y haciendo el espresado D. Alonso 7.º referencia al privilegio de D.
Ramiro dice: á esto añadió aquella casa con sus molinos que están hácia
la puerta de Toledo, en la misma forma que los tuvo el rey D. Alonso su
hermano, esto es, con la obligacion de que los sarracenos reparasen y
limpiasen aquella acequia, como acostumbraban á hacerlo en tiempo del
mencionado rey Alonso, y la pesqueria que está junto á la acequia que
corre delante de la ALJAFERIA, y aquel fuerte que se llama Mezalbar
(ahora Monzalbarba,) siendo esto lo que D. Ramiro con todos sus derechos
confirmó á la espresada iglesia.
A primera vista parece estraño que un Rey de Castilla haga una
confirmacion, pero el que esté instruido en la historia recordará, que
habiendo instituido el Rey D. Alonso el batallador herederos á los
templarios, y á las milicias del Sepulcro y del Hospital,[56] los
aragoneses desestimando tan estraña disposicion, eligieron por rey á D.
Ramiro el Monge, con cuyo motivo aprovechándose el rey de Castilla,
llamado tambien D. Alonso, de la guerra que se habia encendido entre el
rey D. Ramiro y D. Garcia, que lo era de Navarra, entró en Aragon, y se
apoderó de Zaragoza y su comarca, tomando entonces el título de
Emperador, y reteniendo estas conquistas, hasta que habiendo casado la
hija de D. Ramiro Doña Petronila con D. Ramon Berenguer Conde de
Barcelona, fué este á visitar al Emperador D. Alonso y obtuvo que le
restituyese la ciudad de Zaragoza con todas sus dependencias hasta el
oriente del Ebro, no sin otra recomendacion que su franqueza y la
nobleza de sus modales, como dicen algunos escritores, sino mediante
condiciones contra las cuales protestó solemnemente Doña Petronila en su
testamento.
Tenemos, pues, que ya en el Junio de 1118, habia en el castillo de la
ALJAFERIA una capilla, ó por mejor decír un templo con una parroquia
dedicada á San Martin, en la cual se podian conferir todos los
sacramentos, y que tenia derecho á percibir las diezmas y primicias de
las tierras correspondientes al castillo, que sin duda eran las huertas
que pertenecian á los reyes moros, y que pasaron despues al patrimonio
de los monarcas aragoneses.[57]
En tiempo de Jaime 2º todavia parece que los monges del monasterio de
Crason, diócesi de Carcasona, conservaban derecho á la capellanía del
castillo, pues segun un despacho dado en Valencia en las nonas de agosto
de 1308[58] manifiesta este monarca, que sus progenitores de feliz
memoria, habian establecido en su ALJAFERIA de Zaragoza una capilla á
honra del bienaventurado S. Martín confesor, que debia servirse por el
abad ó rector de Crason, diócesi de Carcasona, ó por el que comisionase
el mismo abad, por lo que mandó este monarca al merino y oficiales de
Zaragoza, que tuviesen por prior á Fr. Jaime Berenguer, á quien Augerio
abad habia conferido el priorato de la ALJAFERIA removiendo á Fr.
Arnaldo Frunci.
Otro documento curioso relativo á la capilla de la ALJAFERÍA se halló
tambien, que es del mismo rey D. Jaime 2.º dado en Zaragoza el 14 de las
calendas de octubre del año 1300,[59] en el cual dice: que conviniendo
que el que cuida la ALJAFERIA sea presbítero y pueda celebrar misa todos
los dias, y cumplir los divinos oficios en la capilla del palacio de
este nombre, recibiendo los doce dineros diarios y los 70 sueldos
jaqueses anuales que recibe Domingo Juan, que entonces tenia encomendado
el cuidado de la ALJAFERIA por concesion de los Ilustrísimos Sres. Jaime
su abuelo y Alfonso su hermano reyes de Aragon, á súplica del mismo
Domingo determinaba que éste recibiese durante su vida los 12 dineros
diarios y los 70 sueldos anuales, y despues de su muerte los percibiese
su hijo Domingo que era presbítero y su hermano Pedro, los cuales debian
estar encargados de la custodia de la ALJAFERIA durante su vida, con
obligacion de decir misa todos los dias, y celebrar los oficios divinos
el primero, debiendo el padre alimentarle mientras percibiese aquellas
cantidades: previniendo si sobreviviere Pedro, que debiese dar alimentos
á un presbítero para que celebrase en la capilla, y que por muerte de
todos volviera esta pension al rey y á los suyos, mandando al
Bailio[60] que la pagára de los rendimientos del almudí de sal de
Zaragoza. Este documento presta materia para muchas reflexiones; aparece
desde luego que 12 dineros diarios y 70 sueldos jaqueses anuales,
suministraban lo suficiente para la manutencion de tres personas en el
año 1300, y que los clérigos que celebraban en la capilla del castillo
no debian ser muy numerosos, cuando se excogitó por el Rey D. Pedro un
medio económico para aumentarlos[61].
En 1347 el Sr. D. Pedro 3.º[62] espidió un título de presentacion de uno
de los presbiterados de la ALJAFERIA en favor de Francisco Fábrica,[63]
presbítero de la diócesi de Barcelona, y en este documento hace
relacion, de que por la disposicion testamentaria de su esposa Doña
Maria habia mandado instituir seis capellanias ó presbiterados, dos para
la capilla del palacio de Barcelona, dos para la ALJAFERÍA de Zaragoza,
y dos para la capilla real de Valencia, cuyo patronato correspondia al
rey; y resulta por una nota al pie, que aquel mismo año se proveyeron
tres de estos presbiterados.
En 1350[64] el mismo rey don Pedro 3.º presentó para uno de los
presbiterados de la ALJAFERIA á Juan Pedro Dosca que no poseia otro
beneficio, siendo de notar que hace mencion de la piedad de sus
antecesores, que habian instituido 4 presbiterados contribuyendo con 400
sueldos al que hacia de rector, y con 300 á los otros, con el objeto de
que estos 4 sacerdotes celebrasen continuamente el santo sacrificio de
la misa, y los demas oficios divinos en la espresada capilla, y
asistiesen á las horas nocturnas y diurnas, de lo que se infiere que el
culto se desempeñaba ya en la ALJAFERIA con solemnidad.
Nadie pues podrá negar á la iglesia del Castillo el haber sido la 1.ª
capilla real de los Reyes aragoneses. Sin duda por esta consideracion el
señor rey D. Juan 1.º, segun he oido, unió á esta rectoría una
capellanía real y canonical que fundó en el Pilar el rey D. Jaime 2.º en
1294 para poderse sustentar con mas decoro el capellan del Castillo,
cuya union no se ha verificado[65].
El señor D. Felipe 2.º en 15 de Noviembre de 1597 mandó que de las
rentas de la bailia general de Aragon se diesen cada año al rector 436
sueldos, y D. Felipe 4.º en 6 de abril de 1664, ordenó á los
inquisidores del tribunal de Zaragoza, contribuyesen con 50 escudos de
la renta del horno, y en abril del mismo año que de la hacienda de su
real palacio le diesen todo lo que hubiese menester para el culto
divino. En la actualidad goza el rector de 300 rs. mensuales, que cobra
por el habilitado del E. M. de la plaza. Sin asignacion para jocalias y
culto, abolido además el diezmo y la primicia, necesariamente debe
reinar la miseria en un templo que podia haberse enriquecido con los
despojos de los conventos.
Como es parroquia la ALJAFERÍA tiene libros parroquiales, y los que hoy
existen principian por la partida de bautismo de José Pedro León Guiralt
en 29 de Junio de 1687: pero al primer folio de este libro hay una
certificacion de D. Simon Cenon de Rojas, secretario de la inquisicion
en que dice haberlo entregado de órden del santo tribunal al rector D.
Francisco Ferrery Berges, y haberse quedado en el archivo del citado
tribunal por justas causas el tomo anterior que comenzaba en el año
1587.
Para no omitir nada de lo que tenga relacion con la ALJAFERIA, haré
mérito de una preciosidad que se pretende contuvo por algun tiempo su
capilla. Briz Martinez[66] trae un documento que se dice otorgado á 26
de setiembre del año 1399, cuyo contenido se reduce á que el rey D.
Martin deseaba adquirir y tener en su capilla un caliz de piedra, en que
N. S. Jesucristo consagró la noche de la cena, y que S. Lorenzo adquirió
del santo pontífice Sixto, de quien era diácono y discípulo, y habia
venido á parar á S. Juan de la Peña: que para hacer esta peticion deputó
al reverendo Antonio arzobispo de Atenas, y que reunidos los monges en
capítulo deliberaron entregarlo, de lo cual el dicho arzobispo, y
Bernardo prior, hicieron relacion al rey D. Martin que estaba en su
capilla menor de la ALJAFERIA, y allí le entregó ó presentó el prior
este cáliz, y después de haberlo recibido en sus manos, el rey en
agradecimiento dió al prior otro de oro de cinco marcos de peso de
Zaragoza, cuyos esmaltes y figuras se particularizan en el mismo
instrumento, con obligacion de que los monges no lo pudiesen vender ni
empeñar. Esta escritura se halla testificada por Berenguer Sarta
secretario del rey, y se espresa haber sido estraida del archivo de
Barcelona. Este cáliz, segun refiere Briz, estuvo en la capilla de la
ALJAFERÍA hasta que el rey D. Juan, que era gobernador de los reinos de
Aragon por su hermano el rey D. Alonso, que estaba en la conquista de
Nápoles, lo dió en 18 de marzo de 1437 á la iglesia de Valencia. No
entro en el exámen del fondo ó sustancia de los hechos que refiere este
documento, y solo me limito á manifestar las creencias y lo que consta
históricamente que se hizo segun ellas[67].
CAPÍTULO OCTAVO.
DE LOS HUERTOS Y AGUAS
de la Aljaferia.
Que habia un huerto destinado sin duda al recreo de la magestad, lo
prueban dos documentos del Rey D. Martin, dado el uno en Valencia á 7 de
marzo de 1403,[68] y el otro en Segorve á 14 de Julio del mismo año, y
autorizados por Nicolás de Campelles que entonces regentaba la
cancillería. En el primero se hace mencion del recurso que le había
dirijido Ramon de Torrellis jurisperito de Zaragoza, exponiendo que D.
Pedro padre del D. Martin, por documento fechado en Monzon á 12 de
Octubre de 1383, dió graciosa y perpetuamente á Gil de Sada, camarero de
dicho rey y merino de la espresada ciudad, para sí y los suyos el agua
sobrante, despues de regado el huerto de la ALJAFERÍA, cuyo derecho
vendió Gil á Torrellis; y como algunos pretendian regar en su perjuicio
los huertos y posesiones que estaban debajo de la ALJAFERIA, manda el
Rey D. Martin que no se le ponga ningun impedimento, y encarga al merino
y sus oficiales que le amparen vigorosamente. En el 2.º documento,
dirigido tambien al merino y los oficiales de Zaragoza, habla el mismo
Rey D. Martin del abuso que intentaba hacer del agua Ramon de Torrellis,
el cual pretendia aprovecharse de ella despues de regado el huerto
menor, y no el mayor de la ALJAFERIA; de lo que se seguia que se secasen
los árboles y plantas de dichos huertos, particularmente en los meses de
calor: y el Rey D. Martin dice, que así como no quiere causar perjuicios
á sus súbditos, tampoco quiere que se le causen, y que su mente no fue
de ningun modo el que se aprovechase Torrellis del agua, sino despues de
regados los dos huertos de la ALJAFERIA, y en esta forma declara el
sentido de los anteriores despachos.
Cual fuese la importancia de estos dos huertos y tierras, lo demuestra
otra escritura otorgada en Zaragoza á 5 de Agosto de la era de 1344,[69]
que equivale al año 1306 por testimonio de Guillermo Porta, de la cual
resulta que el tutor y curador legítimo de Peregrin, Teresa y Gracia
pupilos, hijos de Peregrin Baldovin y de doña Gracia Martin Tarin su
muger, con la judicial licencia y facultad que le concedió Guillermo de
Cavaldós, Zalmedina[70] de Zaragoza, pasó á vender al Excmo. Príncipe y
Sr. D. Jaime 2.º rey de Aragon, perpetuamente la mitad de las aguas del
rio Huerba, que pertenecia á dichos pupilos por su padre, y que tenia el
nombre de agua del Sr. Rey, recibiéndola y cogiéndola continuamente en
el azud de la acequia de la Romareda, término de Zaragoza, desde la hora
de vísperas del sábado hasta la misma del domingo 1.º siguiente, por
precio de mil y quinientos sueldos jaqueses, que confesó haber recibido
de S. M. por mano de Estéban de Roda de su real casa y familia. En esta
escritura se expresa, que los demás bienes que se habian tratado de
vender, no encontraron comprador, y que de esta mitad de agua se
ofrecieron 1500 sueldos _ad opus Domini Regis_, para la obra del Sr.
Rey, que seria indudablemente en la ALJAFERIA, pues no consta que
nuestros reyes diesen este título á otra.
Este mismo monarca D. Jaime 2.º en un despacho fechado á 7 de los idus
de Marzo del año 1311,[71] dice á Guillermo Palacin, que por otro ya le
habia mandado, que del agua que se toma á ciertas horas para la obra de
la ALJAFERIA, dé y complazca á la Priora y comunidad del monasterio de
predicadores, para regar un huerto de dicho monasterio, mientras que no
se necesitase para la ALJAFERIA, y que como esta agua no puede
atravesar, sino se construyen arcos ó alguna obra en el foso, que hay
entre el monte de la ALJAFERIA y el muro de tierra de la ciudad, por
cuyos arcos pueda pasar, manda, que se le permita al prior ó procurador
de ellas la obra necesaria en el foso sin perjuicio de nadie. Este
documento hace ver la abundancia de aguas que tenia la ALJAFERIA, y que
todavia existian entonces el foso y muro de tierra de que se ha hablado
anteriormente. La otra carta ó despacho, á que se refiere en el
privilegio citado, fue dado tambien en Valencia en las nonas de Marzo de
1311, y en él hizo la concesion á las monjas á virtud de la súplica que
le dirigieron.
CAPITULO NOVENO.
Esmero de los reyes aragoneses en la conservacion de la ALJAFERIA.
Relacion de los documentos antiguos que hablan de su reparacion y de la
casa de fieras.
Nuestros reyes cuidaron con el mayor esmero de la conservacion de este
palacio. Así es que hé visto una órden de D. Jaime 2.º fechada en
Barcelona á 12 de las calendas de abril de 1292[72] dirijida á Gil
Terini merino de Zaragoza, para que gastase lo necesario en la
reparacion de la ALJAFERIA, como lo dispusiese el noble Sr. Mariano
Ferdinandi. En 1301 el Rey D. Jaime 2.º expidió título de maestro y
director de las obras que se hiciesen en la ALJAFERIA, á Mahomat
Bellito, hijo de Jucef Bellito Sarraceno, que habia desempeñado el mismo
destino, siendo notables las palabras, _habeas et percipias de ipsis
operibus salarium competens pro tuo labore_; para que obtengas y
percibas de las mismas obras el salario correspondiente á tu trabajo: lo
que parece da á entender, que no tenia provecho alguno sino cuando
trabajaba.
El otro despacho fechado en Barcelona á 18 de agosto de 1408,[73] el Rey
D. Martin destinó á la reparacion de la ALJAFERIA, que por su notable y
antigua construccion sobresale, segun espresa, entre todas las moradas ó
palacios de su dominio, el tributo llamado maravedí, que se cobraba de
ciertos pueblos, y aljamas de judios y sarracenos, mandando que se
entregasen á Pardo La-casta, merino de Zaragoza bajo pena de la
indignacion real.
Pero el documento mas curioso es el que recuerda la existencia de una
casa de fieras en la ALJAFERIA. Así se infiere de la órden que en 18 de
setiembre del año del Señor 1338[74] dió D. Pedro 3.º (era el
Ceremonioso 4.º de Aragon) á su consegero y merino de Zaragoza Miguel
Palacio, para que sin embargo de las muchas cargas que tenian las rentas
del merinado, por las diversas asignaciones que se habian hecho sobre
ellas, continúe las obras de la ALJAFERIA, por ser su voluntad que á
pesar de aquellas no se paralicen: y á seguida le manda que facilite la
manutencional oso de Anteon y á las demás alimañas ó fieras que se
guardaban en la ALJAFERIA. Tambien previene que si el judio, á cuyo
cargo estaba la custodia de los leones, conocia que los cachorros algo
crecidos podian separarse de sus padres sin peligro, los enviase
inmediatamente con el mismo judio á Valencia, suministrándole lo
necesario para el viage y alimento suyo y de los animales. Un documento
tan raro patentiza el tono en que se encontraba este palacio en tiempo
del rey D. Pedro el Ceremonioso, y el cuidado que ponia este monarca aún
en las cosas al parecer mas insignificantes, cuando tenia distraida su
atencion en aquel año con los preparativos que disponia para resistir al
numeroso egército africano, que con cien galeras iba á invadir el reino
de Valencia, y con las negociaciones de concordia con el Rey de
Castilla. Esto prueba que hasta los hombres grandes tienen sus caprichos
y sus distracciones, que admiran á los que no conocen la flaqueza de la
humanidad, y no consideran que hasta los héroes buscan el descanso en
las cosas mas indiferentes.
CAPÍTULO DÉCIMO.
Del nacimiento de SANTA ISABEL, su bautismo y sus cartas.
Pero lo que mas realza este palacio es el nacimiento, á cuatro de julio
de mil doscientos setenta y uno, de la infanta de Aragon, y despues
Reina de Portugal, SANTA ISABEL, que fué hija de D. Pedro 3.º de Aragon,
llamado el Grande, y de la Reina Doña Constanza hija de Manfredo rey de
las dos Sicilias. La Santa fué pues biznieta por la linea materna del
emperador Federico 2.º, y por la paterna nieta de D. Jaime el
Conquistador, hermana de D. Alonso 3.º el Liberal, de D. Jaime 2.º
llamado el Justo, y de D. Fadrique rey de Sicilia. Llamóse Isabel, segun
Dormer, por la reina de Ungria Santa Isabel, hermana de Doña Violante su
abuela, muger de D. Jaime el Conquistador. Además de asegurar varios
escritores el nacimiento de la Santa en Zaragoza, y aun en el Castillo
de la ALJAFERIA, obra tambien la tradicion de modo que, segun dice
Bartolomé Leonardo de Argensola,[75] para que se vean los succesivos
esfuerzos de ésta, es de notar que cuando solia acudir muchedumbre de
gente para ver el palacio de la ALJAFERIA, admirándose de las techumbres
doradas de las salas, y aposentos reales, los alcaides ó sus llaveros
que le declaraban algunas particularidades, para la curiosidad de las
que las notaban, llegados á uno muy señalado: «Este aposento (decian) se
llama el tocador de la Reina, y nació en él aquella gloriosa Infanta
Doña ISABEL, que fué Reina de Portugal. Cuan grande autoridad tengan las
tradiciones y cuan respetadas sean de los hombres sabios, nadie lo
ignora.»
Pero además de estas razones alegan otras algunos escritores regnícolas,
que no dejan de ser fundadas. D. Pedro no era mas que príncipe de
Cataluña cuando trató y concluyó su casamiento S. Raimundo de Peñafort,
á disgusto del Rey D. Jaime su padre, y del Papa Urbano 4.º, que
desamaba, como dice Argensola, al Rey Manfredo, y le privó de sus
reinos. Con este motivo y en demostracion de su desagrado procuraba el
padre separarse de su hijo: el 1.º vivia en Barcelona, y el segundo en
Zaragoza, durando este aislamiento y separacion hasta que nació SANTA
ISABEL, que fué el lazo de la concordia, como que esta infanta se crió
con su abuelo D. Jaime el Conquistador. Véase pues como además de la
tradicion, tiene el nacimiento de la Santa en el castillo de la
ALJAFERÍA, argumentos de probabilidad, fundados en hechos históricos que
dan naturalmente esta consecuencia.
En Mayo de 1272 se celebraron sus desposorios con el Rey D. Dionís de
Portugal, y realizado en época competente este matrimonio, de él nació
D. Alonso, que succedió á su padre en la corona de Portugal, y doña
Constanza que casada con Fernando 4.º de Castilla, fue reina tambien.
Las virtudes de Isabel brillaron mas que la púrpura que vestía.
Esta reina virtuosa padeció estremadamente con las discordias suscitadas
entre su esposo D. Dionís y su hijo D. Alonso, á consecuencia de la
excesiva privanza que el 1.º concedia á D. Alonso Sanchez su hijo
bastardo. SANTA ISABEL reconcilió á padre é hijo, obligando á éste á que
pidiese perdon al rey, cuya reconciliacion es mas meritoria, si se
considera que ya habian venido á las manos, y se habia derramado la
sangre en algunas batallas. A consolarla en estos quebrantos se dirigió
la embajada de D. Fr. Sancho de parte de D. Jaime 2.º que dió materia á
una de las cartas de que se hablará despues. Sufrió tambien esta reina
primero por la vida licenciosa de su esposo, y posteriormente por unos
celos infundados nacidos de la calumnia de un page, que por una especial
disposicion de la providencia, para la que nada hay casual, recibió la
muerte que con sus embustes habia preparado á su compañero. Viendo tan
patente el dedo de Dios, el rey D. Dionís tributó á SANTA ISABEL el
homenaje que merece la inocencia.
Habiendo fallecido su marido en 7 de enero de 1325, tomó el sayal de
Santa Clara, y en este trage asistió al funeral del rey. Murió el 4 de
junio de 1336 en Estremoz, habiendo ido á visitar al rey su hijo, para
solicitar su acomodamiento en las diferencias que tenia con el rey de
Castilla y su venerable cadáver se llevó al monasterio de Coimbra que
habia fundado. El papa Leon X autorizó su rezo y fiesta en Coimbra el
dia de su entierro que fué el 13 de julio. Paulo 4.º extendió este
indulto á todo el reino de Portugal á instancia de D. Juan 2.º, y á todo
Aragon á instancia de Felipe 3.º, y Urbano 8.º la canonizó en 25 de mayo
de 1625.[76] Trasladado el convento de Santa Clara al monte de Nuestra
Señora de Esperanza, se trasladó tambien el cuerpo de la Santa. Las
Córtes generales de Aragon decretaron á su memoria la ereccion, á
expensas del reino, de un altar ó capilla, habiéndose erigido por fin el
templo de SANTA ISABEL, que es el del convento de S. Cayetano en
Zaragoza. Las Córtes de Aragon llenas de una devocion santa aun
pretendieron mas, y fué que se suplicase á S. Santidad que este dia
fuese de fiesta colenda en todo el reino[77].
Su testamento y sus cartas han sido obgeto de las alabanzas de varios
historiadores aragoneses, castellanos y portugueses. Gerónimo Zurita
puso en el archivo de la Diputacion, entre otros varios papeles, dos
cartas de SANTA ISABEL dirigidas á su hermano el Rey D. Jaime 2.º
llamado el Justo, que tienen la fecha de los años 1303 y 1319, y siendo
tal el aprecio que hacia de esta memoria el Reino, los diputados en 1676
trataron de colocarlas en relicarios; y no habiéndolas encontrado en el
puesto en que las señalaba el índice ó inventario, segun la costumbre de
aquellos tiempos, sacaron censuras que hicieron publicar en varias
partes para obligar á restituirlas, y no habiendo parecido á pesar de
estas diligencias, continuaron en buscarlas, y por fin, como dice Dormer
pág. 101 en la obra citada, tuvieron la dicha de encontrarlas en 1681, y
ordenaron que se guardasen en una rica cartera, y se publicasen por
medio de la imprenta con varias notas que les puso el citado Dormer.
Copiarémos al fin estas cartas[78] para que se vean los sanos consejos
de esta Reina, y los medios de que se valia para establecer la
concordia en los estados de su hermano.
Segun las tradiciones vulgares la reina de Portugal fué bautizada en el
castillo, y algunos llevan su preocupación hasta el punto de señalar el
lugar donde se hallaba la pila; pero consultados nuestros escritores no
puede menos de calificarse de errónea esta tradicion. El célebre Dormer
en la disertacion que escribió sobre el martirio de Santo Dominguito de
Val seise ó infante de coro en la metropolitana del Salvador, dice al
hablar de las excelencias de la iglesia de la Seo, «que en ella recibió,
(estas son sus palabras,) las lustrales aguas de la gracia en el año
1271 la serenísima infanta doña ISABEL.» Mas probable parece por otra
parte que el bautismo de la princesa se celebrase en la catedral, donde
podria solemnizarse con mayor pompa, y esto lo tendremos por
naturalísimo, si consideramos que nuestros reyes se coronaban en la Seo,
y si aquel templo era el elegido para un acto tan solemne, tambien
correspondia lo fuese para el bautismo, mucho mas debiendo celebrarse en
un mes de calor como el julio, en el que ningun peligro corria la
infanta con la dilacion.
La historia nos presenta como un signo de la magestad el bautismo de los
hijos de los reyes en la Seo. D. Fernando el Católico nació en Sos á 10
de marzo de 1452 y no se bautizó hasta el año siguiente en la
metropolitana del Salvador de Zaragoza, cuyo bautismo se celebró con
tanta solemnidad como si fuera primogenito; succeso en el que, segun
dice Abarca[79], tuvo la rabiosa melancolía del príncipe D. Carlos,
hijo tambien de D. Juan 2.º, fecunda y viva materia para hartarse de
tristezas. Cuando el bautismo de los príncipes que nacian fuera de
Zaragoza se retardaba para celebrarlo en la Seo, muy natural es creer
que los que nacian en la capital no fuesen bautizados en otra parte.