vio._--Huelga de tener vida, que con ella mucho se
alcança.
_Mac._--Y quando se acaba no falta nada, y así hagan las
tristezas a su voluntad, que entonces mi mal acabará
comigo.
SCENA IIII
VIOLANTE, VIGAMON, RAMIRO.
[_Vio._].--Al punto que sale el muerto marido de casa,
se deuria la muger yr a enterrar con él biua, porque no
lleuan tanto mal los defuntos como dexan a las viudas
biuas. Porque, fuera de innumerables fastidios y cuidados
que las cercan y acompañan continuamente, quedan tan
sujetas a la ruin fama, que aunque hagan milagros se
tiene mala sospecha d'ellas. Si andan las desconsoladas
limpias y asseadas, luego las lenguas de oro las leuantan
que rabian. Si van al descuido mal aliñadas, no falta
quien diga que la ipocresia atiende más al prouecho que
al fausto, y que ellas s'entienden. Despues d'esto,
qué trabajo se puede comparar al que se padece en el
gouierno de los hijos? Criandolos de pequeños, con tantos
de los malos dias y peores noches, comportando las
viciosas amas, guardandolos, enseñandolos, proueyendolos,
teniendo cuidado de aumentar y conseruar la hazienda,
que en siendo grandes dissipan y consumen con tantos
distrahimientos, malas compañias, pendencias, juegos,
trages y amores, con que dan siempre ocasiones a las
tristes madres para andar fuera de sí como locas sin
sentido, sin más bien ni consuelo de no tener[749] quien
las vaya a la mano.
_Ram._--Señora mía, beso las manos a V. m.
_Vio._--Dios os guarde, Ramiro; huelgome mucho de veros
con buena disposicion.
_Ram._--Lo mesmo puedo yo dezir, aunque en el rostro
muestra V. m. yr descontenta.
_Vio._--Amarga de mí, no es mucho que s'eche de ver en
él la passion de que el coraçon anda lleno: estoy tan
cansada del mundo, que desseo se acabe ya esta miserable
vida.
_Ram._--Santo Dios, qué oyo? Puede tener ocasion para
tanto aborrecerse vna señora principal, honrrada, rica,
estimada, con dos hijos y vna hija que valen vnas Indias?
_Vio._--Yo tengo más bienes de los que se parecen de
fuera, que merezco; pero en mi espiritu, y de mis puertas
adentro, más trabajos y desgustos que puede lleuar
vna muger tan flaca como yo; pues pensando descansar
quando mis hijos fuessen hombres, tengo ahora con ellos
intolerables penas.
_Ram._--Mucho me pesa de oyr esso. Ay alguna pendencia
que los inquieta?
_Vio._--No es essa la causa; más estoy por dezir que es
otra peor.
_Ram._--De quien ellos son, no se puede pensar cosa mala.
Digame V. m. lo que ay.
_Vio._--Diréoslo, como a persona tan de mi casa, y asi lo
tendreis secreto por amor de mí.
_Ram._--No dude V. m., porque quando es menester tengo
menos lengua que vn pescado.
_Vio._--No creo yo menos de vuestra persona. Aueis,
pues, de saber que yendo Macias con Damasio (que no
deuiera) a las bodas de Ceruino, vió alli a Cassandra
su hija (que es, como deueis de saber, en estremo
hermosa y agraciada), y quedó tan enamorado d'ella, que
no pudiendo verla despues acá (por tenerla el padre de
manera que apenas ve Sol ni Luna) ha dado en tan terrible
melancolia, que no basta nadie a hacerle comer ni beber,
sino a pura fuerça; haziendo tantos estremos, que temo
no venga su mal secreto a dar en manifiesta locura; y
para remediar esto, voy a tratar con el señor Aries, su
suegro, que sea medio para que se la dé por muger, que
entiendo nos estará bien a ambas partes.
_Ram._--Essa, señora, no es cosa, a mi parecer, que aya
de dar tanta pena a V. m.
_Vio._--No es gran mal verme a punto de tener vn hijo
loco?
_Ram._--No seria pequeño; mas no deue estar en esse
peligro, y no dudo de que el señor Ceruino no alce los
ojos al cielo en oyendo semejante embaxada. Lo rezio
fuera quando el señor Macias la pretendiera por otra
via; que en tal caso le podriamos atar desde luego, pues
seria agua hiruiendo sobre la quemadura: porque yo voy
cada quinze dias a afeitar a su padre, y puedo dezir con
verdad no auerla visto en dos años tres vezes.
_Vio._--Haga Dios lo que más sea de su seruicio. No es
esta la casa?
_Ram._--Sí, señora. Ta, ta, ta.
_Vig._--Quién llama?
_Ram._--Mi señora Violante de Cabrera viene a hablar al
señor Aries.
_Vig._--Entre su merced si es seruida, que yo le voy a
auisar.