SCENA PRIMERA
ZELOTIPO.
_Zel._--O, quán poco reposo permite ni consiente el
amor en el alma de que tomó possession con tirania,
pues sólo espera el descanso de sus trabajos en la dura
muerte: la qual si bien se considera, se ha de llamar
blanda, pues para los desdichados no es tormento, sino
fin de desuenturas; y assi dezia muy bien Epicureo[605]
que no era mal el padecella, el camino para tenerla sí;
y no hallo otro más breue para alcançarla que este por
donde voy, segun lo que de mí siento, y la dilacion me
aflixe y atormenta, dando bueltas sin cesar en esta rueda
de mis varios pensamientos, como el cuytado Ixion en la
infernal por sus amores, huyendo de mí propio, como la
hija de Inaco de su nueua figura, y assi estoy estraño
de lo que solia ser, siguiendo la esperança que huye de
mí, como Inaco de Esperies. O ciego niño! con razon te
dan este nombre, pues tus apetitos y mouimientos carecen
della y de todo juyzio claro. Triste del que te está
tan sujeto, que conociendo y padeciendo tus daños, los
busca con incessables deseos, y atropellando quantos
inconuenientes se me ponen delante, sigo la materia de
mis culpas, de las quales mis propios sentidos me dan la
pena, como sus perros a Acteon. No te llamen amor, sino
comun desuentura, como dezia Sofocles, porque tú eres
Pluton, tú la molesta y forçosa necessidad, la furiosa
rabia, el mismo luto; en ti se encierran la verdad y la
mentira, la inquietud y el sossiego, la flaqueza y la
fortaleza. Tú reynas en todo género de animales, en la
tierra y en el mar, y ninguno de los Dioses se escapó
de tu tirania, y quien por tal no te conoce carece
de sentido. El gran Iupiter te obedece; tienente los
hombres por maestro; tú haces la vida gustosa, enseñas
los ignorantes, sustentas el sufrimiento, esfuerças en
las aduersidades, venzes la pobreza, y por el contrario,
conuiertes los racionales en brutos, a los sabios hazes
idolatrar, corrompes lo más puro, entristeces la alegria;
tu esperança es desesperada, paraiso triste, pensamiento
sin cuydado, ojos sin vista, paz con discordia, honra
con verguença, destruydor de fuerças, engendrador de
vicios, conquistador de ociosos, robador de libertades,
sin razon, sin orden y sin confiança. En tanta confusion,
qué sentirá quien ha de seguir tu vandera? O desventura
de enamorados! a quien no llegan los males de Nioue, ni
el peligro que mostró a su amigo el tirano Dionisio en el
combite. O triste alma apassionada de sus furias, como
Atamanta que está ahogada en dolores en la playa de mis
desesperaciones, como Ceicis, sin hallar quien me ampare
y aliente. En mis determinaciones me saltean desesperados
rezelos, intento acometer y a nada me atreuo, quisiera
ir a verme con mi prima Silua de Sosa, por consejo de
Cariofilo, y no me resueluo: porque pedirla que me
ayude en esta empressa tan ardua y dificultosa es cosa
fuerte y demasiado atreuimiento, y me pongo a riesgo
de perder su conuersacion; si no intento este medio
perdere la vida; no sé qué me haga. O qué poco ánimo
para enamorado! Atreuiose Paris a enamorar y robar a
Elena en su Reino, Pluton a la hija de Ceres, Bulcano
acometer a Palas, Neso huir con Deyanira, Boreas hurtar
a Oritia; pues es menor el amor que yo tengo a Eufrosina
para no atreuerme? Detieneme considerar que aun para
quererla desmerezco tanto, quanto sus merecimientos
exceden a todos los destas, consideracion que me rinde
a que no me atreua a esperar, quanto más acometer; no
solia yo ser desta condicion, ya no sé qué soy. La noche
passada que estuue con Cariofilo fui acongojado de la
embidia que tuue de sus amores, por la poca esperança
que de los mios tenia, passela en vn suspiro despierto
en mi dolor, y aunque desuelado no me consintieron mis
pensamientos vn breue sueño; y si algun reposo tuue, se
passó en visiones causadas de mis temores. Aora en fin el
cuerbo no puede ser más negro que las alas; yo me he de
arriesgar a tentar fortuna, pues dizen que vn palmo de
pereza acrecienta diez de daño, y la negligencia corrompe
el ánimo, y ser diligente lo conserua y aumenta; no
quiero quede por mí, que no ay quien caue como el dueño
del huron; haré de mi parte lo que pudiere, sin mirar
inconuenientes; lo que fuere mio, a la mano se me vendra;
querer medir las cosas de ventura por razon es demasiada
prudencia, y hombre muy comedido nunca subió mucho. En
el mundo, que no tiene orden, valen los pensamientos
desordenados. César triunfó por entregarse temerariamente
a la fortuna, y Pompeyo fue vencido por fiarse de su
juyzio: medirlo todo por él es querer limitar el poder
de Dios, que tiene por costumbre vencer cosas fuertes
con debiles instrumentos; en él me encomiendo, como todo
poderoso, y como Dauid en su nombre con vna onda y cayado
mató a Golias, a quien temia todo vn exército armado,
assi puedo y espero alcançar lo que pretendo con sana
intencion, y para seruicio suyo; yo me resueluo a ir a
ver a mi prima; no sé si será ya hora. Ola moço, Andrade.