[252] Don Lucas de Torre en el _Boletín de la Acad. de la
Hist._, LXIV, 1914, págs. 461 y sigs., ha negado la atribución a
Mendoza de la _Guerra de Granada_, sosteniendo que ésta es una
mera prosificación de los diez y ocho primeros cantos de _La
Austriada_ de Juan Rufo, poema publicado en 1584. Ahora bien, las
relaciones entre ambas obras son precisamente las contrarias;
_La Austriada_ es _La Guerra_ puesta en verso, como puede verse,
por ejemplo, comparando el segundo fragmento que aquí publicamos
de la historia, con los versos correspondientes del poema: este
se aparta mucho más de la fuente de inspiración, Tácito, que _La
Guerra_. Así en _La Austriada_, XVII, 94, etc.:
Causaba horror, mancilla y desconsuelo
la vista aborrecible y lastimera
de huesos a que el hado y la ventura
negaron la funebre sepultura...
Más exacto es el «se decía...» etc., de _La Guerra_.
Víanse infinidad de calaveras
de hombres, y huesos grandes de caballos,
según y donde y como las guerreras
aventuras pudieron derriballos...
Más exacto es el «blanqueaban... amontonados, desparcidos...,
donde habían parado», de _La Guerra_.
Referían algunos qué oficiales
y qué personas otras señaladas
en cada parte el alma habían rendido.
_La Guerra_: «donde habían caído». La imitación de Tácito se
halla borrada ya en esta otra octava:
Mas el buen general, porque la historia
y pasos fuesen más bien empleados,
por los muertos mandó hacer memoria
sobre aquellos peñascos encumbrados;
de todo corazón piden victoria
con plegaria solene los soldados,
que el lamentable objeto y remembranza
les aumenta el deseo de venganza.
(Impreso lo anterior, hallo aprovechada la comparación del
segundo pasaje aquí citado de la _Austriada_, en un importante
artículo de R. FOULCHÉ-DELBOSC, _L’autenticité de la Guerra de
Granada_, Revue Hispanique, t. XXXV, 1915, pág. 512.)
[253] A. MOREL-FATIO, _Quelques remarques sur «La Guerra de
Grenade», de don Diego Hurtado de Mendoza_, (en el Annuaire de
l’École pratique des Hautes Études 1914-1915), págs. 36-43 del
extracto.
[254] Morel-Fatio en el estudio citado, insiste muy severamente
en los defectos de Mendoza: la pobreza del vocabulario, que trae
abuso de ciertas voces y repeticiones desairadas; asonancias y
aliteraciones; imitación a veces inhábil de Salustio y Tácito;
frases mal construídas, o dispuestas artificiosamente para dar
a un pensamiento cualquiera cierto aire de profundidad que le
sienta mal. No se puede, sin embargo, asentir a varias de las
censuras hechas por el Sr. Morel-Fatio a los pasajes que cita
como ejemplo de los defectos señalados.
[255] Poco después de la conquista de Granada, a raíz de una
insurrección de los moros, Cisneros logró que se bautizaran de
50 a 70.000; otros muchos se desterraron al Africa. (Año 1500.)
Claro es que estas conversiones en masa fueron seguidas de
frecuentes apostasías y reconversiones.
[256] Mendoza, a causa de una pendencia habida en el palacio real
con don Diego de Leiva, fué desterrado a Granada en 1569, cuando
hacía ya cuatro meses que la rebelión había comenzado. Allí pasó
los seis últimos años de su vida. Estaba ligado con parentesco
a los principales actores de las cosas de Granada: el padre de
Mendoza, segundo Conde de Tendilla y primer Marqués de Mondéjar,
había sido gobernador de Granada en 1492, y su hermano mayor don
Luis lo era aún algunos años antes de la guerra; el Marqués de
Mondéjar, capitán general al comienzo de la campaña, era sobrino
del escritor.
[257] _Entender_, por oir o escuchar, es bastante usado en
nuestros clásicos; así como _exprimir_ por _expresar_, _sujeto_
por _asunto_; voces que hoy serían tenidas por galicismo
imperdonable, no siéndolo.
[258] No alude Mendoza a ser su obra historia de un suceso
particular, que otras muchas había ya de esta índole (AVILA
Y ZÚÑIGA, _Comentario de la guerra de Alemania_; PERO MEJÍA,
_Relación de las comunidades de Castilla_, etc.), sino a la
pequeñez que se podía achacar a la rebelión de los moriscos.
[259] Hoy no es muy corriente el uso de la preposición _a_ para
indicar el instrumento, aunque se conservan las frases _a sangre
y fuego_, _quien a hierro mata_, etc.
[260] Tácito dice: «In arcto et inglorius labor.» La enumeración
que antecede también recuerda algo el prólogo de las _Historias_,
de Tácito: «Haustæ, aut obrutæ urbes... corrupti in dominos
servi, in patronos liberti; et quibus deerat inimicus, per amicos
oppressi.»
[261] Mendoza explica en su historia cómo el desamor al bien
público y la mala administración prolongaron excesivamente la
guerra, juntamente con el egoísmo y pereza de los que no querían
acabarla pronto. _Dentro en_, arcaísmo por _dentro de_.
[262] _Sobresanar_ «cerrar una herida sólo por la superficie,
quedando dañada la parte interior.»
[263] Nótese la supresión de la conjunción _y_. Aunque el estilo
de Mendoza es cortado, más que nada lo es por la afectada omisión
de conjunciones y verbos; el pensamiento, en cambio, permanece en
suspenso a través de una porción de frases seguidas.
[264] Los rebeldes buscaron apoyo en los moros de Africa y en
el Sultán Selim II, quienes les proporcionaron algunas armas y
soldados.
[265] En la lengua corriente se suprimiría _los_, o se haría
resaltar más su fuerza demostrativa sustituyéndolo por _aquellos_.
[266] Esta protesta de sinceridad recuerda la del comienzo de las
_Historias_, de Tácito: «Sed incorruptam fidem professis, nec
amore quisquam et sine odio dicendus est.»
[267] El historiador Zurita le llama _Calaluz_, nombre hoy
desconocido.
[268] Aquí _se perdieron_, no quiere decir ‘murieron’, según
entienden muchos, sino ‘fueron desbaratados’; pues el Conde de
Ureña salvó la vida, como se verá.
[269] _Suyo_, es decir, del Duque de Arcos. Debe evitarse la
ambigüedad a que frecuentemente se presta el uso del posesivo.
[270] Toda esta descripción está imitada de Tácito (Anales I,
61) cuando refiere cómo Germánico, en tiempo de Tiberio, al ir a
combatir con Ariminio, visitó el campo de Teutoburgo (al Norte
de Westfalia, entre el Ems y el Weser), donde bajo el reinado de
Augusto había sido derrotado y muerto Varo, perdiéndose con él
tres legiones. Mendoza imita frases y palabras de Tácito: «In
quo reliquiæ Vari, legionumque insepultæ dicebantur... incedunt
mœstos locos, visuque ac memoria deformes.
[271] Tácito: «Medio campi albentia ossa, ut fugerant, ut
restiterant, disjecta vel aggerata; adiacebant fragmina telorum,
equorumque artus...»
[272] _Señales aportilladas_, llenas de _portillos_. Este es el
nombre castizo, en vez de ‘brecha’, que es palabra moderna y de
origen extranjero.
[273] Tácito: «Referebant hic cecidisse legatos, illic raptas
aquilas, primum ubi vulnus Varo adactum, ubi infelici dextra et
suo ictu mortem invenerit...»
[274] El pueblo, a quien conmovió profundamente la muerte de don
Alonso de Aguilar, no perdonó al Conde de Ureña el haberse salido
con vida de la batalla de Sierra Bermeja, lo cual dió ocasión «a
los cantares y libertad española», según frase del mismo Mendoza.
Un cantarcillo preguntaba:
Decid, buen Conde de Ureña,
¿dónde don Alonso queda?
Hubo varios romances cantando el desastre. Uno, muy famoso,
empieza con este sentido lamento:
¡Ríoverde, Ríoverde,
tinto vas en sangre viva!
Entre ti y Sierra Bermeja
murió gran caballería;
murieron duques y condes,
señores de gran valía...
El hijo de don Alonso, don Pedro, peleaba de rodillas y mal
herido al lado del héroe, quien le suplicaba le abandonase para
ir a consolar a su madre; pero hubiera perecido con su padre si
no le hubiese separado de allí don Francisco Alvarez de Córdova.
[275] Don Alonso, al oir que luchaba con el odiado y terrible
Ferí, recogió sus últimas fuerzas para herirle, pero le faltó
aliento y fué rematado.
[276] Tácito: «Utque signis et aquilis per superbiam insulserit
(Ariminius).»
[277] Los soldados de Germánico no oran por sus compañeros,
sino que entierran sus huesos juntamente con los del enemigo:
«Trium legionum ossa, nullo noscente alienas reliquias an suorum
humo tegeret, omnes, ut coniunctos, ut consanguineos, aucta in
hostem ira, moesti simul et infensi condebant.» Mendoza no debió
haber copiado estas hermosas palabras, pues las oraciones de los
españoles no beneficiaban igualmente a amigos y enemigos.