Aunque me propuse hacer mérito únicamente en esta historia de los

succesos antiguos, no creo del caso omitir uno, á virtud del cual un

Capitan General se vió preso en este alcázar, ocurriendo en su prision

los incidentes que voy á referir. Las sangrientas escenas del 2 de Mayo

de 1808 en Madrid habian conmovido profundamente al pueblo Zaragozano,

que respirando venganza y furor contra los franceses, clamó varias veces

pidiendo las armas. Inflamó mas y mas los ánimos la aparicion de una

palma que formó una nube sobre el templo de nuestra Señora del Pilar, y

habiéndose reunido en aquella plaza con este motivo un numeroso

concurso, acudió tambien el Capitan General D. Jorge Juan Guillelmi, ora

fuese por curiosidad, ora por evitar cualquiera funesto acontecimiento:

pero aun no habia parado el coche, cuando resonó con un estruendo

estrepitoso el grito de las armas. El general con voces blandas, y sobre

todo con su presencia grave y magestuosa, calmó la efervescencia del

pueblo, que dócil á las insinuaciones de la autoridad, desfiló sin

insistir en sus exigencias. Pero entretanto la mina se cargaba

sordamente: venian noticias alarmantes desde Madrid; D. José Palafox y

Melci habia llegado herido desde Bayona, y la relacion de las desgracias

de un Rey tan idolatrado como Fernando 7.º habian producido aquella

impresion que no podian menos de causar en un pueblo tan generoso y tan

fiel como Zaragoza. Miraba esta Ciudad como su ídolo á Palafox, el cual

no habiendo podido vencer á Guillelmi para que usase de su poder

levantando el Aragon, se retiró á Alfranca, casa de campo del marqués de

Ayerve, á dos leguas de la Capital en las márgenes del Ebro. Desde allí

Palafox sostenia las esperanzas del pueblo, y formada secretamente una

junta, se decretó un movimiento, cuyo principal adalid debia ser un

labrador honrado y respetable, llamado Mariano Cerezo, sugeto de grande

influjo y representado en la vasta parroquia de S. Pablo, ya por sus

prendas, ya tambien por tener á su cargo la direccion de los riegos del

Canal. De acuerdo con los gefes que á propuesta suya autorizó la Junta

para el Arrabal, y parroquias de S. Miguel, y la Magdalena, dispuso que

los labradores y jornaleros se trasladasen desde la madrugada del 24 de

mayo al sitio llamado la Cruz del Coso, donde debian aguardar en

silencio la señal que se les diera. Veíase por momentos aumentarse la

muchedumbre que iba llenando la ancha calle del Coso, desde el punto

mencionado hasta la casa llamada de las Monas inmediata al palacio del

General, que ahora ocupa la Audiencia. No habia á la sazon en Zaragoza

mas que una compañia de artilleros, de la que una parte daba la guardia

al General; pero como aquel concurso no la hostilizaba, no mostró la

menor inquietud. A las nueve poco mas ó menos se presentó Cerezo,

recorrió las filas de sus soldados ocultos, y despues dirigiéndose á la

guardia les dijo: «Artilleros, con vosotros nada va; ú obrad como

nosotros, ó si vuestro pundonor no os lo consiente, estáos quedos. Aquí

no se viene á hacer mal á nadie, sino á evitarlo; os sería doloroso

querer usar del arma á vista de tanta gente.» Y volviéndose á la

muchedumbre gritó, las armas, las armas que vienen los franceses á

llevárselas; las armas, Señor General: y este grito fué repetido con

entusiasmo hasta cerca de las once, en que presentándose los Comandantes

de Miñones, D. Antonio y D. Gaspar Torres, les previno Cerezo, que si

habian de esforzar su demanda para con el General pasasen adelante, ó de

lo contrario le escusasen un bochorno. Subieron estos militares y le

informaron de lo ocurrido; pero aun duraba la conferencia en la que el

General Guillelmi insistia en la negativa, á pretexto de falta de órden

de la superioridad, cuando Cerezo impaciente de tal tardanza, subió con

un piquete de los suyos, y despues de dirigir una corta arenga al

General, concluyó diciéndoles que era indispensable, que, ó franquease

las llaves del castillo de la ALJAFERIA, ó que en persona mandase la

entrega de las armas. Observando que era invencible su resistencia, le

intimó resueltamente que su presencia era necesaria en el Castillo,

advirtiéndole que depusiese todo temor pues seria conducido sin que

nadie le ofendiera. El General emprendió su marcha á la ALJAFERIA, y

como eran las doce del dia y el sol se desplomaba con fuerza, Cerezo

pidió un quitasol en una de las tiendas del Coso, y haciéndole sombra

con él, le acompañó hasta el Castillo, y le colocó en uno de los

pabellones mas decentes, donde permaneció tratado con la mayor

consideracion, y sin sufrir el menor insulto hasta el 14 de junio de

1808.

Tambien salvó la vida en este Castillo el Conde de Fuentes, á quien el

pueblo de Zaragoza manifestó la mayor aversion, y que habia sido

detenido en la Sierra de Cameros cuando desde París venia con direccion

á Madrid. Solo la presencia de Palafox que salió á recibirle pudo

librarle de una desgracia.

CAPÍTULO QUINCE.

De la visita que S. M. Doña Isabel 2.ª hizo al Castillo de la ALJAFERÍA

en 27 de julio de 1845.

Este hecho aunque de fecha recientísima, no me parece que debia omitirlo

en la historia de la ALJAFERIA, porque formará época en los fastos de

este alcázar. Despues de tantos siglos en que el castillo de la

ALJAFERIA dejando de ser mansion real, no habia presenciado por lo comun

mas que lágrimas y pesares, llegó la tarde del 27 de julio último, en

que S. M. Doña Isabel II y sus Augustas Madre y Hermana se dejaron ver

en aquel recinto, para tributar un homenage respetuoso á la morada de

sus antecesores: y digo, homenage, porque hasta los Reyes presentes

tienen que tributarlo á la memoria de los que les precedieron en el

mando. Inútil es que yo describa lo que saben los Zaragozanos, que diga

la manera con que se adornaron las salas y el altar que se construyó en

la alcoba del aposento llamado de SANTA ISABEL colocando una efigie de

la Santa. Todos estos son hechos que no ofrecen una grande novedad, al

paso que acreditan, que un egército fiel quiso obsequiar á sus Reinas, y

que eligió oportunamente un local en que lo presente debia ser realzado

con los recuerdos de lo pasado. Lo grande, lo verdaderamente sublime,

consiste en las consideraciones á que presta materia esta visita. En

medio de aquella fiesta yo tenia ocupada mi imaginacion con una multitud

de ideas. A este parage olvidado hace tantos años, donde casi únicamente

se han oido lloros y desconsuelos, viene la Reina de las Españas á pisar

el mismo suelo que hollaron los Reyes Moros y los Reyes Aragoneses. Oh!

¡Cuantas saludables lecciones pueden dar estas paredes, cuantos

pensamientos elevados no puede inspirar este recinto! La infanta Doña

Isabel despues reina de Portugal, revestida de inimitables virtudes,

presenta egemplos de grandeza de alma en sus padecimientos, y sobre todo

en aquella paciencia heróica que la distinguió. Ella supo vencer la

tibieza de su esposo y calmar sus iras. Esta infanta se presenta como

viva al que habiendo leido su historia, recorre el palacio de la

ALJAFERIA. ¿Y los Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel pueden dejar

de verse en unas salas que ostentan su magnificencia? Estos me parecia

que circulaban por aquellos salones, y que sus sombras magestuosas se

acercaban á su excelsa nieta la señora Doña Isabel II, y le dirigian

voces tan dulces como provechosas. Mi imaginacion absorta, como la del

autor de las _Noches sobre el sepulcro de los Escipiones_, veia mezclado

el siglo XIX con los diez que le precedieron, y estas visiones podrian

darme lugar á largas é interesantes reflexiones que considero

intempestivas en esta historia. Sin embargo en medio de aquella confusa

muchedumbre, yo decia dentro de mi mismo; el Aragon volverá á ser grande

y presentará un espectáculo magnífico, si su Reina Doña Isabel 2.ª

recuerda que la monarquia española llegó al apogeo de su grandeza,

cuando ocupó el trono de Castilla un Rey aragonés. Grande, sublime,

entusiasmador es todo cuanto pueda contribuir á fijar en el tierno

corazon de la Reina la idea, de que el Aragon ha sido mas de lo que es,

y puede ser todavia mucho mas, sino se le deja en el olvido, y se le

mira como un pais que puede elevarse al mas alto grado de esplendor.

CAPITULO DIEZISEIS.

De lo que deberia egecutarse para conservar y reparar las preciosidades

de este edificio.

Cuando fijo la vista en los restos de obras tan antiguas y venerables;

cuando las veo en un estado de degradacion, ó por hablar con mas

exactitud, de destruccion; no puedo menos de esclamar apesadumbrado.

¡Será posible que por un descuido vergonzoso hayan de sepultarse en la

nada estos monumentos! Los pueblos civilizados se distinguen

principalmente de los que todavia están sumidos en la barbarie, en que

conservan sobre la tierra las huellas de sus antepasados, los adelantos

de las generaciones que les precedieron. Si separamos de la superficie

del universo las mejoras que succesivamente ha hecho el trabajo del

hombre, la naturaleza se nos presentará en aquel estado de selvatiquez,

en que se encontraba cuando por la vez primera se labró el suelo y se

erigieron moradas donde resguardarse de la intemperie de las estaciones,

á cuyo estado volvió la Italia despues de la invasion de los bárbaros

del norte. Los vándalos y los hunos cubrieron la Europa de ignorancia

destruyendo las obras de la civilizacion romana, que habia atesorado los

progresos de la Grecia. Hay un género de vandalismo tambien en permitir

que se hundan en el polvo los monumentos de una antigüedad respetable,

las páginas de una historia viva y elocuente. Afortunadamente en nuestra

patria se ha despertado el deseo de conservar las obras de las

generaciones pasadas, y este deseo no será estéril en Zaragoza para el

Castillo de la ALJAFERIA, despues que un General apreciando sus bellezas

y recuerdos llevó á la Reina Ntra. Sra. á su recinto. El artesonado del

salon de SANTA ISABEL está en gran parte destrozado; las tribunas han

casi desaparecido en su totalidad; la mezquita está mutilada y á merced

de uno de los inquilinos. Costosa es la reparacion, sin embargo S. M. no

dejará de imitar á su augusto tio el Rey de los franceses que ha puesto

un esmero singular en la reparacion del palacio de Henrique IV en la

ciudad de Pau. La monarquia francesa cuenta como uno de sus héroes á un

rey, que conquistó á Paris y estinguió las discordias, y en obsequio de

esta memoria tributa cierto culto político al lugar donde vió la luz

este monarca. Fernando é Isabel despues de haber unido á la corona el

reino de Granada dieron á España un nuevo mundo, y asentaron el poder

real sobre bases indestructibles combatiendo la anarquia y el

feudalismo. ¿Y no ha de merecer la morada predilecta de estos reyes el

honor de la reparacion?

Mientras que la munificencia de S. M. derrama sus beneficios sobre este

antiguo alcázar de sus predecesores que tantas ideas de grandeza

recuerda, la autoridad militar puede principiar á dar importancia al

departamento de SANTA ISABEL. En el salon debe colocarse un sólio para

la celebracion del acto imponente de las visitas de cárcel.[106] ¿No

debe experimentar un Capitan General una sensacion profunda al

considerar que administra justicia y aun dispensa gracias, donde

antiguamente las dispensaron los reyes? Cierto es que ahora no se cuenta

con fondos para la reparacion completa, pero á lo menos no deben faltar

para asegurar lo existente, para precaver una ruina, para impedir una

destruccion total. No faltan por lo demás artífices que puedan labrar

algunas de las piezas que se echan de menos; quizás algun soldado que

esté instruido en la elaboracion de las maderas podrá con la esperanza

de algun año de rebaja esmerarse en construir algunas de las partes que

faltan en ciertos trozos del artesonado. Lo que no se intenta, nunca

llega á conseguirse: es preciso principiar las obras, porque el que las

principia lleva una ventaja inmensa.

Sobre todo la mezquita debe reponerse en cuanto sea posible en su

antiguo estado. Si se la vé dividida y cual esta hoy dia, un profundo

sentimiento se apoderará del inteligente que la visite. Dificil es,

formar idea de su hermosura, de su elegancia, no restituyendole en

cuanto sea posible, su primitiva forma.

El alcaide del Castillo deberia encargarse de las llaves de estos

departamentos, que podrian abrirse al que en dias determinados

solicitase verlos; del coste de las obras de reparacion pudiera formarse

inmediatamente un presupuesto: principiar por lo mas urgente, por lo que

sufre menos espera, y reservar lo restante para épocas mas abundantes.

Si S. M. viniese alguna vez por esta ciudad, y los gremios y cuerpos

tratasen de hacer algunos festejos se les debia hacer entender, que mas

que unos fuegos pasageros, unas luminarias improductivas, seria

acceptable á S. M. la reconstruccion de una parte de estos adornos. Los

carpinteros por egemplo y los tallistas podrian hacer un obsequio poco

costoso presentando unas cuantas piezas del artesonado. En fin cuando

hay celo no faltan medios. Una fiesta de Iglesia á SANTA ISABEL en el

Castillo de la ALJAFERIA hecha por suscripcion podria suministrar

algunos fondos. El Excmo. Sr. Capitan General deberia desde luego formar

una junta ó comision compuesta de las personas que fuesen de su agrado

y cuya presidencia se reservára, para escogitar arbitrios y recursos y

para discurrir los demás medios oportunos á fin de realizar la

reparacion.

S. M. que ha honrado mi insignificante opúsculo permitiendo que lo

pusiese bajo sus reales auspicios, si se dignase leer estas últimas

páginas, al paso que veria en ellas un celo puro y desinteresado, quizás

no dejaría de encontrar digno de la magestad el restablecimiento de una

obra de sus progenitores. Entonces mi memoria habria sido en algun modo

un memorial, una pretension que los gloriosos reyes difuntos hacian á la

Reina presente. Dulce es para mi cuando escribo de antigüedades honrar

la noble profesion de la abogacia, que protegiendo las cosas y personas

particulares egerzo, abogando tambien por el esplendor de las artes, por

la gloria de los reyes, por los recuerdos de la antigüedad.

Conclusion.

Estos son los principales sucesos que han ocurrido, ó en el recinto, ó á

las inmediaciones del antiquísimo Castillo de la ALJAFERIA, y las

vicisitudes que ha tenido este edificio en el dilatado espacio de cerca

de diez siglos, ó sea de 981 años. Mi pluma consagrada principalmente en

esta tarea á revelar tan solo los misterios de la antigüedad, no hace

mencion de las épocas mas recientes que abrazará la historia

contemporánea. Queda cumplida mi mision que es la de recordar los

acontecimientos remotos, que tuvieron lugar en este alcázar de los reyes

moros y de los reyes aragoneses. Quizás nada ó muy poco habré dicho de

nuevo para las personas ilustradas, pero muchos á quienes no es posible

revolver los dispersos y escasos volúmenes que contienen nuestras

glorias, si leen mi opúsculo, fijarán con mas atencion la vista en este

monumento venerable, y cuando lo visiten ó pasen á corta distancia

recordarán los nombres de tantos héroes aragoneses, y de cuantos

ocupando altos destinos se propongan salvar de la voracidad del tiempo

tantas memorias dignas de conservarse, infundiendo á los que habiten en

lo succesivo en aquel edificio, un respeto santo para evitar que se

destruya y desaparezca por la mania y el vandalismo una obra que ha

sobrevivido á tantos desastres, y que se mantiene con señales de lo que

fué, á pesar de las contínuas revoluciones de las edades.

APÉNDICE.

Nota 1.ª

_ESCMO. SEÑOR._

El Sr. D. Prospero Bofarull me ha manifestado en contestacion á la que

le dirigí, que existian en el archivo que se halla confiado á su cuidado

en Barcelona, varios documentos relativos al Castillo de la ALJAFERIA,

pero me añade, que era preciso dirigirse á S. M. por el Ministerio de la

Gobernacion para que pudiese librar testimonio, lo que tengo el honor de

poner en conocimiento de V. E., á fin de que si lo juzga oportuno, se

sirva obtener esta autorizacion para que pueda dar címa á los trabajos

que he emprendido de acuerdo con V. E. Dios guarde á V. E. muchos años.

Zaragoza y Julio 7 de 1844.--Exmo. Sr.--Mariano Nougués Secall.--Exmo.

Sr. D. Manuel Breton Capitan General del Egército y Reino de Aragon.

Capitania General del 6.º distrito.--Estado Mayor.

_Seccion Archivo._

El Subsecretario del Ministerio de la Gobernacion de la Peninsula en 19

del actual me dice lo que sigue:

«Exmo. Señor.--Con esta fecha se previene lo conveniente al Archivero

general de la Corona de Aragon para que libre al Doctor D. Mariano

Nougués y Secall, Abogado y fiscal del tribunal de justicia de esa

Capitania general, copia de varios documentos que existen en el mismo

archivo referentes al Castillo de la ALJAFERIA de esa Ciudad.--De Real

órden comunicada por el Señor Ministro de la Gobernacion de la

Peninsula, lo digo á V. E. para su inteligencia y efecos

correspondientes.

Lo traslado á V. S. para su debida noticia, fines subsiguientes y por

respuesta á su atento escrito de 7 del corriente, relativo al particular

de que vá hecha mencion.--Dios guarde á V. S. muchos años.--Zaragoza 21

de Julio de 1844.--Manuel Breton.

--Sr. D. Mariano Nougués Secall, fiscal del tribunal de justicia.

Nota 2.ª

_VIAGES DE ALI-BEY._

_Pág. 130.--Tomo 1.º_

Cada oracion canónica consta de la invocacion, varios rikats, y

salutacion. El rikat se compone de siete posiciones del cuerpo con

diferentes oraciones; he aquí la forma con el tenor de la oracion.

INVOCACION.

El cuerpo recto y las manos levantadas á la altura de las orejas, se

dice:

¡Alláhou ak i bár! ¡Dios mui grande!

PRIMER RIKAT.

PRIMERA POSICION.--De pie, los brazos y manos colgando por los malekis ó

cruzados por los hhaneffis,[107] se reza el primer capítulo del coran,

que se llama El Fat-há y es como sigue.

¡Alabanza sea dada á Dios! Señor de los mundos, clementísimo,

misericordiosísimo, rei del dia del juicio final, adoramoste, é

imploramos tu asistencia; dirigenos por el camino recto, el camino de

aquellos á quienes has colmado de tus beneficios, de los que son sin

corrupcion, y no del número de los estraviados. Amen.

Luego se reza un capítulo ó algunos versículos del coran en la misma

actitud.

SEGUNDA POSICION.--Se dobla toda la mitad superior del cuerpo, apoyando

las manos sobre las rodillas, y se grita en alta voz.

¡Dios mui grande!

TERCERA POSICION.--Se vuelve á enderezar diciendo: Dios oye, cuando se

le dan alabanzas.

CUARTA POSICION.--Postrándose, con las rodillas, manos, nariz y frente

en tierra, se dice:

¡Dios mui grande!

QUINTA POSICION.--Sentandose sobre los talones y poniendo las manos

sobre los muslos se gríta:

¡Dios mui grande!

SESTA POSICION.--Se postra como antes diciendo:

¡Dios mui grande!

SEPTIMA POSICION.--Vuélvese á poner de pie, y si es posible, sin poner

las manos en tierra, y se repite la esclamacion: ¡Dios mui grande!

SEGUNDO RIKAT.

En este, despues de egecutadas las seis primeras posturas, consiste la

septima en sentarse sobre los talones como en la quinta repitiendo:

¡Dios muy grande!

Luego se añade: Las vigilias son para Dios, como tambien las oraciones y

limosnas. ¡Salud y paz á ti, ó profeta de Dios! ¡Que la misericordia del

Señor y su bendicion sean tambien contigo! ¡Salud y paz á nosotros y á

todos los servidores de Dios justos y virtuosos! Confieso que no hay

Dios sino Dios único: confieso que Mahoma es su servidor y su profeta.

Si la oracion ha de tener solamente dos rikats se reza en la misma

postura la siguiente adicion, despues de la oracion que acabamos de

poner.

Y confieso que el fué quien llamó á si á Mahoma, y confieso la

existencia del paraiso, y la del infierno, y la del Sirat[108], y la de

la balanza,[109] y la de la dicha eterna concedida á los que no dudan y

que en verdad Dios los resucitará de la tumba. ¡O Dios mio! dá tu salud

de paz á Mahoma y á la raza de Mahoma, como has dado tu salud de paz á

Ibrahin (ó Abrahan); y bendice á Mahoma y á la raza de Mahoma, como has

bendecido á Ibrahin y á la raza de Ibrahin. Las gracias las alabanzas y

la exaltacion de gloria sean en tí y por tí.

_CONCLUSION Ó SALUTACION._

Sentado, y volviendo el rostro á la derecha y luego á la izquierda se

repite á cada lado la salutacion: ¡La paz sea con vosotros!

Lo dicho constituye una oracion perfecta; mas cuando ha de constar de

tres rikats no se reza la adicion y conclusion sino al fin del tercero,

semejante en un todo al segundo. Si consta de cuatro rikats, al fin del

segundo, y omitiendo la adicion, se rezan los dos últimos como los dos

primeros; en seguida se añade la adicion y conclusion despues del

cuarto.

Al comenzar las oraciones canónicas se hace la convocacion siguiente:

¡Dios mui grande! ¡Dios mui grande! Confieso que no hay otro Dios, sino

Dios; confieso que no hay otro Dios, sino Dios; confieso que nuestro

Señor Mahoma es el profeta de Dios; Venid á la oracion, venid á la

oracion, venid al asilo (ó al templo de la salud), veníd al asilo. ¡Dios

mui grande! No hay otro Dios, sino Dios.

Dicha convocacion se hace tambien desde lo alto de los minaretos, cinco

veces al dia para llamar á los fieles, ó á lo menos para anunciar al

pueblo la hora de la oracion, que puede hacer cada cual donde se halle,

escepto la de duhur del viernes, que debe hacerse en la mezquita en

comun. A la convocacion de la mañana despues del segundo a-ï-a-el feláh

se añade:

Es salátou hhaïróun La oracion es mejor

minn en náoum. que el sueño.

Es salátou hhaïróun La oracion es mejor

minn en náoum. que el sueño.

El Hombre encargado de gritar se llama el mudden. Hay además otro mudden

en la Mezquita, que reza ó canta la convocacion, y Alláhou aki bar, á

cada una de las posturas de los rikats, como asimismo la conclusion

Assalámou aaléïkom.

Despues de cada una de las oraciones canónicas se hace uso del rosario y

se pronuncia:

_A la primera cuenta._

¡Sobhána Alláhi! ¡O Dios santo!

_A la segunda cuenta._

¡Alhámdo Lillahi! ¡Alabanza sea dada á Dios!

_A la tercer cuenta._

¡Alláhou aki bar! ¡Dios mui grande!

Y de este modo se pasan las noventa y nueve cuentas ó granos del rosario

musulman.

Nota 3.ª

_Masdeu, Tomo 15.--España Arabe._

Catálogo chronológico XIII. De los reyes de Zaragoza segun la

chronología establecida en la ilustracion V.[110]

===========================================================================

| EMPEZÓ. |VIVIA| ACABÓ.

I. Zimael, hijo de Musa Bencacin. | 855| | 882

á . .27--m. . .--d | | |

II. Mohamad I. Ababdalla, hijo de | 882| | 914

Lupo Rey II de Tudela. | | |

á . .32.--m. . .--d | | |

III. Abdelrahman I. Alnaser Ledinalla,| 914| | Oct 15. 961

Miramamolin VIII. | | |

á. ..47.--m. . .--d | | |

IV. Al-Hakem Almostanser Billa, | Oct. 15. 961| | Set. 29. 976.

Miramamolin IX. | | |

á. . .14.--m. 11.--d. . .14 | | |

V. Almanzor Mohamad, Miramamolin X | Set. 29. 976| |Agt.º 6. 1002

á 25--m. 10.--d. . .7 | | |

VI. Abdelmalec I. Abu-Odpher, | | |

Miramamolin XI. | Agt.º 6. 1002| | Oct. 20. 1008

á . . .6--m. 2--d. . .14 | | |

VII. Abdelrahman II, Schangiul, | | |

Miramamolin XII. | Oct. 20. 1008| | Feb. 15. 1009

á. . .--m. 3.--d. .26 | | |

VIII. Mohamad II, Almahadi, | | |

Miramamolin XIII. |Feb.º 15. 1009| | Dici. 5. 1009

á. . .--m. 9.--d. . .20 | | |

IX. Al-Monder Alhagib Almanzor, | Dici. F. 1009| | Set. P. 1039

hijo de Jahia. | | |

á . .29--m. 8.--d. | | |

X. Soliman Abu-Aiub Ben-Hud Algiozami | Set. P. 1039| | 1046

Almostain Billa, hijo de Mohamad | | |

á . . 7--m. . .--d. | | |

XI. Ahmad Abu-Giafar I. Almoctader, | 1046| | 1081

hijo de Soliman Abu-Aiub. | | |

á. . .35--m. . .--d | | |

XII. Josef Abu-Amer Almutameno, | 1081| | 1085

hijo de Ahmad Abu-Giafar. | | |

á. . 4.--m. . .--d | | |

XIII. Ahmad Abu-Giafar II. Almostain | 1085| | En.º . 1110

Billa, hijo de Josef Abu-Amer. | | |

á. .24.--m. . .--d | | |

XIV. Abdelmalec II. Abu-Maruan | | |

Omadaldaulat, hijo de Ahmad Abu-Giafar | | |

II. | | |

á. . 8.--m. 11.--d | En.º . 1110| |Dici. 18. 1118

---------------------------------------------------------------------------

El editor de la _Historia_ de la dominacion de los árabes en España

sacada de varios manuscritos y memorias arábigas escrita por el Dr. D.

José Antonio Conde, pone una advertencia al fin del tomo 2.º en la que

manifiesta, que al principiar la impresion de este volúmen habia

fallecido el autor, dejando la obra sin division de capítulos y sin la

correspondencia de los años, y que habia hecho lo que habia permitido el

tiempo para dar menos desaliñados los dos tomos póstumos y añade: al dar

la serie cronológica de los Reyes árabes nos hemos visto en un

laberinto. La multitud de sus nombres y apellidos, su número mismo y las

deposiciones de reyes y usurpaciones de reinos, nos harian abandonar el

pensamiento de colocarlos aquí, sino fuera porque el autor dejó sobre

esto apuntes aunque informes. Los hemos comparado con la serie que

estampó el Masdeu en su tomo 15, y ni aun en los nombres hay

uniformidad. ¿Cómo la habrá en la cronología? Degemos á los sabios la

rectificacion de los yerros que necesariamente deben resultar en materia

tan complicada.

Reyes de Zaragoza.

Descripcion é historia del castillo de la aljafería sito extramuros de la ciudad de Zaragoza · 第 6 / 9 段