Sea con vuestra merced. Da tan poco lugar Serna[322], que no querría
alargarme, y no sé acabar cuando comienzo a escribir a vuestra
merced; y, como nunca viene Serna, es menester tiempo.
Cuando yo escribiere a Francisco[323], nunca se la[324] lea vuestra
merced, que he miedo tray alguna melencolía, y es harto declararse
conmigo. Quizá le da Dios esos escrúpulos para quitarle de otras
cosas; mas, para su remedio, el bien que tiene es creerme[325]...
Gran fiesta tuvimos ayer con el nombre de Jesús: Dios se lo pague a
vuestra merced. No sé qué le envíe por tantas como me hace, si no es
esos villancicos, que hice yo, que me mandó el confesor las[326]
regocijase, y he estado estas noches con ellas, y no supe cómo, sino
ansí. Tienen graciosa tonada, si la atinare Francisquito para cantar.
Mire si ando bien aprovechada. Con todo, me ha hecho el Señor hartas
mercedes estos días.
De las que hace a vuestra merced estoy espantada. Sea bendito por
siempre. Ya entiendo por lo que se desea la devoción, que es bueno.
Una cosa es desearlo y otra pedirlo; mas crea que es lo mejor lo
que hace, el dejarlo todo a la voluntad de Dios, y poner su causa
en sus manos. Él sabe lo que nos conviene, mas siempre procure ir
por el camino que le escribí: mire que es más importante de lo que
entiende...
No me cansan sus cartas de vuestra merced, que me consuelan mucho,
y ansí me consolara poderle escribir más a menudo; mas es tanto el
trabajo que tengo, que no podrá ser más a menudo; y an[327] esta
noche me ha estorbado la oración. Ningún escrúpulo me hace, si no es
pena de no tener tiempo. Dios nos le dé para gastarle siempre en su
servicio, amén.
La esterilidad de este pueblo en cosas de pescado, que[328] es
lástima a estas hermanas; y ansí me he holgado con estos besugos.
Creo pudieran venir sin pan, según hace el tiempo. Si acertare
haberlos, cuando venga Serna, u algunas sardinas frescas, dé vuestra
merced a la superiora con que nos las envíe, que lo ha enviado muy
bien. Terrible lugar es este para no comer carne, que an un huevo
fresco jamás hay. Con todo pensaba hoy que ha años que no me hallo
tan buena como ahora; y guardo[329] lo que todas, que es harto
consuelo para mí.
Esas coplas que no van de mi letra no son mías, sino que me
parecieron bien para Francisco, que como hacen las de San José de las
suyas, esotras hizo una hermana. Hay gran cosa de eso estas Pascuas
en las recreaciones. Es hoy segundo día del año.
Indina sierva de vuestra merced. Teresa de Jesús.
Pensé que nos enviara vuestra merced el villancico suyo; porque estos
ni tienen pies ni cabeza, y todo lo cantan. Ahora se me acuerda uno
que hice una vez, estando con harta oración, y parecía que descansaba
más. Eran: (ya no sé si eran ansí); y porque vea que desde acá le
quiero dar recreación:
¡Oh hermosura, que ecedeis
A todas las hermosuras!
Sin herir, dolor haceis;
Y sin dolor deshaceis
El amor de las criaturas.
¡Oh ñudo, que ansí juntais
Dos cosas tan desiguales!
No sé por qué os desatais:
Pues atado, fuerza dais,
A tener por bien los males.
Quien no tiene ser, juntais
Con el ser que no se acaba:
Sin acabar, acabais:
Sin tener que amar, amais:
Engrandeceis nuestra nada.
No se me acuerda más. ¡Qué seso de fundadora! Pues yo le digo que
me parecía estaba con harto, cuando dije esto. Dios se lo perdone,
que me hace gastar tiempo: y pienso le ha de enternecer esta copla
y hacerle devoción; y esto no lo diga a nadie. Doña Yomar y yo
andábamos juntas en este tiempo. Déla mis encomiendas.