[276] _Cancionero de las obras de D. Pedro Manuel de Urrea._
Fol. Let. got. de XLIX hojas foliadas y dos más sin foliatura, una al
principio con la Tabla y otra al fin con el colofón: «Fue la presente
obra emprentada en la muy noble y muy leal ciudad de Logroño a costa y
espensas de Arnao Guillen de Brocar, maestro de la emprenta en la dicha
ciudad. E se acabo en alabança de la Santisima trinidad a siete di-as
del mes de Julio. Año del nascimiento de nuestro Señor Jesucristo mil y
quinientos y trece años». El texto está impreso á dos y tres columnas.
Es una de las impresiones más elegantes y primorosas de aquel tiempo,
como cuadraba á la condición aristocrática del poeta. La _Égloga_
empieza al dorso del folio XLIV y llega hasta el XLIX.
Hay una reimpresión moderna en la _Biblioteca de escritores aragoneses_
costeada por la Diputación Provincial de Zaragoza. (_Cancionero de
D. Pedro Manuel Ximenez de Urrea..._ Zaragoza, imprenta del Hospicio
Provincial, 1878). Escribió el prólogo D. Martín Villar, antiguo
profesor de la Universidad cesaraugustana. PP. 453-479 está la _Égloga_.
[277] _Antología de poetas líricos castellanos_, tomo VII, pp.
CCLIV-CCLXXX.
[278] En la primera reproducción hecha por Foulché-Delbosc de la
_Comedia de Calisto y Melibea_ (1900) este acto ocupa desde la pág. 6 á
la 37. El trabajo versificatorio de Urrea no alcanza más que hasta la
pág. 17.
[279] Consta por sus propios versos que Urrea se casó á los diez y
nueve años. Sus capitulaciones matrimoniales llevan la fecha de 1505.
[280] La Tabla lleva este encabezamiento: «Tabla de las obras que hay
en este Cancionero, trobadas por D. Pedro Manuel de Urrea, _acabado
todo lo que en él se contiene hasta XXV años_».
[281] _Calisto._--En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
_Melibea._--En qué, Calisto?
_Calisto._--En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te
dotasse, y fazer a mí inmerito tanta merced que verte alcançase, y en
tan conueniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiesse.
Sin duda incomparablemente es mayor tal galardon que el seruicio,
sacrificio, deuocion y obras pias que por este lugar alcançar tengo
yo a Dios offrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede complir.
Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningun hombre como agora
el mio? Por cierto los gloriosos santos que se deleitan en la vision
diuina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas, o
triste! que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin
temor de caer de tal bienauenturanza, y yo mixto (_A_) me alegro con
recelo del esquiuo tormento que su absencia me ha de causar.
_Melibea._--Por gran premio tienes esto, Calisto?
_Calisto._--Téngolo por tanto en verdad, que si me diesse en el cielo
la silla sobre sus santos, no lo ternia por tanta felicidad.
_Melibea._--Pues aun más ygual galardon te daré yo, si perseueras.
_Calisto._--O bienauenturadas orejas mias que indignamente tan gran
palabra aueis oydo!
_Melibea._--... Vete, vete de ay, torpe, que no puede mi paciencia
tolerar que aya subido en coraçon humano comigo el ylicito amor
comunicar su deleyte...
[282] El villancico con que termina la _Égloga_ es de los más endebles
de su autor, que los compuso primorosos, pero se inserta aquí por ser
lo único original que Urrea puso en su imitación:
Téngase siempre alegría Do puede auer esperança, Que todo hace mudanza.
La rueda de la ventura Siempre anda en su mouer, En vna mano el
plazer Y en la otra la tristura. No desmaye la cordura Do puede auer
esperança, Que todo haze mudança. Do el descanso haze asiento El pesar
hace morada, Que ventura está fundada, En sus hechos, sobre viento. Muy
poco dura el tormento Do puede auer confiança, Que todo haze mudança.
_Fin._
Y así que nunca el consuelo Se tarda ni durará, Que lo que en ventura
está Todo se pasa de vuelo. Pues no tengamos recelo Do puede auer
esperança, Que todo haze mudança.
[283] En el tomo IV del _Manuel du libraire_, p. 478, le llama _Vebra_;
en el V, p. 1146, _Verrea_.
[284] _Penitencia de amor_ compuesta por don pedro manuel de Vrrea.
(Colofon): «Fue la presente obra emprentada en la muy noble y muy leal
ciudad de Burgos a costas y espensas de Fadrique, aleman de Basilea,
maestro de la emprenta en la dicha ciudad. E se acabo en alabança de la
sanctissima trinidad a Viij dias del mes de Junio. Año del nascimiento
de nuestro Señor jesuchristo de Mil y quinientos y quatorze años».
Á la _Penitencia_ siguen poesías de Urrea, que ninguna relación tienen
con ella, y pueden considerarse como un pequeño suplemento de su
_Cancionero_.
No conozco este rarísimo opúsculo más que en la reproducción de la
_Biblioteca Hispánica_ (tomo X). _Penitencia de Amor_ (Burgos, 1514).
_Reimpresión publicada por R. Foulché-Delbosc_ (Barcelona, tipografía
«L'Avenç», 1902).
Vid. además _Revue Hispanique_, 1902, pp. 200-215.
[285] Su efecto no se destruye ni con el inmediato castigo de los
amantes, ni mucho menos con una piadosa oración que pronuncia Darino,
porque ésta se halla al principio de la obra (pág. 8) y la escena de la
violación de Finoya al fin (pág. 66), después de los chistes de cuerpo
de guardia con que se obsequian Renedo y Santoyo.
Por lo demás, no puede dudarse de la ortodoxia de Urrea, y aun del
recelo que le inspiraba las especulaciones filosóficas. Así lo indica
este curioso pasaje:
«_Darino._--Dexa de hablar en la filosofia natural: todos los filosofos
se perdieron; Dios es sobre natura. Como harás tú creer a un filosofo,
que cree las cosas naturales, que Dios esté en la ostia que es carne
suya y el vino sangre? No creen lo que Dios manda, syno lo que ellos
pueden comprender. Saben la fisica y no saben en lo de Dios; el mayor
filosofo dixo que el mundo nunca tuvo principio ni tendria fin: mira
qué grande eregia! No hables de filosofos falsos, que materia tenemos
entre manos de qué hablar». (Pág. 58).
[286] Hasta siete veces, salvo error, está alegado Séneca. De Ovidio
hay una cita (_Art. Amat._, I, 3-5): «Que, como dice Ouidio; por arte
de los remos y velas van las fustas por la mar, por arte son ligeros
los carros y carretas y por arte se a de regir el amor». De Juvenal
otra que parece corresponder á la sátira décima (328-329): «Y Juvenal
dize: las mugeres o aman ardiendo o aborrecen mortalmente.»
[287] No sólo le imita á menudo en sus versos, sino que le cita en la
_Penitencia_ (pág. 9): «Bien dize Petrarcha quel morir es un salir de
presion, y que no es triste syno para los que tienen puestos los vanos
cuydados en el lodo deste mundo.»
También alude á Seraphino Aquilano (pág. 58): «No sabes lo que dize
Serafino, poeta aquilano? que aunque sean dos ombres de vna condicion
no son de vna ventura, syno que pueden ser muy diferentes. De vn mismo
arbol, de la vna rama hazen un crucifixo que todo el mundo lo adora, y
del otro hazen vna horca o lo hechan en el tajo; y en un mismo campo
sembrada vna misma simiente, la metad della comen los ganados y del
otro se haze una ostia y viene Dios a estar en ella.»
[288] Esta imitación es á veces casi literal en el concepto y en
la frase: «Salamon, que fue tan sabio, no se enamoró de vna de las
gentiles, y ella le hizo ydolatrar? y Virgilio no estuuo colgado en vn
cesto que lo puso su amiga vn dia que passó por allí una _procession_?
Todos los papas, emperadores y reyes, gente de yglesia y del mundo, an
peccado en esto más que en otro». (Pág. 55).
[289] Véanse dos ejemplos breves:
«_Darino._--Yo te beso, carta, que traes razones pensadas del gentil
entendimiento de aquella que no tiene comparacion, o palabras escriptas
por aquella mano blanca y delicada, o papel guardado en aquella
arquilla donde tiene aquella dama el espejo y atauios sin los quales
ella puede pareçer donde quiere y ninguna delante della...». (Pág. 23).
«_Angis._--O, quánto me pareçen mejor las trompetas en el campo que
las músicas en la calle! mucho mejor las armas que los brocados, los
quales se gastan más cauallerosamente en los campos batallando que en
los destrados diziendo donayres. No han de ser los ombres todos en
burlas, que se avezan a çufrir injurias, mas las más veces vestidos
de fieltro y de cuero, y morir en el campo y no en la cama, lleuar la
barba creçida, porque en todas las cosas que el ombre se puede apartar
de parecer muger es razon que lo haga...». (Pág. 37).
[290] «Ya trayo _aconuerto_ de muerte: en la hora que acordé venir
aqui, dexé todo quanto tenia sin esperança». (Pág. 14).
«Mi _aconuerto_ va luchando con mi peligro: no me puede venir cosa que
ya no la tenga ensoñada» (pág. 40).
«Suele venir el _aconuerto_ de cosa que no hay alegria». (pág. 66).
«Todas tus palabras son para aconfortarme, mas no me dan _aconuerto_
quando pienso el desamor de Finoya y mi poca ventura». (Pág. 55).
«Ya trayo mis _aconuertos_ hechos. Dios nos guie: a él encomiendo esto,
y venga lo que viniere» (pág. 51).
Sólo en el cuarto de estos ejemplos está usada la palabra _aconuerto_
en el sentido de «consuelo» ó «alivio», que es el que cuadra á su
derivación del verbo _aconhortar_.
[291] No faltan insulsos juegos de palabras que anuncian á Feliciano de
Silva, v. gr. «Porque vea más de cerca tu gentil _figura_ que me tiene
_desfigurado_». (Pág. 48). «Yo contra ti no puedo ganar, porque no me
queda con qué _aventurar_, y no aprouecharia ser _auenturero_, pues que
soy _desuenturado_» (pág. 35).
La lengua no ofrece particularidad notable. Los aragonesismos son
raros. Sólo he notado un _por tú sola_ (pág. 52).
[292] _La Penitēce Damour, en laquelle sont plusieurs Permasiōs et
respōces tresutilles et prouffitables, Pour la recreatiō des Esperitz
qui veullēt tascher a hōneste conuersation auec les Dames. Et les
occasions que les Dames doibuēt fuyr de cōplaire par trop aux pourchatz
des Hommes, et importunitez qui leur sont faictes soubz couleur de
Seruice, dont elles se trouuent ou trompees, ou infames de leur
Honneur, R. B._
(Al fin): Cy fine la Penitence Damour nouuellement Imprimee. Mil. D.
XXXVII. En 16.º.
El único ejemplar conocido de este libro pertenece hoy á la Biblioteca
Nacional de París, y procede de la de Mr. Méon, conocido colector de
los _Fabliaux_ de la Edad Media.
(Vid. Foulché-Delbosc, _Revue Hispanique_, 1902, pp. 203-205).
[293] Coplas sobre la toma de Fuenterrabía, hechas por Lope Ortiz. It.
«Hágase mucha alegria». D. «Á la contina os va mal». It. un villancico.
It. «Pues no quereis tener paz». It. se siguen unas coplas del mismo
á una señora, porque trovó una glosa sobre _Maldito sea Mahoma_. It.
«Señora muy noblecida». D. «tan ligera me vencí». It. un Codicillo de
amores del mismo. It. «Sepan los enamorados». D. «Y por amansar su
pena». Es en 4.º Costó en Medina del Campo 3 blancas, á 23 de Noviembre
de 1524.
[294] A este romance sigue un _villancico_:
Amor, quien de tus plazeres Y deleites se enamora, Á la fin cuytado
llora...
y un _Romance que fizo un galan alabando a su amiga_, del cual se
conoce otra lección publicada por Wolf (_Sammlung_, 276), tomada de un
pliego suelto de la Biblioteca de Praga.
[295] Tomo IX de la _Antología de poetas líricos castellanos_, pp.
339-350.
El ejemplar que Salvá (_Catálogo_, t. I, p. 394) ocasionalmente
describe, es, según toda probabilidad, el mismo que hoy pertenece á mi
colección, y que el bibliófilo valenciano vería en Inglaterra, en la de
Mr. Samuel Turner, cuyo _ex libris_ conserva.
[296] _Síguese la tragicomedia de Calisto y Melibea, nueuamente trobada
y sacada de prosa en metro castellano, por Juan Sedeño, vezino y
natural de Areualo..._ 4.º let. gót. 114 pp.
(Colofón): «Acabose la tragicomedia de Calisto y Melibea: impressa en
Salamanca, a quinze dias del mes de deciembre, por Pedro de Castro
impresor de libros. Año de mil y quinientos y quarenta años».
El ejemplar de la Biblioteca Nacional, que no es por cierto el
bellísimo que perteneció á D. Agustín Durán, carece de portada y está
expurgado por Fr. Alonso Cano, calificador del Santo Oficio, en Madrid
28 de julio de 1639.
En el _prólogo al lector_ se leen algunas especies curiosas, de las
cuales pudiera inferirse que algo había descendido la popularidad de la
_Celestina_ en 1540, si no tuviésemos tantas pruebas de lo contrario.
Es probable que Sedeño exagerase las cosas para justificar de algún
modo su inútil trabajo de refundición.
«Escudriñando y buscando en qué mi grosera pluma exercitar pudiese,
ocurriome a la memoria la no menos sutil y artificiosa que util y
provechosa tragicomedia de Calisto y Melibea. La cual como algunas
veces fuese por mí leida, siempre me hallaba nuevo en ella, hallando
cada vez cosas dignas de ser vistas y notadas; consideraba el gran
provecho que a los que (no parando en la corteza) sacan y toman el
meollo de ella se sigue. Vi asi mismo que siendo un compendio tan
fructuoso, como todas las novedades aplazen más; a causa _de algunas
nuevas cosas que en depravacion de las antiguas, de poco tiempo acá son
salidas; de esta ya como raída y apartada de la memoria por olvido de
la gente, están las públicas tiendas de los mercaderes y libreros tan
solas como las secretas librerías de los sabios desamparadas; y que
nadie cura de leerla_ para sacar de ella la utilidad que lícitamente
podía conseguir... Muchos toman gusto en las cosas nuevas, y pocos
(aunque algunos) toman sabor en las cosas antiguas; y al fin cada
uno de diverso modo, y por esto, viendo que _este breve libro por su
antigüedad que entre las modernas cosas tenía, a muchos era odioso y
cuasi a ningun favor acepto; quise dalle favor con alguna novedad en
que los lectores se deleitasen, y esto no quise que fuese adicion de
algun auto como algunos han hecho..._(a). Y como esta obra estuviese
del todo cumplida, y de ninguna cosa falta, no me pareció justo añadir
en ella cosa alguna. Mudar la orden de su proceder, era en agravio
de sus primeros autores, a quien tanta reverencia se debe. Pues
considerando que todas las cosas que en metro son puestas traen a sus
autores dos grandes provechos. Lo uno ser así a los oyentes como a los
lectores más aceptas, y lo otro que más facilmente a la memoria de las
gentes son encomendadas: aunque con trabajo de mucho tiempo me dispuse
a lo hacer con determinada voluntad de no adicionar ni disminuir las
sentencias y famosos dichos. I por tanto al discreto lector (a cuya
correccion me someto) suplico si coplas o versos de esta mi obrilla
el debido sonido no tuvieren, no por eso me culpe, pues no se sufria
menos, para que la sentencia del verso de la prosa no discrepase;
principalmente en obra de tanta fatiga y trabajo; antes su elocuencia
emiende aquello que emienda requiere, y lo demas ampare con las alas de
su prudencia y discrecion».
(a): Alude sin duda al de Traso.
Como muestra del trabajo de Sedeño, copio los primeros versos del acto
primero, para que se comparen con los de Urrea:
CAL. En esto veo, Melibea, la grandeza de mi Dios cuán sublime y grande
sea.
MEL. Decid, porque yo lo vea, Calisto, en qué lo veis vos.
CAL. En dar poder á natura que tan linda te hiciese y dotasse tu figura
de tan alta hermosur que ninguna igual te fuese. Y a mí quisiese hacer,
indigno, merced tamaña, que te alcanzase yo a ver en lugar do mi querer
descubra mi pena estraña. Y para mi gran pasion juzgo yo, señora mía,
ser mayor tal galardon que toda mi devocion ni cualquiera otra obra
pia. Dime, si en ello has mirado, señora de mi alvedrio, quién ovo
jamás hallado un cuerpo glorificado de la suerte que está el mio. Por
cierto los muy gloriosos ante la viva existencia no se hallan tan
graciosos, tan contentos ni gozosos como yo con tu presencia. Mas hay
esta diferencia de su gloria a mi placer: que ellos gozan la apariencia
de la divina excelencia sin temor de la perder; yo me alegro con recelo
del tormento tan esquivo que tu ausencia y mi gran duelo dan a mí gran
desconsuelo en grado muy escesivo.
MEL. Tienes este galardon por muy grande y muy crecido?
CAL. Júzgale mi corazon por tan alto y claro don cual otro jamás ha
sido. Si en la gloria Dios me diese, y esto te digo en verdad, una
silla en que estuviese, no pienso que lo tuviese por tanta felicidad.
[297] _Svmma de varones ilustres: en la qual se contienen muchos
dichos, sentencias y grandes hazañas y cosas memorables, de Docientos
y veynte y quatro famosos, ansi Emperadores, como Reyes y Capitanes,
que ha auido de todas las naciones desde el principio del mundo hasta
quasi en nuestros tiempos por el orden de A. B. C. y las fundaciones
de muchos Reynos y Prouincias... La qual recopiló Johan Sedeño, vezino
de la villa de Areualo. Año de 1551..._ En Medina del Campo, por Diego
Fernandez de Cordoba. Hay otra edición de Toledo, 1590.
[298] _Siguense dos coloquios de amores y otro de bienauenturança en
el qual se trata en qué consiste la bienauenturança de esta vida,
nueuamente compuestos por Juan de Sedeño, vezino de Areualo. M. D.
XXXVI._ Sin lugar de impresión. 16 páginas en 4.º.
[299] _Catálogo de obras dramáticas impresas pero no conocidas hasta el
presente... Por Don Emilio Cotarelo y Mori_, 1902, pág. 30.
[300] «Juan de Sedeño published, in 1536, two prose dialogues on Love
and one on Happiness. The former in a more philosophical spirit and
with more terseness of manner, than belonged to the age» (t. II de la
ed. de 1863, pág. 10).
[301] No existe ningún estudio especial acerca de este fecundo y
desvergonzado versificador. En Usoz (_Cancionero de obras de Burlas_,
pp. 237-241), en el _Romancero General_ de Durán (ns. 285, 1252, 1845),
en el _Catálogo_ de Salvá (tomo I, pp. 14 y 15) y sobre todo en el tomo
IV del _Ensayo_ de Gallardo (pp. 42 á 59, 1406 á 1422), se encuentran
varias piezas poéticas suyas y noticias bibliográficas de otras. Dos de
sus pliegos góticos fueron reproducidos en facsímile por D. José Sancho
Rayón.
[302] _Aquí comiençan vnas coplas de las comadres. Fechas a ciertas
comadres no tocando en las buenas: saluo de las malas y d' sus lenguas
y hablas malas, y de sus afeytes y sus azeytes y blanduras; z de sus
trajes z otros sus tratos, Fechas por Rodrigo de Reynosa_ (Facsímile
de Sancho Rayón). El original que sirvió para ella pertenece á la
inestimable colección de pliegos góticos que posee la Biblioteca
Nacional, procedentes de la de Campo Alanje.
[303] _Gracioso razonamiento, en que se introducen dos rufianes, el
vno preguntando, el otro respondiendo en germanía, de sus vidas z arte
de vivir: quando viene vn alguacil; los quales como le vieron, fueron
huyendo, z no pararon fasta el burdel a casa de sus amigas: la vna de
las quales estaua riñendo con vn pastor, sobre quel se quexaua que le
auia hurtado los dineros de la bolsa. Y viendo ella su rufian hazese
muerta, y el se haze fieros, y dize al pastor que se confiese, el qual
haziendo asi, acaua._ Reproduje este _Razonamiento_ en el _Ensayo_ de
Gallardo (t. IV, cols. 1418-1422), excepto las seis últimas estrofas
(_confesión del pastor_), que no me atreví á incluir por estar llena de
horribles obscenidades.
[304] _Comiença vn razonamiento por coplas, en que se cōtrahace la
germanía z fieros de los rufianes z las mugeres del partido, z de vn
rufian llamado Cortauiento y ella Catalina torres altas, con otras dos
maneras de romance y la Chinigala. Fechas por Rodrigo de Reinosa_ (n.º
4487 de Gallardo). Otras composiciones de muy diverso estilo tiene
Rodrigo de Reinosa, feliz imitador de Juan del Enzina en la poesía
pastoril y aun en la lírica popular de asunto religioso. Pero no me
incumbe tratar de ellas aquí, reservando para otro lugar el estudio de
este peregrino poeta, que acaso fué oriundo de la villa montañesa de su
apellido, pues no hay otro pueblo homónimo en España.
[305] Incidentalmente fué imitada la _Celestina_ en otros pliegos
sueltos que relatan fierezas y desgarros de jaques y rufianes, pero
tienen menos curiosidad que los de Rodrigo de Reinosa. Un solo rasgo de
la tragicomedia, el ditirambo que pronuncia Celestina en el acto IX,
escandecida por el mosto de Luque ó de Munviedro, fué origen de una
serie de _Villancicos muy graciosos de unas comadres muy amigas del
vino_. Tienen verdadera gracia, y en Gallardo (t. I, n.º 1272) pueden
leerse. Uno de ellos tiene por tema inicial una frase de la vieja
dipsómana:
La letra dice que beban
Tres veces a la comida; Mas debe
estar corrompida...
«_Pármeno._--Madre, pues tres vezes dizen que es bueno e honesto todos
los que escriuieron.
«_Celest._--Hijos, estará corrupta la letra, por treze tres.»
[306] Véase el interesante estudio, con extractos copiosos, que de
estos sermones, los cuales se conservan manuscritos en la Biblioteca
de la Catedral de Valencia, ha publicado su digno archivero D. Roque
Chabás en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, tercera
serie, tomos VI, VII, VIII y IX (1902 y 1903). Conviene advertir que
muchas de las cosas que San Vicente dice sobre los vicios y escándalos
que afligieron á la cristiandad durante el largo cisma de Occidente son
de aplicación general y no circunscrita á Valencia, pero otras tienen
un carácter local muy marcado.
[307] _Spill o Libre de les Dones. Per Mestre Jacme Roig. Edición
crítica con las variantes de todas las publicadas y las del Ms. de
la Vaticana, prólogo, estudios y comentarios por D. Roque Chabás._
Barcelona y Madrid, 1905. (Forma parte de la _Biblioteca Hispánica_).
[308] _Poesías de Francisco de Sá de Miranda_ (ed. de D.^a Carolina
Michaëlis), Halle, Niemeyer, 1885, pág. 250.
[309] En el _romance heroico_ que acompaña á su _Oratio luculenta de
laudibus Valentiae_, recogido luego en el _Cancionero General_.
[310] _De Sermone_, lib. III, pág. 1651 de las obras de Pontano en la
edición de Basilea.
[311] «_Senex praeterit, octogenarius, cantitans amore insaniens..._»
(En el diálogo _Antonius_, fol. 36 vto. del tercer tomo de la edición
de Florencia por los herederos de Felipe Iunta, 1520). Sospechamos que
se trata de la misma persona que en el pasaje anterior.
[312] En el mismo diálogo _Antonius_ (fol. 65 vto.) hace decir
Pontano á su mujer: «_Maritus meus amat ancillulas si quas facie
liberali vidit, sectatur ingenuas puellas. Anno superiore Tarenti
cum esset, congnovit non unam, anno ante in Hetruria cum Gaditanula
deprehensus fuit. Iocatur etiam domi cum Æthiopissis, nec pati possum
eius intemperantiam_». Tales costumbres no autorizan á nadie para
convertirse en censor de las ajenas, pero Pontano, aunque fiel servidor
de la dinastía aragonesa, había dado en la manía de atribuir todos
los males del reino á su trato con los catalanes y demás españoles:
el uso del puñal, las blasfemias y juramentos, la prostitución y todo
género de horrores. Así lo dice en el mismo diálogo _Antonius_ (p.
33): «_Ideoque innocentissimus olim populus dum à Catalonia reliquaque
Hispania comportandis gaudet mercibus, dum gentis eius mores admiratur
ac probat, factus est inquinatissimus_».
[313] _Valentine in Hispania citeriore aedes quaedam sacrae,
Vestaliamque monasterio ita quidem patent amatoribus, ut instar
lupanariorum sint._ (En el tratado _De immanitate_, tomo II de
la referida edición florentina, fol. 217 vto.) Esta escandalosa
noticia puede ponerse en cuarentena respecto de la época en que
escribía Pontano, pero de tiempos anteriores hay documentos que,
desgraciadamente, la confirman. Véase una carta de los Jurados
de Valencia á 5 de septiembre de 1414 sobre el monasterio de San
Julián extramuros, que estaba fet _spluga e niu de vicis e peccats_
(Carboneres, _La Mancebía en Valencia_, 1876, pág. 57). Cf. Danvila (D.
Francisco). _El robo de la judería de Valencia en 1391_, tomo VIII del
_Boletín de la Academia de la Historia_, pp. 370 y 387. En una visita
eclesiástica del monasterio de Bernardas de la Zaidia de Valencia del
año 1440 (Archivo Histórico Nacional) se manda por el Visitador que
ninguna religiosa lleve «_manteta, mantonet, paternostres daur ni de
coral... que no s'pelen las celles, los polsos, ni vajen pintades, ço
est, de blanquet, argent e color e di ferse luors en la cara_ (_Revista
de Archivos_, 3.ª época, tomo VIII, página 293).
[314] _Trionfi, carri, mascherate o canti carnacialeschi_, Florencia,
1559. En esta rarísima colección formada por Lasca se atribuye el
Canto de los perfumistas á Messer Jacopo da Bientina Cf. _Canti
carnacialeschi_, ed. Guerrini, Milán, 1883, pp. 116-17.
[315] «_Ma il vorressimo in tutta bontà, e di quelli de Valenza che
sono ben zaldi de dentro e se vedono pigati col reverso de fori.
Pregamovi ad volere ben examinarli et farli vedere a qualche altra
persona, et maximae a spagnoli che se ne intendono et cognoscono la
bontà loro et come voleno essere per uso de donna._» (Luzio Renier, _Il
lusso d' Isabella d' Este_, en la _Nuova Antologia_ de 1896).
[316] «El traer olores y el preciarse de ungüentos preciosos, aunque
no es gran pecado, es a lo menos sobrado regalo, y aun vicio bien
excusado; porque el caballero mancebo y generoso como vos, más honesto
le es preciarse de la sangre que derramó en la guerra de Africa, que
no de la algalia y almizcle que compró en Medina». Así escribía fr.
Antonio de Guevara en 1529 á su amigo Micer Perepollastre (_Epístolas
familiares_, 2.ª parte, XX). Esta donosa letra, _en la cual se toca
cuan infame cosa es andar los hombres cargados de olores y pomas
ricas_, confirma el exceso que en esto había. Los guantes adobados se
vendían á seis y á diez ducados.
[317] _Viajes de extrangeros por España y Portugal en los siglos XV,
XVI y XVII_, colección de Javier Liske (año de 1878), traducida y
anotada por F. R. (Félix Rozanski). Viaje de Nicolás de Popielovo,
pp. 54-57. La costumbre, sin duda de origen francés, de besar á las
damas, que llamó la atención del viajero alemán, es una de las que San
Vicente Ferrer reprueba en uno de sus sermones inéditos: «Si aliqua
est mulier juvenis quae osculetur juvenes, dicent et laudabunt eam
tanquam bonam, et «dico ego quod est putana talis» (Ms. del colegio
del Patriarca, fol. 209, sermón predicado en Villarreal. Apud. Chabás,
_Revista de Archivos_, VIII, 293). «Au regard des dames, elles sont les
plus belles et plus gorgiases et mignongnes que on sçace, car le drap
d'or et le satin brochié et le velour cramoisy leur est aussy commun
que velour noir et satin en nostre pays» (_Voyage de Philippe le Beau
en Espagne en 1501, por Antoine de Lalaing, Sr. de Montigny_, en el
tomo I de la _Collection des voyages des souverains des Pays-Bas_,
publicada por Gachard (Bruselas, 1876, p. 211). El mismo Lalaing hace
una detallada descripción «de l' admirable bourdeau dudit Valence» (pp.
213-214). Al año 1571 pertenece el viaje de Venturino da Fabriano,
que acompañó al Cardenal Alejandrino legado de San Pío V en España.
De este viaje, todavía inédito en la Biblioteca de Dresde, publicó
algunos extractos E. Nunziante, _Un viaggio in Europa nel secolo XVI_,
y de ellos copia E. Mele (_Revista crítica_, III, p. 288) un pasaje
muy curioso relativo á Valencia: «Le donne di Valenza sono più belle
dell' altre sinora viste in Spagna, e più invernisate o lisciate e
liberissime nella vita loro. Vanno a spasso con cavalieri a piedi,
in groppa alle mule, in cocchio, con troppa licenza... Li cavalieri
similmente... vestono con ogni sorta di lindezza e ornamento, ben
spesso piuttosto muliebre che virile, e le donne con tutta la lascivia,
con abito como quello di Barcellona, e de più si coprono il volto,
forse per andar più libere, col mantello o con la ventarola, che tutte
portano; usano pianelle dette _chiappines_, altissime, nella foggia
di zoccoli d'Italia; sono variamente dorate e dipinte». Omito otras
citas de viajeros, que nada añaden, como no sea alguna insolencia, y
termino con la frase, seguramente hiperbólica, de Juan Botero, que por
lo menos debiera haberse acordado de Venecia antes de escribirla: «Non
é città in Europa, oue le donne di mal' affare siano più stimate; cosa
ueramente indegna, conciosia che quiui e d' habitazione, e di uestito,
e di servitù la libidine avanza l' onestà» (_Le Relazioni Vniversali di
Giovanni Botero_, Venecia, 1599, pág. 6).
[318] Act. I, sc. X. «Ho letto il cartello, che manda Don Cirimonia di
Moncada al Signor Lindezza de Valenza».
[319] Novela 42 de la Primera Parte. _Il signor Didaco Centiglia sposa
una giovane, e poi non la vuole e da lei è ammazzato._ «Valenza, quella
dico di Spagna, è tenuta una gentile e nobilissima città, dove, siccome
più volte io ho da mercadanti Genovesi udito dire, sono bellisime e
vaghe donne; le quali si leggiadramente sanno invescar gli uomini, che
in tutta Catalogna non é la più lasciva ed amorosa città: e se per
avventura ci capita qualche giovine non troppo esperto, elle di modo
lo radono, che le Siciliane non sono di loro migliori ne più scaltrite
barbiere...». (_Novelle di Matteo Bandello_, Milán, 1813, tomo III,
pág. 124).
[320] Croce (B.), _Ricerche Ispano-Italiane, II. Noterelle lette all'
Accademia Pontaniana._ (Nápoles, 1898, pp. 1-4). Farinelli (Arturo).
_Sulle Ricerche Ispano-Italiane di Benedetto Croce_ (En la _Rassegna
Bibliografica della Letteratura Italiana_, Pisa, tomo VII, 1899, pág.
284). Mele (Eugenio). Sobre las _Ricerche_ de Croce, en la _Revista
Critica de Historia y Literatura_ de Altamira, tomo III, 1898, pp. 280,
292.
[321] «Más ganaba yo (dice Divicia) que p... que fuese en aquel tiempo,
que por excellencia me llevaron al _publique de Valencia_, y allí
combatieron por mí cuatro rufianes». (Pág. 260).
[322] «Desde el fallecimiento de la Reina Católica había ido
agravándose la dolencia moral que afligía al pueblo valenciano. Los
asesinatos, impunes muchas veces; las violencias, los cohechos de los
jueces y oficiales de justicia, las infidencias de los depositarios
de la fe pública, los raptos de mujeres, los amancebamientos de los
clérigos, la creciente apertura de tabernas, el próspero estado de la
mancebía; la multitud de _enamorados_, rufianes, vagamundos, paseantes
(_picatons_), pendencieros y mendigos que inundaba la ciudad; la
infame y repugnante asociación de libertinos, cuyo título y objeto no
permite el decoro que se recuerden, y otros muchos justificados hechos
que es innecesario consignar, trazan gráficamente el sombrío cuadro
de aquella sociedad desquiciada y revuelta. Las crónicas, manuscritos
coetáneos, disposiciones de los Jurados y Consejo General, registros
de los establecimientos piadosos, procesos de la Inquisición y de los
Justiciazgos civil y criminal, las homilias y otros muchos documentos
públicos y privados, lo atestiguan de una manera irrefutable». Danvila
y Collado (D. Manuel), _La Germanía de Valencia_, pág. 31. Escolano
(_Historia de Valencia_, tomo II, lib. X, col. 1449) atribuye el
desbordamiento de las malas costumbres á «personas estrangeras de
allende, que a ocasion de mercadear, la moravan».
[323] Sabido es que este libro inmundo y soez, cuyo único ejemplar
conocido existe en el Museo Británico, fué reimpreso en Londres, 1841,
por D. Luis de Usoz y Rio, con el extravagante propósito de mostrar la
educación que el clero había dado á la sociedad española. Para Usoz,
fanático protestante, era cosa fuera de duda que todas las indecencias
del _Cancionero_ habían sido escritas por clérigos y frailes. Tesis
igualmente disparatada que la de los que suponen á tontas y á locas que
toda nuestra literatura de los siglos XVI y XVII está informada por el
espíritu católico y es una escuela práctica de virtudes cristianas.
La composición más extensa y brutal del _Cancionero de burlas_, es
decir, la parodia de las _Trescientas_ de Juan de Mena con su glosa,
tiene algún interés para ilustrar las Celestinas secundarias y la
historia anecdótica de la prostitución á principios del siglo XVI.
Todos los nombres que en ella se citan tienen traza de ser reales. Fué
escrita, ó á lo menos terminada en Valencia, á la cual se refieren las
últimas glosas; pero el autor debía de ser castellano por la soltura y
desenfado con que maneja nuestra prosa y por las muchas noticias que
trae de Salamanca, Valladolid, Guadalajara y otros pueblos del interior
de España.
[324] Esta rarísima edición existe en el Museo Británico, procedente
de la Biblioteca Grenviliana. Salvá (_Catálogo_, I, 517) la describe
en estos términos: «El frontis tiene una ancha orla por sus cuatro
lados, y dentro hay un grande escudo de armas del Duque de Gandía. En
la parte superior de la portada se lee: _Con preuilegio_, y debajo del
escudo: _Síguese la Comedia llamada Thebayda, nueuamēte compuesta,
dirigida al illustre y muy magnifico señor él Señor Duque de Gandia..._
Al dorso se halla la dedicatoria titulada _Prefaction_, y en el fol.
II otra dedicatoria en verso, después de la cual viene el argumento
de _La Thebayda_. Esta comedia en prosa principia en el folio III y
concluye al fin del XLV. En el blanco del XLVI se lee: _Síguese la
comedia llamada Ypolita nueuamente compuesta en metro._ Esta termina en
el fol. LII vto. Siguen después foliación y signaturas nuevas para la
_Comedia nueuamente compuesta llamada Seraphina, en que se introducen
nueue personas. Las quales en estilo comienço_ (sic. por _cómico_) _y
á vezes en metro van razonando hasta dar fin á la comedia_. Finaliza
ésta en el reverso del fol. XIII, marcado por errata como si fuera
el XII. Después leemos: _Aunque_ (_¿Nunque?_) compuesto por el mismo
autor. Sigue á esta especie de epígrafe una colección de sentencias
en pareados de ocho sílabas, las que principian á la vuelta de la
penúltima hoja y ocupan casi todo el blanco de la última, dejando
solamente lugar para lo que copio á continuación: _Fue impresa la
presente obra en la insigne Cibdad de Valencia por matre_ (sic)
_George Costilla, impresor de libros; acabose a XV del mes d' febrero
del año mil y D. XXj_ (1521). _Otorgo su cesarea magestad al presēte
libro gracia y Priuilegio que ninguno lo pueda imprimir en todos los
reynos de Castilla ni aragon ni traer de otra imprimido por tiempo de
diez años so las penas en él contenidas._ Fol y vo. 4.º como dice el
Catálogo de la _Biblioteca Grenv._ Letra gótica con unas figuritas al
principio de cada escena de los interlocutores de ella. Tiene foliación
que se renueva al principio de la _Seraphina_, y las signs. A-Iiiij.
Viene luego Aj hasta Cij. Cada cuaderno es de seis hojas». Hasta aquí
el bibliógrafo valenciano. Ignoro si este ejemplar, único de que tengo
noticia, es el mismo que poseyó Moratín, y al cual se refiere varias
veces en sus cartas familiares. En 9 de junio de 1817 escribía desde
Barcelona á D. José Antonio Conde: «Ha parecido en Lutecia un librote
que me enviarán sin falta, y cuando venga no trueco mi opulencia por
la de Midas el de las _aures asininas_. Es nada menos que las tres
citadas, y vueltas á citar y nunca vistas, comedias _La Thebayda_, la
_Tolomea_ y la _Serafina_, impresos en Valencia en el año de 1521, esto
es, cuando Lope de Rueda jugaba á la rayuela y al salta tú con otros
chicos como él en el arenal de Sevilla. Con esta nueva adquisición
tengo ya material para unos ocho tomos de piezas dramáticas del primer
siglo del teatro español, comenzando en Juan de la Enzina y acabando
por Juan de la Cueva». (_Obras Póstumas de don Leandro Fernández de
Moratín_, tomo II, 1867, pp. 284-285). Moratín, por distracción sin
duda, puso en vez de la _Hipólita_ la _Tolomea_, que es una de las tres
comedias de Alonso de la Vega, impresas en 1566. Las otras dos son la
_Serafina_ y _la Duquesa de la Rosa_. En carta al mismo Conde (9 de
agosto de 1817) añade: «Hoy mismo tendré en mis manos pecadoras el
libro que contiene aquellas comedias antiguas de que hablé á Vd., y él
me consolará por algunos días de los desabrimientos que continuamente
me molestan». (Pág. 288). La compra se hizo por medio del abate D.
Juan Antonio Melón, á quien escribía Moratín desde Montpellier, en 10
de septiembre de 1817: «Me han acompañado en mi viaje aquellas tres
rancias comedias que me adquiriste, de las cuales aún no he podido leer
más que la mitad de la primera. Es una novela en diálogo, imitación de
la _Celestina_ y muy inferior á aquel excelente original» (pág. 960).
Antes que Moratín diese breve cuenta de estas piezas en sus _Orígenes
del teatro español_, sólo se encontraba la escueta noticia de sus
títulos y del año y lugar de impresión en Nicolás Antonio (_Biblioteca
Hispana Nova_, tomo II, pág. 338), que duda por cierto si el autor
es uno solo: «sive unum sive plures». Velázquez, en sus _Orígenes de
la poesía castellana_ (traducción alemana de Dieze, p. 310), copió
la indicación bibliográfica de Nicolás Antonio, que repitieron luego
García de Villa (_Origen, épocas y progresos del teatro español_, p.
251), Pellicer (_Tratado Histórico de la Comedia y del Histrionismo_,
I, pág. 16) y otros autores, ninguno de los cuales da el menor indicio
de haber visto tales comedias. Es muy dudosa la existencia de las dos
ediciones que algunos bibliógrafos suponen hechas en Valencia por el
mismo Jorge Costilla en 1524 y 1532. Nadie las ha descrito, y puede
haber error en los guarismos. La única reimpresión positiva y auténtica
es de la de Sevilla, 1546, de la cual se conocen tres ejemplares más ó
menos completos. Ninguno de ellos contiene la _Hipólita_, sino solas
la _Thebaida_ y la _Seraphina_. Nuestra Biblioteca Nacional posee
el magnífico ejemplar que fué de Salvá y le sirvió para el cínico
análisis inserto en el tomo II de su _Catálogo_. Brunet describe el
de la Biblioteca Nacional de París, que está falto de las últimas
hojas, y Wolf (_Studien_, pág. 290) cita el de la Biblioteca Imperial
de Viena. Esta edición de Sevilla no es en folio, sino en 4.º Lleva
en la portada y al principio de las escenas figuritas que supongo que
serán las mismas de la edición príncipe. Carece de foliatura y tiene
las signaturas a-r, todas de ocho hojas. Al fin dice: _Fue impressa
la presente obra, llamada Thebayda, en Seuilla en casa de Andrés de
Burgos. Acabose a diez de Mayo. Año de mil y quinientos y quarenta y
seys años._ La extremada rareza de estas comedias hizo que algunos
eruditos sacasen copias de ellas para su estudio. En el departamento
de Manuscritos de la Biblioteca Nacional existen la _Thebayda_ y la
_Seraphina_ copiadas del ejemplar de Viena por Böhl de Faber, y la
_Hipólita_, transcrita de la edición de 1521 por D. Agustín Durán.
[325] _Obras de Moratín_, ed. de la Academia de la Historia, I, pág.
152.
[326] En la introducción que Du Méril puso á su edición de la comedia
_Alda_ (_Poésies inédites du Moyen Age_, 3.ª sección, París, 1854,
pág. 423) dice que este asunto se encuentra con algunas diferencias
en el _Mischle Sandabar_, colección de cuentos hebreos, traducida por
Carmoly, y con identidad completa en un poema francés inédito del siglo
XIII, _Floris y Lyriope_, y en el _fabliau_ de Trubert, colección de
Méon, tomo I, pág. 192.
[327] En dos de las _Settanta Nouvelle Porretane_ del boloñés Sabadino
(fols. XII y Liiii de la edición de 1510) intervienen hombres
disfrazados de mujeres. Ambas novelas son muy licenciosas pero nada
tienen que ver con el argumento de la _Seraphina_. Más se parece el de
la novela XII de Masuccio Salernitano (_Il Novellino_, ed. Setembrini,
Nápoles, 1874, pp. 150 á 162).
[328] Trátase de Serafino Aquilano, célebre músico y poeta napolitano
(1466-1500), muy dado á sutilezas y conceptos, por lo cual se le
considera como uno de los precursores del _seicentismo_. En España
debía de alcanzar mucho crédito á principios del siglo XVI, pues ya
hemos visto que también Urrea le cita con elogio.
[329] Pág. 379-380. Cito por la reimpresión que los señores Marqués de
la Fuensanta del Valle y D. José Sancho Rayón hicieron en el tomo V
de su _Colección de libros españoles raros ó curiosos_ (Madrid, 1873)
que comienza con la _Comedia Selvagia_. De la _Seraphina_ se tiraron
también algunos ejemplares aparte.
[330] «Estilo, frases, traza, todo es idéntico», dice Gallardo
(_Ensayo_, I, col. 1184). Algo habría que objetar á esto, pero en
realidad prevalecen las semejanzas.
[331] «_Menedemo._--En verdad te digo, si hubieses visto las cosas
que en prosa y en metro tiene compuestas, te pondría espanto». (pág.
41). «_Franquila._--¿A quién en el mundo visteis vosotros hablar ni
trobar por tan alto y limado estilo? ¿E adónde se hallará su abundancia
de vocablos, e la facundia que tiene en la lengua?». (pág. 104).
«_Franquila._--¿Y en el arte de la oratoria, parécete que se queda
atrás? «_Menedemo._--Muy mejor escribe en prosa que en metro». (pág.
108). «_Galterio._--Oh cancion digna de estar escrita con letras de
oro! y cierto aquel Florentino Petrarca, en su galana toscana lengua,
no declaró su pasion con sentencia ni metros tan altos, ni pudo por tal
estilo, aunque mucho se trabajaba, representar en público lo que en el
alma sentía, en el tiempo que él, como muchas veces afirma, más fuego
tuvo encerrado en el pecho; ¡oh quién la tornase á oir otra vez! ¿Qué
me dices, Menedemo, que te veo helado? «_Menedemo._--Por la Sagrada
Escritura te juro que daría mi caballo con el jaez por tener la cancion
escrita, porque pienso que cosa semejante á ésta nadie hasta hoy la
compuso». (pág. 137). «_Menedemo._--¡O santo Dios! qué maravillosa
manera de metrificar, e qué medida en los pies, y qué sentencia tan
comprehensible en su propósito». (pág. 258). Como no es de suponer
que el autor de los versos sea uno y el de la prosa otro, habrá que
convenir en que ningún poeta ha llegado á la frescura de este anónimo
en lo de elogiarse á sí mismo. Todas sus composiciones son á estilo
de los cancioneros del siglo XV. Las más curiosas son dos glosas de
romances, _Rosa Fresca y Por el mes era de Mayo_.
[332] «_Galterio._--Mi principal intencion es, como ya sabes, ser
amigo de todos los ministros de la justicia, porque éstos contentos,
puede hombre desollar caras en medio de la ciudad como cada día ves
que se hace; y esto con poco trabajo se alcanza, porque con dar...
algunos avisos de hombres facinerosos, y de algunos que juegan juegos
devedados, y de algunas mancebas de casados, ó frailes ó clérigos
pobres, que de los demás otro norte se sigue, como luego y tambien
acostumbro acompañar algunas noches al corregidor ó teniente, y
con llevalle alguna vez un presentillo liviano de cualquier par de
perdices, y con otros servicios de pelillo semejantes á éstos puedes á
banderas desplegadas matar moros...». «Esto dejado, tambien procuro de
tener contentos los caballeros de la ciudad, en algunas cosas como en
acompañallos de que hombre los encuentra en la calle, que es cosa de
que ellos mucho se honran; y tambien loar sus cosas á persona que se lo
hayan de decir el mismo día, como á criados y familiares de su casa...
Otra forma no pensada tengo tambien para con los señores de la Iglesia,
etcétera» (pp. 180-183).
[333] D. Pedro IV de Aragón mandó extinguir este _oficio_, por carta
real dada en Valencia á 6 de marzo de 1337 (vid. _Aureum Opus regalium
privilegiorum_, p. CIII. _De revocatione officii regis Arloti_, VIII,
citado por Carboneres en sus curiosos apuntes históricos sobre _La
mancebía en Valencia_, Valencia, 1876).
[334] _Obras del marqués de Santillana_, ed. de Amador de los Rios,
pág. 513.
[335] Vid. sobre estos valencianismos de la _Seraphina_ (que son mucho
más raros en la _Thebayda_) una indicación de D. Cayetano Vidal de
Valenciano en _Lo Gay Saber_, segunda época, año IV, 15 de mayo de 1881.
[336] La _Thebayda_ fué reimpresa por el marqués de la Fuensanta del
Valle en el tomo XXII de la _Colección de libros españoles raros ó
curiosos_ (Madrid, 1894). Esta edición es incorrectísima; se hizo por
una mala copia del ejemplar de la Biblioteca Nacional, y se ve que no
fué cotejada ni corregida por nadie. Hay erratas monstruosas, que hacen
á veces impenetrable el sentido. Á ella nos referimos, sin embargo, por
ser la única accesible á la mayor parte de los lectores.
[337] Es un tomo en 4.º, sin lugar ni año, 54 folios, signaturas
Aij-Niij, con grabados en madera. Hay tres reimpresiones modernas de la
_Lozana_, una en el tomo primero de la _Colección de libros españoles
raros ó curiosos_, de Sancho Rayón y Fuensanta del Valle (Madrid,
1871); otra de París, 1888, en que acompaña al texto castellano una
traducción francesa de Alcides Bonneau, y la última de Madrid, en la
_Colección de libros picarescos_ del difunto editor Rodríguez Serra
(1899). Todas estas ediciones, que en rigor se reducen á una sola,
proceden de una copia que Gayangos hizo sacar del libro de Viena, y que
nadie se ha tomado el trabajo de cotejar.
[338] En su artículo sobre la _Celestina_ reimpreso en sus _Studien_
(pág. 290).
[339] El autor indudablemente la retocó antes de imprimirla, añadiendo
algunas cosas de fecha posterior, porque no hemos de atribuirle don
de profecía. «_Rampin._--Los cardenales son aquí como los mamelucos.
«_Lozana._--Aquellos se hacen adorar. «_Ramp._--Y éstos tambien.
«_Loz._--Gran soberbia llevan. «_Ramp._--El _año de veinte y siete_
me lo dirán. «_Loz._--Por ellos padeceremos todos». (Pág. 45 de la
ed. de _Libros raros_). «_Lozana._--¿Qué predica aquél? Vamos allá.
«_Ramp._--Predica cómo se tiene de perder Roma, destruirse el ano del
XXVII, mas dícelo burlando» (pág. 73). «_Anctar._--Pues año de veinte
é siete dexa á Roma y vete. «_Comp._--¿Por qué? «_Anct._--Porque será
confusion y castigo de lo pasado. «_Comp._--A huir quien más pudiere.
«_Anct._--Pensá que llorarán los barbudos, y mendicarán los ricos, y
padescerán los _susurrones_, y quemarán los públicos y aprobados ó
canonizados ladrones. «_Comp._--¿Cuáles son? «_Anct._--Los registros
del Jure Cevil» (pp. 131-132).
[340] Véase una muestra: «_Lozana._--Mira, no te ahogues, que este
Tiber es carnicero como Tormes, y paréceme que tiene este más razon que
no el otro. «_Sagüeso._--¿Por qué éste más que los otros? «_Loz._--Has
de saber que esta agua que viene por aquí era partida en munchas
partes, y el emperador Temperio quiso juntarla y que viniese toda
junta, y por más excelencia quiso hacer que jamás no se perdiese ni
faltase tan excelente agua á tan magnífica cibdad, y hizo hacer un
canal de piedras y plomo debaxo á modo de artesa, y hizo que de milla
á milla pusiesen una piedra y escrito de letras de oro su nombre,
Temperio, y {andaban dos mil hombres en la labor cada día; y como los
arquimaestros fueron á la fin que llegaban á Ostia Tiberiana, antes
que acabasen vinieron que querían ser pagados. El Emperador mandó
que trabajasen sin entrar en la mar; ellos no querían, porque si
acababan, dubitaban lo que les vino, y demandaron que les diese su hijo
primogénito, llamado Tiberio, de edad de diez y ocho años, porque de
otra manera no les parecía estar seguros; el Emperador se lo dió, y por
otra parte mandó saltar las aguas, y ansí el agua con su ímpetu los
ahogó á maestros y laborantes y al hijo, y por eso dicen que es y tiene
razon de ser carnicero Tiber á Tiberio» (pp. 262-263).
Ignoro el origen de esta leyenda, que no encuentro en el precioso libro
de Graf, _Roma nella memoria e nelle inmaginazioni del Medio Evo_.
Otros rasgos de esta arqueología infantil hay en la _Lozana_: «Os
puedo mostrar al _Rodriguillo español de bronce_; hecha fué estátua en
Campidolio, que se saca una espina del pie y está desnudo» (pág. 48).
«_Lozana._--¿or dó hemos de ir?
«_Rampin._--Por aquí, por plaza Redonda, y vereis el templo de Panteon,
y la sepultura de Lucrecia Romana, y el aguja de piedra que tiene la
ceniza de Rómulo y Rémulo, y la coluna labrada, cosa maravillosa».
(Pág. 69).
[341] «_Auctor._--Y á vos no conocí yo _en tiempo de Julio segundo_ en
plaza Nagona, quando sirviedes al señor canónigo?». (Pág. 84).
La acción de la _Lozana_ pasa en 1513, puesto que se menciona la
coronación de León X:
«_Loz._--Yo venía cansada, que me dixeron que el Santo Padre iba á
encoronarse. Yo, por verlo, no me curé de comer.
«_La Sevillana._--¿Y vístelo por mi vida?
«_Loz._--Tan lindo es, y bien se llama Leon décimo, que así tiene la
cara». (pág. 23).
De las cosas del tiempo de Alejandro VI se habla en la _Lozana_ como de
oídas: «Ya es muerto el duque Valentin, que mantenía los haraganes y
vagamundos». (Pág. 254).
[342] «_Loz._--Dime Divicia, ¿dónde comenzó ó fué el principio del mal
francés?
«_Divicia._--En Rapolo, una villa de Génova, y es puerto de mar; porque
allí mataron los pobres de San Lázaro, y dieron á saco los soldados del
rey Carlo Cristianísimo de Francia aquella tierra y las casas de San
Lázaro... y luego incontinenti se sentían los dolores acerbísimos y
lunáticos, que yo me hallé allí y lo vi, que por eso dicen el Señor te
guarde su ira, que es esta plaga que el sexto ángel derramó sobre casi
la metad de la tierra.
«_Loz._--¿Y las plagas?
«_Div._--En Nápoles comenzaron, porque tambien me hallé allí cuando
dicían que habían enfecionado los vinos y las aguas; los que las bebían
luego se _aplagaban_, porque habían echado la sangre de los perros y
de los leprosos en las cisternas y en las cubas, y fueron tan comunes
y tan invisibles, que nadie pudo pensar de dónde procedían. Muchos
murieron, y como allí se declaró y se pegó, la gente que despues
vino de España llamábanlo mal de Nápoles, y éste fué su principio, y
_este año de veinte y cuatro son treinta é seis años que comenzó_. Ya
comienza á aplacarse con el legno de las Indias Occidentales, cuando
sean sesenta años que comenzó, al hora cesará» (pp. 273 y 274).
[343] «Y si por ventura os veniere por las manos un otro tratado _de
Consolatione infirmorum_, podeis ver en él mis pasiones, para consolar
á los que la fortuna hizo apasionados como á mí; y en el tratado que
hice del leño del India, sabreis el remedio mediante el cual me fué
contribuida la sanidad, y conocereis el Auctor no haber perdido todo
el tiempo, porque como vi coger los ramos del árbor de la vanidad á
tantos, yo, que soy de chica estatura, no alcancé más alto, asenteme el
píe hasta pasar, como pasé, mi enfermedad». (Pág. 334).
[344] _Historia bibliográfica de la Medicina EspaÃ} {±ola, obra póstuma
de D. Antonio Hernández Morejón_, tomo II, Madrid, 1843, pág. 219.
_Anales Históricos de la Medicina en general, y
biográfico-bibliográficos de la española en particular, por D.
Anastasio Chinchilla. Historia de la Medicina Española_, tomo I,
Valencia, 1841, página 186.
Las donosísimas coplas de Cristóbal de Castillejo «en alabanza del
palo de las Indias, estando en la cura del», cuya fecha es lástima no
conocer, prueban el entusiasmo y avidez con que fué recibido el nuevo
remedio.
[345] _Il modo de adoperare el legno de India occidentale, salutifero
remedio a ogni piaga et mal incurable, et si guarisca il mal Franceso;
operina de misser prete Francisco Delicado._ (Al fin): _Impressum
Venetiis sumptibus vener. presbiteri Francisci Delicati Hispani de
Oppido Martos, die 10 Februarii 1529._ 4.º, ocho folios de letra gótica.
[346] Vid. el tomo II de mi _Historia de los Heterodoxos Españoles_,
pág. 113.
[347] Está descrita con el número 4568 en las adiciones al _Ensayo_
de Gallardo (t. IV, cols. 1563-64). Las palabras con que termina este
volumen son exactamente las mismas que Delicado solía usar, aunque
no se expresa su nombre. «Estampado en la ynclita ciudad de Venecia;
hizo lo estampar miser Juan Batista Pedrezano, mercader de libros:
por importunacion de muy munchos señores a quien la obra y estilo y
lengua Romance Castellana muy muncho plaze. Correcto de las letra que
trastrocadas estavan: se acabo año del Señor 1531. A dias 20 Novembris.
Reinando el inclito serenissimo príncipe miser Andrea Griti, Duque
clarissimo. Cum gracia y privilegio del inclito prudentissimo Senado; a
la libreria o botecha que tiene por enseña la Torre junta al puente del
Rialto».
[348] En el prólogo habla del «arte de aquella mujer que fué en
Salamanca en tiempo de Celestino segundo». Claro que es broma lo de la
época de Celestino II, cuyo breve pontificado pertenece al siglo XII
(1143-1144), pero la indicación de Salamanca es uno de los más antiguos
testimonios que pueden encontrarse en favor de la tradición que pone
allí el teatro de la tragicomedia de Rojas. Ya que me olvidé de citarlo
en su lugar propio, subsano aquí la falta.
Pág. 187: «Monseñor, esta es _Cárcel de Amor_, aquí idolatró Calisto,
aquí no se estima Melibea, aqui poco vale Celestina».
Pág. 255: «Dicen que no es nacida ni nacerá quien se la pueda comparar
á la Celidonia, porque Celestina la sacó de pila».
La Lozana se hacía leer por los amigos, entre otras composiciones
literarias, la _Celestina_: «Quiero que me leais, vos que teneis
gracia, las coplas de Fajardo y la comedia Tinelaria y á Celestina, que
huelgo de oir leer estas cosas mucho.
«_Silvano._--¿Tiénela vuestra merced en casa?
«_Loz._--Señor, vedla aquí, mas no me la leen á mi modo, como hareis
vos». (Pág. 239).
La _Comedia Tinelaria_ es de Bartolomé de Torres Naharro. Las coplas
de Fajardo no deben de ser otra cosa que la bestial _C... comedia
del Cancionero de Burlas_, dedicada, como en ella se dice, al «noble
caballero Diego Faxardo, que en nuestros tiempos en gran luxuria
floreció en la ciudad de Guadalaxara».
[349] «_Lozana._--Andate ahí, p... _de Tesalia_, con tus palabras
y hechizos, que más sé yo que no tú ni cuantas nacieren, porque he
visto moras, judías, zíngaras, griegas y cecilianas, que éstas son
las que más se perdieron en estas cosas, y vi yo hacer munchas cosas
de palabras y hechizos, y nunca vi cosa ninguna salir verdad, y todas
mentiras fingidas, y yo he querido saber y ver y probar como Apuleyo,
y en fin hallé que todo era vanidad, y cogí poco fruto, y ansí hacen
todas las que se pierden en semejantes fantasías». (Pág. 267).
«_Loz._--Como dixo _Apuleyo_, bestias letrados». (Pág. 303).
«_Porfirio._--¡Oh Dios mío y mi Señor! como Balán hizo hablar á su asna
¿no haría Porfirio leer á su Robusto, que solamente la paciencia que
tuve cuando le corté las orejas me hace tenelle amor? pues vestida la
veste talar, y asentado y bello, como tiene las patas como _el asno de
oro de Apuleyo_, es para que le diesen beneficios, cuanto más graduallo
bacalario». (Pág. 324).
El mismo Porfirio dice de su asno que «no sabe leer, no porque le falte
ingenio, mas porque no lo puede expremir por los mismos impedimentos
que _Lucio Apuleyo, cuando, siendo asno, retuvo siempre el intelecto_
de hombre racional». (Pág. 324).
[350] Esta semejanza fué advertida primeramente por los señores
Fuensanta del Valle y Sancho Rayón en la advertencia preliminar de su
edición de la _Lozana_, pág. 7.
[351] Th. Braga, en un artículo muy interesante de la _Bibliographia
Critica_, de F. Adolpho Coelho, tomo I (y único). Porto, 1875, pág. 99.
Es cierto que en la _Lozana_ se cita más de una vez á _Zopin_, pero
no como personaje literario, sino como tipo popular, como uno de los
rufianes más conocidos en Roma (pág. 203). La _Lozana_ se indigna de
que la comparen con él.
[352] _Giornale Storico della letteratura italiana._ Turín, 1880, tomo
XIII, pág. 317. Ya el traductor francés Alcides Bonneau había notado la
prioridad cronológica de la obra de Delicado sobre los _Ragionamenti_
del Aretino.
[353] «E discutibile e discutibilissimo che l'Aretino abbia foggiati
i _Ragionamenti_ e la _Puttana errante_ sul tipo della sfrontata ed
accorta _Lozana Andaluza_ di Francesco Delgado, come pare inclini ad
ammetere il Graf. Nella vita licenciosa delle cortigiane e femmine di
postribolo l'Aretino, esperto di tutto, ne sapeva un punto di piú del
Delgado... nè a me consta che la _Lozana_, benchè composta a Roma,
godesse grande diffusione a'tempi dell'Aretino.»
(A. Farinelli. En la _Rassegna Bibliografica della letteratura
Italiana_, tomo VII, pág. 281. Pisa, 1900).
[354] Vid. el precioso estudio de A. Graf, _Una cortigiana fra mille:
Veronica Franco_, en su libro _Attraverso il Cinquecento_ (Turín, 1888,
pp. 217-355).
[355] Apud Eccard, _Corpus historicorum medii aevi_, tomo II, pág.
1997. Apud Graf, pág. 284.
[356] _Diarii_, tomo VIII, col. 414. Apud Graf, pág. 286.
[357] «Hay de todas naciones; hay españolas castellanas, vizcaínas,
montañesas, galicianas, asturianas, toledanas, andaluzas, granadinas,
portuguesas, navarras, catalanas y valencianas, aragonesas,
mallorquinas, sardas, corsas, sicilianas, napolitanas, brucesas,
pullesas, calabresas, romanescas, aquilanas, senesas, florentinas,
pisanas, luquesas, boloñesas, venecianas, milanesas, lombardas,
ferraresas, modonesas, brecianas, mantuanas, raveñanas, pesauranas,
urbinesas, paduanas, veronesas, vicentinas, perusinas, novaresas,
cremonesas, alexandrinas, vercelesas, bergamascas, trevijanas,
piedemontesas, saboyanas, provenzanas, bretonas, gasconas, francesas,
borgoñonas, inglesas, flamencas, tudescas, esclavonas y albanesas,
candiotas, bohemias, húngaras, polacas, tramontanas y griegas.
«_Lozana._--Ginovesas os olvidais.
«_Bolijero._--Esas, señora, sonlo en su tierra, que aquí son esclavas ó
vestidas á la ginovesa por cualque respeto» (pp. 107-108).
[358] La Imperia Romana, manceba del célebre banquero Agustín Chigi,
murió en 1511, según lo publicaba su insolente epitafio en la capilla
de Santa Gregoria. «Imperia Cortisana Romana quae digna tanto nomine,
rarae inter mortales formae specimen dedit. Vixit a. XXVII, d. XII.
Obiit MDXI, die XV Augusti».
La Imperia Aviñonesa que aparece en el _Retrato de la Lozana_
(mamotretos 60-62) debe de ser una cortesana posterior, que tomó el
nombre de la primera, según acostumbraban las de su oficio: «Y como
vienen, luego se mudan los nombres con cognombres altivos y de gran
sonido, como son: la Esquivela, la Cesarina, la Imperia, la Delfina,
la Flaminia, la Borbona, la Lutreca, la Franquilana, la Pantasilea,
la Mayorana, la Tabordana, la Pandolfa, la Dorotea, la Oropesa, la
Semi-dama, y doña tal, y doña Adriana, y así discurren, mostrando por
sus apellidos el precio de su labor» (pág. 109).
[359] Vid. especialmente la novela 51 de la 2.ª parte: _Isabella da
Luna, spagnuola, fa una solenne burla a chi pensava di burlar lei_.
«Fra l'altre che a Roma sono, ce n'e una; detta Isabela da Luna,
Spagnuola, la quale ha cercato mezzo il mondo. Ella andò alla Goletta
e a Tunisi; per dar soccorso ai bisognosi soldati, e non gli lasciar
morir di fame. Ha anco un templo seguitata la Corte dell' Imperadore
per la Lamagna e la Fiandra e in diversi altri luoghi... Se n' è
ultimamente ritornata a Roma, dov' è tenuta, da chi la conosce, per
la più avveduta e scaltrita femmina che stata ci sia già mai. Ella è
di grandissimo intertenimento in una compagnia, siano gli uomini di
che grado si vogliano, perciocchè con tutti si sa accomodare e dar la
sua a ciascuno. E' piacevolissima, affabile, arguta, e in dare à tempi
suoi le risposte a ciò che si ragiona prontissima. Parla molto bene
Italiano; e se è punta, non crediate che si sgomonti, e che le manchino
parole a punger chi la tocca; perchè è mordace di lingua, e non guarda
in viso a nessuno, ma dà con la sue pungenti parole mazzate da orbo. E'
poi tanto sfacciata e presuntuosa, che fa professione di far arrossire
tutti quelli che vuole, senza che ella si cangi di colore». (_Novelle
di Matteo Bandello_, Milán, 1814, tomo VI, pp. 518-519).
Todas las señas de este retrato convendrían perfectamente á la Lozana,
si la cronología lo permitiese. Pero no siempre fueron afortunadas las
andanzas de Isabel de Luna en Italia. Véase la novela 17 de la parte
IV del mismo Bandello, _Castigo dato a Isabella Luna meretrice, per la
innobedienza ai comandamenti del Governatore di Roma_. (tomo IX, pp.
283-290).
[360] Vid. el estudio crítico sobre aquel poeta, que publiqué al
principio del segundo tomo de la _Propaladia_ (Madrid, 1900, en la
colección de los _Libros de antaño_).
Torres Naharro tiene algunas afinidades con Delicado, especialmente
en una composición bastante licenciosa que no se atrevió á incluir en
la _Propaladia: Concilio de los Galanes y cortesanas de Roma invocado
por Cupido_ (pliego suelto de la Biblioteca de Oporto). De su contexto
parece inferirse que fué compuesto en 1515.
En el _prohemio_ de la _Propaladia_ dice Torres Naharro: «Ansí mesmo
hallarán en parte de la obra algunos vocablos italianos, especialmente
en las comedias, de los cuales convino usar, habiendo respecto al lugar
y á las personas á quien se recitaron. Algunos dellos he quitado, otros
he dejado andar, que no son para menoscabar nuestra lengua castellana,
antes la hacen más copiosa» (pp. 10-11 de la edición moderna).
[361] «Demandó Gonela al Duque que los médicos de su tierra le diesen
dos carlines al año. El Duque, como vido que no avia en toda la tierra
arriba de diez, fué contento. El Gonela ¿qué hizo? atóse un paño al pie
y otro al brazo, y fuese por la tierra. Cada uno le decía ¿qué tienes?
y él le respondía: tengo hinchado esto, e luego le decían: va, toma la
tal hierba y tal cosa y póntela y sanarás; despues escrevía el nombre
de cuantos le decían el remedio, y fuese al Duque, y mostróle cuantos
médicos habia hallado en su tierra, y el Duque decía: ¿Has tú dicho
la tal medicina á Gonela? El otro respondía: señor, sí; pues pagá dos
carlines, porque sois médico nuevo en Ferrara» (pág. 272).
Esta anécdota, ú otra muy análoga, se repite en varias colecciones de
_facecias_ italianas y españolas. Es el primero de los _Doce cuentos_
de Juan Aragonés, que acompañan al _Alivio de caminantes_, de Juan de
Timoneda, en algunas ediciones.
[362] Vid. el tomo II de estos _Orígenes de la novela_, pág 110.
[363] «_Lozana._--Micer Porfirio, estad de buena gana, que yo os lo
vezaré á leer, y os daré órden que despachés presto para que os volvais
á vuestra tierra; id mañana, y haced un libro grande de pergamino, y
traédmelo, y lo vezaré á leer, é yo hablaré á uno que si le untais
las manos será notorio, y os dará la carta del grado, y hacé vos con
vuestros amigos que os busquen un caballerizo que sea pobre y jóven...
y desta manera venceremos el pleito, y no dubdeis que de este modo
se hacen sus pares bacalarios. Mirá, no le deis á comer al Robusto
dos dias, y cuando quisiere comer, metelde la cebada entre las hojas,
y ansí lo enseñaremos á buscar los granos y á boltar las hojas, que
bastará, y diremos que está turbado, y ansí el notario dará fe de
lo que viere, y de lo que cantando oyere. Y así _omnia per pecuniam
facta sunt_, porque creo que basta harto que lleveis la fe, que no os
demandarán si lee en letras escritas con tinta ó con olio ó iluminadas
con oro...». (Páginas 324-325).
[364] _Comedia de Sepúlveda_ (edición de D. Emilio Cotarelo), Madrid,
1901, pág. 15.
[365] _La Prima Parte de Ragionamenti di M. Pietro Aretino, cognominato
il Flagello de Prencipi, il veritiero, e'l divino, divisa in tre
giornate_, MDLXXXIIII (1584).
PP. 141-219: «Comincia la terza et ultima giornata de capricciosi
ragionamenti de l'Aretino, ne la quale la Nanna racconta a l'Antonia la
vita de le Puttane».
[366] _Coloquio de las Damas, agora nueuamēte corregido y emendado M.
D. XL. VIII._
8.º, letra itálica, 94 hs. foliadas, inclusas las preliminares, y
una sin foliar y otra blanca. El bello ejemplar que tengo á la vista
perteneció á la biblioteca de Ternaux Compans.
Edición seguramente clandestina, que algunos suponen hecha en
Salamanca, por Juan de Junta. Pero el género de las erratas, y hasta el
tipo de letra, muy parecido al de los _Diálogos_ de Luciano, estampados
en Lyon, 1550, por la imprenta del Grypho, hacen sospechar que salió de
esta ú otra oficina extranjera.
La edición de 1549, descrita por Brunet, tiene la portada de rojo y
negro: _Coloquio de las damas. Nueuamente impreso año de 1547._ Es de
letra gótica, y lleva el siguiente colofón: _Fue impreso el presente
tratado intitulado: Coloquio de las damas, en la noble villa de Medina
del Campo, por Pedro de Castro, impresor. Acabóse á q[=r]o dias del mes
de Enero. Año d' mil y quinientos y quarenta y nueue años._
La omite D. Cristóbal Pérez Pastor en su excelente monografía sobre
_La Imprenta en Medina del Campo_, acaso por considerar apócrifa la
subscripción final, aunque no lo parece.
--_Coloquio de las Damas, Agora nueuamente corregido y emendado. 1607._
8.º, 141 pp. de letra redonda.
Una nueva y bien excusada reimpresión hizo en Madrid, 1900, el difunto
editor Rodríguez Serra en el segundo tomo de la que llamó _Colección de
libros picarescos_.
[367] «Si por ventura alguno, más furioso de lo que conviene,
murmurando acusase al tradutor deste Coloquio, diziendo no averlo
romançado al pie de la letra de como está en Toscano, quitando en
algunos cabos partes, y en otros renglones, e assi mesmo mudando
nombres y alguna sentencia y en algun otro lugar diziendo lo mesmo que
el autor, aunque por otros modos: A esto respondo, que en diversos
lugares deste Coloquio fallé muchos vocablos, que con la libertad que
hay en el hablar y en el escrivir donde él se imprimio se sufren,
que en nuestra España no se permitirian en ninguna impresion, por la
desonestidad dellos. De cuya causa en su lugar acordé de poner otros
más honestos, procurando en todo no desviarme de la sentencia, aunque
por diferentes vocablos, excepto en algunas partes donde totalmente
convino huyr della: por ser de poco fructo, y de mucho escándalo y
murmuracion». (Fol. XI de la primera edición).
[368] Consta ya la prohibición en el Indice de Valdés, 1559. (Vid.
la reimpresión de Reusch, _Die Indices librorum prohibitorum des
Sechzehnten Jahrhundertes..._ Tubinga, 1886, tomo 176 de la Sociedad
Literaria de Stuttgart, pág. 233).
[369] _Pornodidascalus, sev Colloquium Muliebre Petri Aretini
ingeniosissimi et ferè incomparabilis virtutum et vitiorum
demonstratoris: De astu nefario horrendisque dolis, quibus impudicae
mulleres juventuti incautae insidiantur, Dialogus. Ex italico in
hispanicum sermonem versus à Ferdinando Xuaresio Seviliensi. De
Hispanico in latinum traducebat, ut juventus Germana pestes illas
diabolicas apud exteros, utinam non et intra limites, obvias cavere
possit cautius, Gaspar Barthius... Francofurti. Typis Wechelianis,
sumptibus Danielis ac Davidis Aubriorum, et Clementis Schleichii. Anno
M. DC. XXIII._
8.º, 124 pp. y tres de erratas sin foliar. Fué reimpreso una ó dos
veces.
[370] Hay quien cita una edición de 1530, pero hasta ahora no se conoce
ejemplar alguno ni es verisímil su existencia.
--_Segunda comedia de Celestina: en lo_ (sic) _que se trata de los
amores de vn cauallero llamado Felides, y de vna donzella de clara
sangre llamada Polandria. Donde pueden salir para los que lieren muchos
y grandes auisos que della se pueden tomar. Dirigida y endreçada al muy
excelente e ilustrissimo señor don Francisco de Çuniga Guzman, y de
Soto mayor: Duque de Bejar: Marques d'Ayamonte, y de Gibraleon. Conde
de Belalcaçar, y de Bañares. Señor de la puebla de Alcocer con todo su
vizcondado y d' las villas de Lepe: Burguillos, y Capilla, y justicia
mayor d' Castilla. La qual comedia fue corregida y emendada: por el muy
noble cauallero Pedro d' Mercado: vezino y morador en la nobla_ (sic)
_uilla de Medina del Campo. M. D. xxxiiij_.
(Al fin): «Acabose la presente obra en la muy noble villa de Medina
del Campo. En casa de Pedro touans (_Tovans_), en el coral (sic por
_corral_) de boeys. Año de M. D. xxxiii (1534) a XXX de Octobre».
4.º, let. gót. Sin foliatura, signaturas _a q._ Cada una de ocho
hojas. La orla de la portada es la misma que llevan las _Coplas de las
comadres_, de Rodrigo de Reinosa.
Esta primera edición era enteramente desconocida hasta que la describió
Salvá (n.º 1.414 de su _Catálogo_).
Pedro de Mercado declara al principio el nombre del autor en la
penúltima de las coplas de arte mayor que escribe en loor de la obra:
Aqueste excelente tan buen Caballero A quien de su casta s'esmalta el
saber, La sciencia es esmalte de tal rosicler, La casta el fino oro
ques el verdadero: De casa y linaje de Silva heredero, Felice en sus
obras, pues es Feliciano, Al cual yo suplico que mi torpe mano Perdone
guiada por seso grosero.
--_Segunda comedia de Celestina._ (Al fin): «Salamanca, por Pedro de
Castro... Año de M. D. XXXVI a doze dias del mes de Junio». 4.º, let.
gótica, signaturas _a-o_, con grabados en madera. Citada por Brunet. No
la he visto.
--_Segunda comedia de la famosa Celestina, en la qual se trata de
la Resurrection de la dicha Celestina, y de los amores de Felides y
Polandria, corregida y emendada por Domingo de Gaztelu, Secretario del
Illustrissime_ (sic) _Señor don Lope de Soria, embaxador Cesareo acerca
la Illustrissima Señoria de Venecia. Año 1536 en el mes de Junio._
(Al fin): «El libro presente, agradable a todas las extrañas naciones,
fue en esta inclita ciudad de Venecia reimpreso por maestro Estephano
de Savio, impresor de libros griegos, latinos y españoles, muy
corregidos con otras diversas obras y libros. Lo acabó este año del
Señor del 1536, a dias diez de Zunio (sic)». Hace juego con las dos
ediciones de la primera _Celestina_ corregidas por Delicado. Let. gót.
Viñetas en madera, sin foliatura y con las signaturas A-X, de ocho
hojas cada una.
--_Segunda comedia de Celestina... Agora nueuamente impresa y
corregida... Vendese la presente obra en la ciudad de Anvers, a la
enseña de la polla grassa, y en paris a la enseña cabe sant benito._
Sin ano (¿hacia 1550?) En 16.º, 228 hs. sin foliar. Esta edición,
de muy lindo aspecto, es la menos rara de las antiguas, pero la más
incorrecta.
--_Segunda Comedia de Celestina, por Feliciano de Silva_, Madrid,
imp. de Ginesta, 1874. Es el tomo noveno de la _Colección de libros
españoles raros ó curiosos_. Cuidó de esta edición, que está bastante
limpia, D. José Antonio de Balenchana, tomando por texto la de Venecia,
pero sin hacer uso de la primitiva de Medina del Campo, que no llegó á
ver hasta después de impreso el volumen.
[371] «_Pueblo._--Oh madre Celestina, ¿qué maravilla tan grande ha sido
esta de tu resurreccion?
«_Celest._--Hijos, los secretos de Dios no es lícito sabellos á todos,
sino á quien él los quiere revelar, porque ya sabeis que lo que encubre
á los sabios descubre á los pequeñuelos como yo. Sabed, hijos míos,
que no vengo á descubrir los sucesos de allá, sino á enmendar la vida
de acá, para con las obras dar el ejemplo, con aviso de lo que allí
pasa; pues la misericordia de Dios fué de volverme al siglo á hacer
penitencia. Y esto baste, hijos, para que todos os enmendeis, como en
la predicacion de Jonás, porque no perescais; que las cosas de la otra
vida no bastan lenguas á decillas, y por tanto todos vivamos bien, para
que no acabemos mal...
«_Pueblo._--Madre Celestina, tú seas muy bien venida, y Dios quede
contigo. Parécenos que la vieja viene escarmentada. Trato le deben
haber dado por donde quiere mudar el natural, que no se dirá agora que
mudó la piel la raposa, mas su natural no despoja; pues con mudar la
piel, viene mudadas las obras. No de valde se dice que el loco por la
pena es cuerdo. Aquí podremos con razon decir, que de los escarmentados
se hacen los arteros. Por cierto, caso de predestinacion paresce, pues
la quiso Dios sacar de los infiernos para tornalla á hacer penitencia
de sus pecados» (pp. 89-91 de la ed. de _Libros raros y curiosos_).
[372] _Ensayo_, tomo IV, col. 614.
[373] _Escenas Andaluzas_ por _El Solitario_. Madrid, Imp. de D. B.
González, 1847, pp. 131-149. _La Celestina._ Este artículo se había
publicado antes en _Los Españoles pintados por sí mismos_.
[374] Es curioso, sin embargo, notar ciertas coincidencias.
En la escena del jardín, con que la obra termina, hallamos este diálogo
entre Polandria y su criada:
«_Pol._--Hermosa noche hace, y gloria es estar debajo de las sombras de
estos cipreses, á los frescos aires que vienen regocijando las aguas
marinas por encima de los poderosos mares.
_Poncia._--Señora, ¿cuál te paresce mejor, esta música que dizes destos
airezicos en las hojas de los árboles ó la de la voz y cantar de
Felides?
_Pol._--Ay, Poncia, la de Felides; tanto cuanto va y no menos de la
mezcla de la razon que con las consonancias viene mezclada, al regocijo
que estos aires naturalmente hacen, sin ornamento de más razon de
aquella que ellos guardan en su naturaleza; porque esta música pone
descanso al cuerpo y la otra al ánima, porque goza el entendimiento en
las palabras que en los oídos suenan». (pp. 498-99).
Involuntariamente se recuerdan las palabras de Lorenzo á Jéssica sobre
el prestigio de la música en el acto V de _El Mercader de Venecia_:
How sweet the moonlight sleeps upon this bank! Here will we sit, and
let the sounds of music Creep in our ears: soft stillness, and the
night, Become the touches of sweet harmony. Sit, Jessica: look, how the
floor of heaven Is thick inlaid with patines of bright gold: There's
not the smallest orb which thou behold'st, But in his motion like an
angel sings, Still quiring to the young-ey'd cherubins: Such harmony is
in immortal souls; But whilst the muddy vesture of decay Doth grossly
close it in, we cannot hear it.
[375] Feliciano de Silva es, después de Rodrigo de Reinosa, el
primer autor en quien encuentro esta palabra en el sentido de lengua
rufianesca.
«Calla ya, mal aventurado, con tus _girmanías_». (Pág. 41).
«Yo querría, par Dios, antes topar á Pandulfo para reir... y irnos
mano á mano á un bodegon donde bebiésemos el alboroque y hablásemos
algarabía como aquel que bien la sabe, _germanía_ digo» (pág. 270).
«Así que, hermano Albazin, aun agora bisoño eres en este colegio, y
poco experimentado en esta guerra; y pues no la sabes, aprende de tal
doctor como yo los misterios de la santa _germanía_» (pág. 446). En el
mismo lugar habla de _las leyes de la santa gualteria_, con probable
alusión al Galterio ó Gualterio de la _Comedia Thebayda_.
El rufián Centurio, que sólo en el nombre recuerda al de Rojas, nos da
algún _specimen_ de esta jerigonza: «Desto no me quejo, que no sé tan
poco de las tramas destas tales, que no sepa yo _enchilar las canillas_
y aun tiramar los _liñuelos_ sin quebrar los hilos, y hacerme bobo,
y pasar en el alarde el _gayon_ por _primo_, y haciendo que creo del
cielo cebolla y que no hay otro sino yo. Que viejas son para mí todas
roncerías, que bien sé aguardar los tiempos de la iza y cuáles son,
como sé los de la _guadra_ y del _rodancho_». (Pág. 445).
[376] Estos _olivares_ están citados otra vez en la _Segunda
Celestina_, cuando la vieja proyecta el casamiento de su sobrina Elicia:
«_Pandulfo._--Ha, ha, ha. ¿Agora la quiere casar, despues de haber
corrido á ceca y á meca y á los _olivares de Santander_?». (Pág. 192).
También en la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_ (pág. 55) se
encuentra la misma frase: «Descreo de tal... que haya yo corrido la
casa de ceca y meca, y los _cañaverales y los olivares de Santander_, y
pasan ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra
en públicos burdeles, y todas me han tenido acatamiento con obediencia,
y que esta hechicera al cabo de mi vejez, despues de traídos treinta
años los atabales acuestas, burle de mí con menosprecio!».
Trátase casi seguramente de la mancebía de la villa, que, á pesar de
su escaso vecindario en tiempo de Carlos V, es muy probable que la
tuviera como puerto muy frecuentado por marineros gascones, ingleses,
flamencos y de todo el Norte de Europa. Pero á fines del siglo XVI
había desaparecido del mapa picaresco de España. Cervantes no la
cuenta entre las diversas partes del mundo por donde había buscado
aventuras el ventero. También debió de haberla en Bilbao, y de ella
guardaba recuerdo el rufián Palermo de la _Tragedia Policiana_: «Medio
ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Jerez de la
Frontera». (Pág. 44).
[377] «_Sigeril._--Pues si lo vieses, señor, cuál anda con unos
agallones, que no parece sino ermitaño rezando toda esta mañana...
«_Pandulfo._--Señor, ¿qué es lo que demandas?
«_Felides._--¿Qué santidad es esta tan súpita, Pandulfo?
«_Pand._--Señor, el espíritu donde quiere espira. Quien convirtió a
Sant Pablo y a Sant Agustin y a María Magdalena, es mucho que dé gracia
á un hombre pecador como yo he sido?
«_Felid._--Por cierto que la gracia no sé si te la dió, mas es gracia
la que veo en verte con esas cuentas.
«_Pand._--Señor, las cuentas como á sólo Dios se han de dar, no me pena
que te parezcan gracia; porque á solo Dios se ha de satisfacer, que los
hombres de nada se satisfacen; y ándeme yo caliente en su servicio y
ríase la gente cuanto quisiere, pues sabes que bienaventurados sereis
cuando los hombres dijeren mal de vosotros mintiendo por mí.
«_Felid._--En fin, que ya no son tus misas cosas de armas ni de
afrentas como hasta aqui?
«_Pand._--Señor, no soy tan necio que no entiendo algaravía, como aquel
que bien la sabe; mas sabé que en cosas justas que ninguno me echará el
pié adelante, ni en cosas injustas quedará más atrás que yo.
«_Felid._--Bendito sea Dios que tan presto te mudó. ¿Mas qué llamas
cosas justas, para que sepamos lo que te hemos de encomendar?
«_Pand._--Guerra contra infieles; tomar armas en defension de tu
persona.
«_Felid._--¿Pues cómo anoche no las quisiste tomar para ir en defension
de mi persona?
«_Pand._--Porque ibas en ofensa de tu persona y ánima, y no tenemos los
servidores de Dios tanta licencia! que si á ti te viniesen á matar,
estonces yo tomaría las armas.
«_Felid._--Mas estonces no las llevarías para estar más suelto; que el
peso de las armas empide mucho» (pp. 384-386).
[378] «_Celestina._--Más me precio, hija, de dar consejos que de tales
vencejos; de un rosario, digo, hija, y sus misterios, de una oracion
del Conde ó de la Emparedada: esto te podré yo amostrar, mi amor, si lo
quieres aprender». (Pág. 218).
Estas dos oraciones supersticiosas _del Conde y de la Emparedada, en
romance_, fueron prohibidas en el Indice del inquisidor general Valdés
(pág. 237 de la reimpresión de Reusch) y en el de Quiroga de 1583 (pág.
438).
De las irreverencias y profanaciones que en el templo se cometían da
idea lo que Polandria cuenta de Felides: «Al tiempo que llegué á tomar
el agua bendita, hizo él que tomaba la agua, y apretóme un dedo; y
despues en la misa toda ponía las manos hácia mí como que pedía piedad,
cuando vía que no miraba naide; estando alzando el fraile, hacía él
señas que no adoraba la hostia, sino á mí; y desto no pude estar que no
me sonriese de su necedad y herejía» (pp. 151-152).
[379] Vid. el tomo primero de estos _Orígenes de la novela_, pp.
431-432.
[380] De algunas versiones de este cuento hemos tratado también en los
_Orígenes_, pág. XXXII, nota.
[381] _Ensayo_, tomo IV, col. 614.
[382] Más fundamento tiene esta otra observación del insigne erudito:
«Aquel donoso pasaje de _El Celoso Extremeño_, en que antes de
llegar Loaisa á verse con la incauta Leonora le exigen tan solemnes
juramentos, está sin duda imitado de la escena XXVI, al fin, donde
entre las prevenciones que hace _Polandria_ á _Celestina_ como
requisitos para haber de recibir á su amante al concierto á que se
presta, la dice:
«_Polandria._--Madre, mira que le tomes muchos juramentos, y que mire
de quién se fía; porque si mi señora (madre) algo barrunta, todo irá
borrado.
«_Celestina._--¡Ay hija! ¡angelito, angelito! En Dios y en mi ánima
¿qué, no te queda más en el estómago? ¿Y á Celestina avisas tu de
secreto? ¡Dolor de mí, que este es el primer secreto que en este mundo
yo he sabido encubrir! Calla, señora, que eres boba; ¡nora mala! que
así te lo quiero decir, y perdóname.
«Antes ya hay otros juramentos graciosos sobre que no cuenten á Felides
cómo Polandria ha leído un billete suyo.
«_Quincia._--¡Guárdeme Dios, señora! ¿y de decirlo había?
_Polandria._--Pues poné aquí la mano en la cruz, y tú también, Poncia.
Y agora oid: señora mía, tu merecer y mi atrevimiento te darán á
conocer...»
El pasaje á que Gallardo alude es aquel en que Loaisa jura por «la
intemerata eficacia donde más santa y largamente se contiene, y por las
entradas y salidas del Santo Líbano monte, y por todo aquello que en
su proemio encierra la verdadera historia de Carlomagno, con la muerte
del gigante Fierabrás, de no salir ni pasar del juramento hecho y del
mandamiento de la más mínima de vuesas mercedes...»
En el primitivo borrador de la novela juraba además por «el espejo de
la Magdalena» y por «las barbas de Pilato» (ed. crítica de Rodríguez
Marín, pp. 72 y 73). Estos juramentos son análogos á los que usan los
rufianes en la obra de Feliciano de Silva, y generalmente en todas las
_Celestinas_.
[383] Vid. los índices de Valdés y Quiroga en la edición de Reusch (pp.
238 y 439).
[384] No he visto la primera edición que cita Brunet copiando á Panzer:
_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina... agora nueuamente
compuesta por Gaspar Gomez._ (Al fin): «Acabose la presente obra en la
muy noble villa de Medina del Campo. A seys días del mes de Julio. Año
de mil y quinientos y treinta y seis». 4.º letra gótica.
Sólo conozco la de 1539, cuyos ejemplares son rarísimos. El que tuvo
Salvá (n.º 1269 de su Catálogo) pertenece hoy á nuestra Biblioteca
Nacional. Existe también en el Museo Británico y en la Universidad de
Leyden.
_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina: ua prosiguiendo en los
amores de Felides y Poladria: concluyense sus desseados desposorios y
la muerte y desdichado fin que ella uvo: es obra de la qual se pueden
sacar dichos sutilissimos_ (sic) _sentencias admirables: por muy
elegante estilo dichas: agora nueuamente compuesta por Gaspar Gomez
natural de la muy insigne cibdad de Toledo: dirigida al magnifico
cauallero Feliciano de Silva. Impreso. Año de M. D. XXXIX._
(Al fin): _Acabose la presente obra en la muy noble e Imperial ciubdad
d'Toledo. A veynte dias del mes de Nouiembre. En casa de Hernando de
Santa Catalina. Año de nuestro Señor Jesu christo: de mil quinientos y
treynta nueve años._
4.º let. gót. Sin foliación. Signaturas A-2, todas de ocho hojas, menos
la última que tiene seis.
[385] _Prologo del autor. Al noble cauallero Feliciano de Silua al qual
va dirigida la obra._
«Noble y muy magnifico señor: Como en los tiempos antiguos no era
digno de memoria: sino el que exercitando su vida en algun notable
exercicio despues de sus dias la dexaua: quise forçar a mis fuerças:
a que siendo fauorecidas con el fauor que de v[=r]a. merced espero:
tomassen ocupacion en se ocupar algunos ratos en poner en obra a hacer
esta obrezilla: la qual va tan tosca en sus dichos quan sutil es en sus
sentencias subtilissimas la pasada que es la de donde ésta depende. E
presuponiendo que la mar provee a los rios que della salen: acordé esta
como mínimo arroyo pedir socorro a quien socorrer la puede: e yo como
su _administrador_ y muy cierto sieruo de v[=r]a. merced en su nombre
pido ayuda a vuestra merced como a persona que tiene poder de poder
la dar, e si se marauillare del sobrado atreuimiento que me conmovio
atrever pidiendo mercedes a quien jamas hize seruicios: A la verdad no
sera tanta la admiracion quanta la causa que tuve y tengo para se lo
suplicar: porque como yo fue informado de la veniuolencia que v[=r]a.
merced tiene con los que esffuerçan a pedir esffuerço a vuestra merced,
pareciome que no dexaria de ser comigo veniuolo: como lo es con los
demas. E si acaso algunas partezicas en esta obra se hallaren que de
notar sean: las quales sin auer conuersado con v[=r]a. merced tengan
los lectores por imposible auerlas notado: siendo el autor tan friuolo
e inhauil, puede se responder que assi como el que está de hito mirando
al sol su gran resplandor le ciega: por el consiguiente si mi torpe
lengua con la subtil y elegante de v[=r]a. merced vuiera conuersado:
hallo por muy cierto que vuiera enmudecido de arte: que no digo
escriuir lo escrito, mas pensar de pensarlo no osara. Pues qué medio
an tenido mis sentidos para poder sentir cosa que tanto sentimiento
de necesario se requeria para effectuarlo? Creera vuestra merced que
sus calidisimos rayos dieron vigor a mi tibia inteligencia porque
entendiesse en se ocupar al presente con la esperança futura de vuestra
merced a se oponer a lo otro mas abil era licito. E ansi vuestra merced
puede iuzgar que ni las razones que entre Felides y Polandria por
razon avian de ser primas no van con el primor que se requiere: ni el
fundamento de los dichos de los demas tan fundados: ni las sentencias
de Celestina tan sentidas. En conclusion, que no lleua otra cosa
vtil sino la vtilidad que de vuestra merced como de señor a quien va
dirigida cobrare. E como no aya quien conociendo mejor los hierros
(_sic_) los ponga con buen concierto más concertados: quise suplicar
al querer de vuestra merced lo acepte, y no mirando la osadía affirme
la voluntad muy recta que de seruirle tiene este su verdadero criado:
la qual se empleará en lo que vuestra merced le mandare: agora no me
falta despues de tener la merced concedida de vuestra merced, sino
rogar al lector que esto leyere lea primero la segunda que es antes
desta: porque avn que yo me condeno en esto, que cotejar la vna con la
otra se verá la diferencia que ay, gano mas fama con ser trobada de
historia tan subtil que infamia con hallar en ella las palabras toscas
e inusitables que hallarán. E ansí porque el vulgo note la historia de
donde procede, Suplico a v[=r]a. merced se lo encargue».
«Primer auto. Felides recuerda y empieça a razonar como que halla ser
impossible auer estado la noche passada con su señora Polandria y
afirmandolo por sueño llama a Sigeril para que le diga la certenidad
de aquella duda que tiene. En lo qual passan muchas razones. E Sigeril
declara por muy ciertas señales como auia estado con ella. Y Felides
por mas se satisfacer determina de emviar le a la posada de Polandria.
E introduzense.
«Auto segundo. Sigeril como sale de con Felides para yr a casa de
Polandria: va consigo razonando: y en el camino topa a Pandulfo con el
qual pasa diversas platicas: y como se despida dél acuerda no yr a casa
de Polandria: y con esta determinacion se buelue a su posada a do dexó
a su amo...
«Acto III. El hortelano de Paltrana llamado Penuncio anda por el vergel
escardando la hortaliza: y platicando consigo de ver por allí pisadas
halla entre las yeruas un tocado de Polandria: y pareciendo le mal
determina mostrarle a Paltrana. Y él estando en este acuerdo entra
Poncia a cojer unas rosas: y pasan entre los dos diuersas razones sobre
el mismo caso, en que al fin da el tocado a Poncia e pierde el enojo...
«Aucto quarto. Sigeril como se despidió de Pandulfo, viene consigo
razonando: y vee a la puerta de su posada a Corniel paje de Felides: y
como an hablado entrambos, entra a dezir a su amo que viene de casa de
Polandria: y que habló con Poncia, en que acuerdan que vayan a dar una
musica en la noche: y por este plazer Felides le manda para quando se
casare trezientos ducados...
«Aucto quinto. Polandria llama a Poncia para que le dé las rosas que
trae del vergel: y ella le cuenta todo lo que con el Hortelano allá
passó, y estando en estas pláticas las dos entra Borruga la negra
que las a estado escuchando: y amenaza a Polandria con su señora: en
conclusion que Poncia la acalla con dalle una cofia...
«Aucto sexto. Sigeril viendo que es hora de yr a dar la música habla
con Felides: y luego van al concierto lleuando consigo a Canarin:
y dicha vna cancion, como quieren poner la escala, Polandria se
pone a la ventana y escucha (_sic_) la subida donde causa para ello
inconvenientes: y ansí se despide Felides della y Sigeril de Poncia muy
tristes...
«Aucto VII. Quincia se quexa de su ventura por se auer salido con
Pandulfo: y estando en esto entra él y dize la que se apareje para se
partir: porque ha comprado una azemila: y para pagarle le pide una
faldila, en que sobre este caso allegan a reñir: y passa por allí
Rodancho rufian, el qual es compañero de Pandulfo: y los pone en paz,
con que haze de arte que ella le da vn manto, y otras cosas: todos tres
comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de castigar
a Celestina por los diez ducados que no le prestó...
«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga
medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina
para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero:
y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con
este acuerdo lleva Sigeril la carta...
«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su
aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha
leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que
queda acordado de le responder...
«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y
Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y
Polandria misma se la da...
«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y
estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria
passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina
provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...
«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su
determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento.
Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma
calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...
«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado
algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la
dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a
la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y
lleuanla con grandes lastimas á su casa...
«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta
a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y
marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la
embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr
concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...
«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a
Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y
los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él
cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo
necessario para traer a Celestina...
«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está
alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y
como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos
van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la
traen...
«Aucto XVII. Castaño alguazil va platicando con Falerdo su porqueron
que andan a rondar: y topan con Celestina como la lleuan Sigeril y
Perucho: y por ser la hora vedada y por verla yr en mula la quisieran
lleuar a la carcel. Perucho como lo vee huye: y estando en esto passa
Martinez racionero: y despues de dar ciertos auisos del guardar de la
justicia a Castaño la dexa yr por su intercession...
«Aucto XVIII. Felides dize a Eruion su escudero que le dé un libro de
leales amadores para sobrelleuar la pena entre tanto que Sigeril trae
a Celestina: estando los dos en diuersas platicas tocantes al mismo
caso llega Sigeril con la vieja: y Felides le dize lo que ha de hazer:
aunque á los principios se escusa ella despidese con yr a negociarlo
con Paltrana el dia siguiente...
«Aucto XIX. Albazin que es amigo de Elicia dize que la quiere yr a ver:
a la qual halla sola: estando los dos holgando viene Areusa: y pasean
entre todos diuersas platicas: en que Elicia le dize otras cosas: todos
tres comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de
castigar a Celestina por los diez ducados que no le prestó...
«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga
medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina
para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero:
y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con
este acuerdo lleva Sigeril la carta...
«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su
aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha
leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que
queda acordado de le responder...
«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y
Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y
Polandria misma se la da...
«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y
estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria
passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina
provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...
«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su
determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento.
Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma
calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...
«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado
algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la
dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a
la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y
lleuanla con grandes lastimas á su casa...
«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta
a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y
marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la
embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr
concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...
«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a
Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y
los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él
cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo
necessario para traer a Celestina...
«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está
alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y
como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos
van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la
traen...