[338] Véase la nota 343 de la pág. 161.
[339] Algunos de sus párrafos tienen el mismo asunto que sus
versos, no sabiéndose si son su esbozo y plan o su comentario y
explicación. (Véase pág. 169, nota 359, y pág. 170, nota 363.)
[340] Véase, por ejemplo, la larga interrogación de la pág. 173.
[341] Se censuró a Fray Luis por haber escrito en castellano
los dos primeros libros de los _Nombres de Cristo_, impresos en
1583; pues, aunque ya habían escrito el P. Avila y el P. Granada,
muchos seguían creyendo que un teólogo no debía emplear para
sus obras sino el latín. Fray Luis contestó reimprimiendo los
_Nombres de Cristo_, en 1585, adicionados con un tercer libro a
cuya introducción pertenece el presente extracto.
[342] Es decir, que no es cosa común a todos los que hablan una
lengua, sino que exige particular disposición y estudio. Es
antigua en España la creencia de que la lengua propia ni merece
ni requiere atención y trabajo; Juan de Valdés se queja de los
que con tanta negligencia y tan inmerecido desdén la tratan, y
Ambrosio de Morales, en 1546, decía: «siempre ha quedado nuestra
lengua en la miseria y con la pobreza que antes tenía... que todo
nace del gran menosprecio en que nuestros mismos naturales tienen
nuestra lengua, por lo cual ni se aficionan a ella, ni se aplican
a ayudarla». (Introducción al _Diálogo de la dignidad del hombre,
del M. Hernán Pérez de Oliva_, tío de Morales.)
[343] Fray Luis, al principio de esta introducción, habla poco
menos que como si él fuera el primero en aplicar el castellano
a asuntos serios, quejándose «de lo mal que usamos de nuestra
lengua no la empleando sino en cosas sin ser». No es admisible
que desconociera los autores citados en la pág. 125, y por fuerza
habría leído las obras místicas del Beato Juan de Ávila y del
Venerable Granada, que andaban ya impresas; sin embargo, a juzgar
por las palabras que ahora emplea, parece que no le satisfacían
mucho y no las tomaba en consideración.
[344] _A vueltas de_ significa ‘alrededor de, cerca de’; así
fijando después el día en que esto sucedía, dícese que era el de
San Pedro, que es en 29 de Junio, cinco días después de San Juan.
En esta frase el artículo se usa rarísima vez: _a las vueltas_.
[345] Cuando el acusativo es de igual raíz que el verbo, exige
algún complemento que le especifique, pues de lo contrario sería
un acusativo del todo inútil, v. gr.: _vivir una vida fatigosa_
(véase BELLO, _Gram._ § 796); aquí se sobreentiende _con la vida
(tan fatigosa) que allí se vive_.
[346] Los nombres de ríos sin artículo, v. pág. 86, n. 161. Los
agustinos calzados, que llegaron a Salamanca por los años 1330,
fueron los fundadores de este convento. Hoy no existe el edificio
antiguo, pues fué bárbaramente destruído por el ejército francés
en 1812, y aunque reedificado, se demolió más tarde, ocupando
hoy su solar la nueva calle llamada de Oliva.--Este monasterio
tenía, para descanso y recreo de los frailes, una granja, llamada
_la Flecha_, a legua y media de distancia, río arriba, a la vera
del camino de Salamanca a Madrid. (V. M. VILLAR y MACÍAS, _Hist.
de Salamanca_, I, 453, etc.) La apacible descripción que hace
Fray Luis de este paisaje concuerda en todo con la realidad; tal
como él lo pinta, se reconocen hoy la casa de los frailes, las
cuestas que empiezan a sus espaldas y que si hacia Aldealengua
se van insensiblemente suavizando y disminuyendo, prolónganse
larguísimo espacio eslabonándose hacia Salamanca; todavía existe
la desordenada arboleda que tanto deleitaba la vista del poeta, y
la risueña fuente que baja desde la cuesta al huerto,
y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
hasta llegar, corriendo se apresura.
En fin, el huerto mismo existe, que tanta inspiración guardaba
para el autor de la oda a la _Vida retirada_ y que se llama, como
queda dicho, huerta de la _Flecha_.
[347] Destinada al culto está desde antiguo una capilla cerca de
la huerta, frente a la aceña de la Flecha y contigua a la casa
del molinero.
[348] _Hacerse_ era muy usado con nombres de lugar en el mismo
sentido que ‘extenderse, hallarse’, o sea ‘estar situado’.
[349] _Los_ dice la edición de Salamanca 1585. Es el acusativo
que debe ponerse con propiedad gramatical; pero disuena algo a
causa del uso generalísimo del dativo _le_ por el acusativo,
cuando se trata de personas.
[350] _Humor de sangre y de melancolía_ significa temperamento
sanguíneo y melancólico o bilioso.
[351] _Sepamos de Juliano si es pájaro_, en vez de _sepamos si
Juliano es pájaro_, es un caso de _atracción_ del sujeto de la
proposición dependiente que se construye con el verbo principal;
como en griego y en latín: _rem vides quomodo se habeat_ (v.
DIEZ, _Gr._ III, 360.)
[352] Nótese el uso que tiene el adverbio _como_; _como
recogiéndose_ no afirma que se recogiera sino que todo su aspecto
y semejanza era como la del que se recoge; _como enclavados_,
semejando enclavados; _como_ viene a ser en ambos ejemplos un
simple afijo o partícula prepositiva para denotar mera semejanza
con la voz que le sigue, sentido que se ve más claro si el _como_
se refiere a un substantivo: «encontró Don Quijote con dos como
clérigos», «unos como joyeles» (v. BELLO, _Gramática_, § 1234 y
1236).
[353] _Cuando_ tiene muchas veces el valor de la frase adverbial
_aun cuando_.
[354] En las interrogaciones indirectas la proposición secundaria
puede llevar su verbo en indicativo (como hoy es lo ordinario) o
en subjuntivo; aquí se diría hoy más bien: «cuán amable cosa es
la paz». En los siglos XVI y XVII era más común el subjuntivo,
«dícese qué cosa sea la paz, lo que valga la paz».
[355] _Venirse a los ojos_ equivale a ‘saltar a la vista’ o
‘presentarse’.
[356] _Que_, conjunción causal, abreviada de _porque_.
[357] Respecto al _como_ repetidas veces usado aquí para
denotar no el modo, sino la semejanza con ese modo, véase la
nota 352, de la pág. 167: _como mirándose_, semejando que se
miran. _Concertado por sus hileras_ se diría simplemente hoy:
«concertado por hileras» (o sea distribuído en hileras), sin el
posesivo; éste indica que el concierto les es a las estrellas
propio y natural. Es modismo antiguo; Don Alfonso el Sabio dice
«fabla el Arzobispo por su latín», es decir: en el latín que
usaba siempre al escribir.
[358] Hoy este _como_ que denota semejanza no se suele usar
antepuesto a verbos y proposiciones enteras, sino después de
verbos que denotan una apreciación o figuración; es decir,
seguido de un _que_ enunciativo: «se me figuraba =como que=
querían acercarse aquellos hombres», «hace como que no quiere».
«=Como en cierta manera= se reverencian», sería hoy: «parece como
que se reverencian»; al fin de este trozo se repite este mismo
giro: =como en una cierta manera recuerda= = ‘parece como que
recuerda’.
[359] Esta admirable descripción recuerda y amplía algunos versos
de la Oda XII del mismo autor, «Noche serena»:
Quién mira el gran concierto
de aquestos resplandores eternales,
su movimiento cierto,
sus pasos desiguales,
y en proporción concorde tan iguales...
[360] _Lanzar, echar pregón o voz_ se emplean por los simples
‘pregonar’ o ‘vocear’. Compárese la concordancia _voz y pregón
lanzada_ con la que hallamos en la _Introducción al Símbolo de
la fe_ (pág. 142) y en el _Quijote_ (comienzo del extracto de la
parte II, capítulo 23).
[361] _A cada_ se lee en la edición de Salamanca, 1585. Antes se
admitían más acusativos con preposición; hoy apenas se le pone
_a_ sino cuando el acusativo es nombre de persona determinada,
personificación, animal o nombre propio de lugar, así que se
diría «a poner cada una de sus partes». También se diría con
más rigor: «comienzan ellas a pacificarse y a poner sus partes
en orden», pues la acción reflexiva no se refiere para nada a
_poner_ y sí sólo a _pacificar_, por lo cual no debe agregarse
el pronombre reflexivo a _comienzan_, ya que este verbo rige lo
mismo a _poner_ que a _pacificar_.
[362] Para el giro _como en cierta manera_, véase la nota 358,
pág. 168. _Acordarse y recordarse_ tenían, como se ve aquí, una
misma construcción y régimen (cfr. p. 145, n. 305). Hoy se
diferencia mucho, pues se dice _acordar-se de una cosa_ y
_recordar una cosa_.
[363] El alma contemplando la hermosura de la noche estrellada
se acuerda de su primer origen que es celestial, se siente como
desterrada en este mundo y ve con claridad las alturas del otro.
Igual pensamiento expuso en verso el maestro León, y casi con
iguales palabras que aquí, salvo que no es el espectáculo de la
noche serena el que arroba el alma, sino la sublime música del
ciego Francisco Salinas:
A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora,
el oro desconoce
que el vulgo ciego adora,
la belleza caduca engañadora...
[364] Esto es, «en que agradece como un servicio lo que debemos
hacer por nuestro provecho».
[365] Hoy los pronombres personales átonos nunca se anteponen
al infinitivo, sino que se le posponen enclíticos. (V. BELLO
_Gram._ § 915). Fray Luis de Granada dice «que nadie sea osado a
la despertar». (_Guía de pec._ I. 16. § 1 B. AA. EE. VI, 61 _a_.)
Sólo como provincialismo se conserva la costumbre arcaica; en
Asturias, por ejemplo, se puede decir: «hay que lo dejar», «tengo
que os contar».
[366] Este es antiguo defecto español atestiguado por algunos
extranjeros; el barón alemán Conrado de Bemelberg, que para
perfeccionarse en el castellano viajó por España ocho años
después de muerto Fray Luis, escribe en una carta, fecha en
agosto de 1599, dando cuenta a su padre de lo que le parecía
nuestra tierra: «quien en España quiere negociar, más que
ordinaria paciencia ha de tener, pues a mediodía tienen costumbre
de levantarse, y después de levantados ir a la misa, acabada la
cual se meten a comer, y después de la comida, o a jugar o a
dormir o pasearse a caballo por las calles».
[367] En _sus pecados de ellos_ no es _de ellos_ un inútil
pleonasmo, sino que está exigido por la vaguedad del _su_, que
no determina si el poseedor es masculino o femenino, ni singular
o plural. Hoy esta doble indicación del posesivo no se conserva
sino cuando el poseedor es _usted_: «su padre de usted», «su casa
de usted».
[368] Nótese la frase, no registrada en los Diccionarios: _hacer
honra y estado de una cosa_, ‘fundar en ella su condición y su
dignidad’.
[369] _Vuestra merced_ se dirige a Doña María Varela Osorio, a la
cual dedicó su obra Fray Luis de León.
[370] _Errar la letra_ es frase figurada; tómase en sentido
propio «equivocarse en la escritura o lectura», cuando se trata
de algún documento escrito, sobre cuya interpretación se discute.
El uso de esta expresión, u otras análogas, era muy corriente.
En la _Celestina_ (auto IX) se dice, hablando de las veces que
se debe beber: «Madre, pues _tres_ veces dicen que es lo bueno
y honesto todos los que escribieron.--Hijos, estará corrupta la
letra: por _trece, tres_.» (Véase _Rev. de Filología Española_,
IV, 50).
[371] Homero calificó a la Aurora de _dedos de rosa_ y según él
todos los poetas clásicos; Ovidio llámala _rosea dea_ (_Ars. am._
III. 84). Claro es que en el Renacimiento esta denominación era
un lugar común. Cervantes la llamó _rosada aurora_ (_Quijote_ I.
2).
[372] _Hacer plaza_ no está registrado en los diccionarios con el
sentido que aquí tiene de ‘hacer ostentación’. Sólo se le apunta
el significado de ‘sacar a la plaza o publicar una cosa’.
[373] _Figura_ dice la edición de Salamanca 1586, pero debe ser
errata.