(1760-1828)
El folleto de la _Derrota de los Pedantes_ apareció en 1789.
Moratín, el hijo, descuella sobre todo por su admirable prosa
dramática, que no se había vuelto a escribir desde _La Celestina_ de
Rojas, y _La Dorotea_ de Lope; pero es también muy digno de atención
en sus otras obras, donde se muestra, como dice Menéndez y Pelayo,
«uno de los escritores más correctos y más cercanos a la perfección
que hay en nuestra lengua, ni en otra alguna. Niéganle algunos viveza
de fantasía, profundidad de intención, calor de afectos y abundancia
de estilo. Aun la misma perfección de su prosa antes estriba en la
total carencia de defectos que en cualidad alguna de orden superior,
sin que conserve nada de la grande y caudalosa manera de nuestros
prosistas del siglo XVI. La sobriedad del estilo de Moratín, se
parece algo a la sobriedad forzada del que no goza de perfecta
salud; hay siempre algo de recortado y de incompleto que no ha de
confundirse con la sobriedad voluntaria, última perfección de los
talentos varoniles y señores de su manera.»
Su vocabulario es de una riqueza muy estimable, pero también es más
estudiado que espontáneo; lamentábase Moratín del olvido en que se
habían perdido multitud de voces y frases, y de la pobreza y sequedad
increíbles a que se reduce el lenguaje usual, aun en personas
letradas, y se propuso resucitar en sus escritos, lográndolo con gran
tino y acierto, buen número de expresiones que sin duda no había
recibido él por la tradición oral, sino por la lectura de nuestros
clásicos a que desde niño era aficionado.