[634] En el original, _Vio os_.
[635] _Sic._
SCENA TERCERA
CARIOFILO.
_Car._--Tengo para mí por cierto que ser de los
fauorecidos de la fortuna es el mayor engaño del mundo:
vna vanidad que nos cuesta el alma y vida, porque nunca
preuenimos lo que nos conuiene contra sus halagos. Y
quien bien considerare lo que de serlo se saca, hallará
que es trabajo y dolor, juego de Pompuñete y vn doytelo
viuo, que la fortuna con nosotros trae. Demas, que no
ay quien niegue ser estas grandes glorias de mundo las
más vezes beneficio de la ventura, antes que de la
virtud: porque es muy raro corresponder el premio al
merecimiento; y por esta razon ay poco que embidiar
y mucho que aborrecer. Dizenme los que se precian de
grandes pensamientos y se jactan de hombres de alto
espiritu, que Hercules en el principio de su vida,
por seguir la virtud (que era vna de las damas que se
le apareció, y le prometio eterna fama) passó muchas
afrentas, y aquellos tan celebrados doze trabajos. Todo
lo confiesso, y por lo mismo me afirmo en lo que digo:
porque el cuytado passó la vida en continuas fatigas y
trabajos, y al fin murio en ellos, todo por dexar memoria
de sí: pues dezidme, qué le aprouechó tanto peregrinar?
Es como el anhelar de los Indianos, que van a ganar
para sus herederos. Que Hercules al fin murio, y está
en el infierno, y querria mucho saber qué gusto tendra
allá en dezir yo acá: gran cauallero fue Hercules! Lo
mismo digo de otros muchos con quienes la fortuna anduuo
inquieta. Como Alexandro, que por esta negra fama nunca
gozó de vn dia de descanso, pudiendo reynar con gusto y
placer; y essotro Julio Cesar. No os parece que viuia más
descansado el barquero Amiclas, a quien él fue a rogar?
pues bien se ve quedó tan en la memoria el vno como el
otro: y ser Cesar o ser Amiclas viene a ser todo vno; y
quiça en el otro mundo tendra menos tormento el barquero.
Preguntad a Aquiles qué le aprouechó su soberuia, a
Tantalo su avaricia, a Creso sus riquezas, a Artagerges
su numeroso exército, y a todas las vanas ocupaciones
de los hombres el premio que les dieron? Hablad con
el sabidor de todo, que él os lo dira: lo seguro y lo
cierto es seguir la raçon y estar por ella; conocerse
cada vno lo que es, y no pensar volar sin alas. Abraçarse
con el sossiego quien lo puede tener, y contentarse con
su suerte; porque ninguno subio a estado alto ni hiço
cosa insigne que no fuesse a costa de su cuerpo y alma;
y al fin, todos nacimos desnudos, y assi nos come la
tierra, donde quedamos iguales; y quien se cansó por el
mundo y quien descansó en él, ambos estan de vna manera
en la muerte; y en quanto a quedar memoria dellos, qué
les importa este premio si no lo pueden gozar? Veisme
aqui, por venir a nuestro proposito, que no soy de los
que tienen altos pensamientos, ni amores encerrados en
torres: contentome con lo que puedo alcançar buenamente
y sin peligro ni cuydado; viuo a mi gusto, y como el
caminante sin dinero canta seguro sin temer al ladron,
assi yo no temo a la fortuna, porque no tiene de donde
derribarme sin que yo quede en pie, riyendome della;
juego a hurta cordel con las muchachas que se ofrecen;
hago mi gusto y quedo triunfando. En este modo de
entretenerme tengo hechas algunas suertes que exceden a
las del mejor toreador, como fue la de Polinea, que beue
los vientos por mí, y yo riome de ella. Mi amigo Zelotipo
es todo eleuaciones y hazer torres de viento; mirad aora
en qué vienen a parar todos sus fundamentos: sirue a
Eufrosina con alma y vida, solicita sus negros amores, no
durmiendo de noche, no descansando de dia, sutiliçando
maneras de contentarla, gastando lo que no tiene en
presentes, y preguntad qué le aprouechó todo esto? Aora
que le hablaua ya, y le iba bien, y estaua en estado que
le tenia embidia, viene la fortuna de improuiso, haze el
contrato de don Tristan, que está cien leguas de aqui,
para que se entienda quán mal sabe el hombre de dónde
le puede venir el bien o el mal; y las quentas que a
nuestro parecer hazemos con todo acuerdo y discrecion,
quán fundadas son en incertidumbre. Mirad qué aprouecha
a Zelotipo sus continuos cuydados y suspiros ardientes,
con pensamientos altiuos, sino de tener congoxas que
llorar; y temo, segun en él está arraygado el amor, que
en sabiendo lo que passa, viendose desesperado, ha de
hazer algun desatino: fui esta noche con él; hablanse por
vna ventana, donde goçarán lo que diere lugar la ocasion,
y despues le veo con mayores ansias y más feruoroso que
andaua antes que alcançasse tanto: porque en los amores
sucede lo que en el dinero, que crece el deseo de tenerle
quanto más el dinero crece. No me atreui a dezirle lo que
sabia: mas es necessario dezirselo, por ver si se puede
remediar con tiempo; pero yo no sé qué camino elija que
bueno sea. Si lo pudiesse apartar de esta aficion era
lo más seguro, mas será impossible; con todo, lo he de
intentar primero, y quando no pueda diuertirle, no he de
desampararle, que esta es la ocasion de mostrarse los
que son amigos. Animarele y eligiremos el mejor consejo
en quanto huuiere lugar dél: despues el tiempo dira lo
que huuieremos de hazer, que es siempre el más cierto
consejero. Por estas cosas digo yo que no quiero ser de
los que la fortuna trae leuantados. Mejor es andar, como
dizen, por donde anda la raposa: que quien es bueno de
contentar, menos tiene que llorar. Alli viene Zelotipo
hablando consigo: quiero oir lo que dize sin que me vea.
SCENA QUARTA
ZELOTIPO, CARIOFILO.
_Zel._--Si es verdad que mata el contento más que el
pesar, no sé cómo soy vivo, ni tengo mi vida por segura.
_Car._--Pues qué si bien lo supiessedes! presto deshareis
la rueda.
_Zel._--Porque mi contento, assi como no huuo otro su
igual, assi deue hazer diferentes muestras y efetos de
los que se han visto. Ni creo que quando Hercules alcançó
a su amada Iole, Demofonte a Phili, Paris a Elena,
Horestes[636] a Hermione, y Marte a la hermosa Venus,
alguno dellos tuuo la gloria que yo he gozado.
_Car._--Grande bien tenemos con esso, todo está
remediado. Pareceme que sereis, vno piensa el vayo, otro
el que lo ensilla. Pero qué cierto es a los contentos
humanos azechallos el pesar; y en llegando su ocasion,
echar por tierra todos aquellos alborozos de alegria.
Piensa aora Zelotipo que nunca huuo hombre tan dichoso
como él, eleuado en el gusto presente, y de aqui a poco,
que sepa cómo la fortuna le ha mudado la hoja, vereislo
llorar y llamarse el más desdichado de los nacidos: tan
ingratos somos a todo bien passado. Aora hazed fundamento
en cosas de mundo, y vereis lo que hallais.
_Zel._--Quando contemplo conmigo que estuue en
conuersacion cara a cara con la señora Eufrosina, dueño
de mi alma, que le oi aquellas dulces palabras, delicada
pronunciacion, aquellas razones blandas y discretas,
aquella risa de la misma gracia, aquellos temores
honestos, los fauores escasos de voluntad liberal y los
ojos que hazian clara la noche escura, los cabellos
trençados con donayre, aquel rostro del mismo Sol,
aquella presencia de Palas, y aquellos ayes tan sentidos,
quando la tocaua en alguna arracada y la lastimaua!...
_Car._--Veis alli en suma toda la necedad de los
enamorados. Piensa él aora que no hay más bien en el
mundo que auer estado con su dama, y la tiene por cosa
diuina, y no ve más de lo que la fantasia le representa,
y está tan cerca de idolatrar como Salomon, y aun estoy
por dezir que lo hará si ella lo consiente, porque le
parece que no hay más campos Eliseos que estos amores.
Por buen discurso hallo, y es cierto, que en quanto esto
son las mujeres más discretas que nosotros, y tienen más
claro el juicio, y mejor consejo; porque pocas ó ninguna
dieran contra su voluntad y gusto; y si no le tienen y
con él se vencen, es por demás persuadirlas; los hombres
luego se entorpecen en embriagandose con su apetito y
deleyte, como aora Zelotipo, a quien parece que no ay
más bienauenturança que la que goza, tanto que por ella
perdera el parayso. Tan embelesado tiene el entendimiento
vn enamorado destos.
_Zel._--Yo me espanto cómo en tanta gloria no me ahogué y
perdi los espiritus.
_Car._--Basta perder el sesso.
_Zel._--Y por otra parte, quando imagino que tuue
coraçon para apartarme della, me quedo elado, y nunca
hombre acometio tal atreuimiento.
_Car._--Assi es, o vos, o Mucio Sceuola.
_Zel._--Quién pudiera imaginar que yo auia de alcançar el
estado que tengo! Es sin duda que todo se alcança con el
buen esfuerço y todo se pierde por flaqueza de ánimo.
_Car._--Ya empieza a obrar la presuncion de coraçon;
no ay Frances vitorioso tan soberuio, y lo causa la
prosperidad, que siempre se haze digna y capaz de los
sucessos y se atribuye a sí misma toda vitoria. Y estos
regalados de la fortuna, con qualquiera aduersidad
pierden el timon y a ningun buen consejo dan lugar, y
hasta verlos en esto no hay sino dexarles hablar del
arnes.
_Zel._--Por ser los hombres pusilanimes vienen a llorar
miserias y viuir en ellas. El hombre noble y que tiene
honra no ha de estimar la vida por llegar a efeto sus
deseos.
_Car._--De tal cabeça tal sentencia. Veis alli lo que
trae la próspera fortuna, juizios ciegos y voluntades
desordenadas.
_Zel._--Ha de acometer atreuido y reirse de los consejos
cuerdos, que son armas de couardes, cerrar los ojos a
inconuenientes y passar adelante, que esto le hizo a
Cipion vencer a Cartago.
_Car._--En quanto corriere este viento no venga acá
Ector el Troyano, porque boluera vencido; quitareis la
claue[637] a Hercules, vencereis a Medusa sin el escudo
de Palas, sereis otro Perseo en el cauallo Pegaso; mas
ruego a Dios no se rebuelua el tiempo.
_Zel._--Mucho le deuo a Cariofilo, que me ha sido otro
Diomedes para Vlises y Teseo para Piritoo.
_Car._--Qué agradecido está aora en quanto hazen su
voluntad y le fauorecen: assi somos todos; mas si le
aconsejara lo contrario de lo que desea, se acabara la
amistad.
_Zel._--Y por esso todas las personas del mundo deuen
trabajar mucho por alcançar vn buen amigo, sino que son
dificiles de hallar y peores de conocer. Voime a ver con
él.
_Car._--Quiero salirle al encuentro.