CELESTINA.--Señora buena, la gracia de Dios sea contigo y con la
noble hija. Mis passiones y enfermedades han impedido mi visitar
tu casa, como era razón; mas Dios conoce mis limpias entrañas, mi
verdadero amor, que la distancia de las moradas no despega el querer
de los coraçones; assí que lo que mucho desseé, la necessidad me
lo ha hecho complir. Con mis fortunas adversas otras, me sobrevino
mengua de dinero; no supe mejor remedio que vender un poco de hilado,
que para unas toquillas tenía allegado; supe de tu criada que tenías
dello necessidad; aunque pobre, y no de la merced de Dios, veslo
aquí, si dello y de mí te quieres servir.
ALISA.--Vezina honrrada, tu razón y ofrecimiento me mueven a
compassión, y tanto, que quisiera cierto más hallarme en tiempo de
poder complir tu falta, que menguar tu tela. Lo dicho te agradezco;
si el hilado es tal, serte ha bien pagado.
CELESTINA.--¿Tal, señora? Tal sea mi vida y mi vejez, y la de quien
parte quisiere de mi jura.[148] Delgado como el pelo de la cabeça,
igual, rezio como cuerdas de vihuela, blanco como el copo de la
nieve, hilado todo por estos pulgares, aspado y adreçado. Veslo aquí
en madexitas; tres monedas me davan ayer por la onça, assí goze desta
alma pecadora.
ALISA.--Hija, Melibea, quédesse esta muger honrrada contigo, que ya
me parece que es tarde para ir a visitar a mi hermana, su muger de
Cremes, que desde ayer no la he visto, y tambien que viene su paje a
llamarme, que se le arrezió desde un rato acá el mal...
CELESTINA.--¿Y qué mal es el suyo?
ALISA.--Dolor de costado, y tal, que según del moço supe que
quedava, temo no sea mortal. Ruega tú, vezina, por amor mío, en tus
devociones, por su salud a Dios.
CELESTINA.--Yo te prometo, señora, en yendo de aquí, me vaya por
essos monesterios, donde tengo frailes devotos míos, y les dé el
mismo cargo que tú me das; y demás desto, ante que me desayune, dé
quatro bueltas a mis cuentas.[149]
ALISA.--Pues, Melibea, contenta a la vezina en todo lo que razón
fuere darle por el hilado; y tú, madre, perdóname, que otro dia se
verná en que más nos veamos.
CELESTINA.--Señora, el perdón sobraría donde el yerro falta; de Dios
seas perdonada, que buena compañía me queda. Dios la dexe gozar
su noble juventud y florida mocedad, que es el tiempo en que mas
plazeres y mayores deleites se alcançarán, que a la mi fe, la vejez
no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de
renzillas, congoxa continua, llaga incurable, manzilla de lo pasado,
pena de lo presente, cuydado triste de lo por venir, vezina de la
muerte, choça sin rama que se llueve por cada parte, cayado de mimbre
que con poca carga se doblega.
MELIBEA.--¿Por qué dizes, madre, tanto mal de lo que todo el mundo
con tanta eficacia gozar y ver dessean?
CELESTINA.--Dessean harto mal para sí, dessean harto trabajo; dessean
llegar allá, porque llegando viven, y el vivir es dulce, y viviendo
envegescen. Assí que el niño dessea ser moço, y el moço viejo, y
el viejo más, aunque con dolor; todo por vivir, porque como dizen:
viva la gallina con su pepita.[150] ¿Pero quien te podría contar,
señora, sus daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus
enfermedades, su frío, su calor, su descontentamiento, su renzilla,
su pesadumbre, aquel arrugar de cara, aquel mudar de cabellos su
primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado ver, puestos
los ojos a la sombra, aquel hundimiento de boca, aquel caer de
dientes, aquel carecer de fuerça, aquel flaco andar, aquel espacioso
comer? Pues ¡ay, ay, señora!, si lo dicho viene acompañado de
pobreza, allí verás callar todos los otros trabajos quando sobra la
gana y falta la provisión, que jamás sentí peor ahito que de hambre.
MELIBEA.--Bien conozco que dize cada uno de la feria segund le va en
ella,[151] assí que otra canción cantarán los ricos.[152]
CELESTINA.--Señora, hija, a cada cabo ay tres leguas de mal
quebranto;[153] a los ricos se les va la bienaventurança, la gloria
y descanso por otros alvañares de asechanças que no se parescen,
ladrillados por encima con lisonjas. Cada rico tiene una dozena de
hijos y nietos que no rezan otra oración, no otra petición, sino
rogar a Dios que le saque d’en medio; no veen la hora que[154] tener
a él so la tierra y lo suyo entre sus manos y darle a poca costa su
casa para siempre.
MELIBEA.--Madre, pues que assí es, gran pena ternás por la edad que
perdiste. ¿Querrías bolver a la primera?
CELESTINA.--Loco es, señora, el caminante que enojado del trabajo
del día quissiese bolver de comienço la jornada para tornar otra
vez aquel lugar, que todas aquellas cosas cuya possesión no es
agradable, más vale poseellas que esperallas, porque más cerca está
el fin dellas quanto más andado del comienço; no ay cosa más dulce
ni graciosa al muy cansado que el mesón, assí que aunque la mocedad
sea alegre, el verdadero viejo no la dessea, porque el que de razón y
seso carece, quasi otra cosa no ama sino lo que perdió.
MELIBEA.--Siquiera por vivir más, es bueno dessear lo que digo.
CELESTINA.--Tan presto, señora, se va el cordero como el
carnero;[155] ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni tan
moço que oy no pudiesse morir; assi que en esto poca avantaja nos
levais.
MELIBEA.--Espantada me tienes con lo que has hablado; indicio me
dan tus razones que te aya visto otro tiempo. Díme, madre, ¿eres tú
Celestina, la que solía morar a las tenerías, cabe el río?
CELESTINA.--Señora, hasta que Dios quiera.
MELIBEA.--Vieja te has parado; bien dizen que los dias no se van en
balde[156]; assí goze de mí, no te conosciera sino por esa señaleja
de la cara. Figúraseme que eras hermosa; otra pareces, muy mudada
estás.
LUCRECIA.--¡Hi, hi, hi! Mudada está el diablo. ¿Hermosa era con aquel
su Dios-os-salve[156] que traviessa la media cara?
MELIBEA.--¿Qué hablas, loca? ¿Qué es lo que dizes? ¿De qué te ríes?
LUCRECIA.--De como no conoscías a la madre en tan poco tiempo en la
filosomía[157] de la cara.
MELIBEA.--No es tan poco tiempo dos años, y más que la tiene arrugada.
CELESTINA.--Señora, ten tú el tiempo que no ande, terné yo mi forma
que no se mude. ¿No has leido que dizen: Verná el día que en el
espejo no te conozcas?[158] Pero también yo encanecí temprano, y
parezco de doblada edad, que assí goze desta alma pecadora y tú desse
cuerpo gracioso, que de quatro hijas que parió mi madre yo fui la
menor. Mira como no so vieja como me juzgan.
MELIBEA.--Celestina amiga, yo he holgado mucho en verte y conoscerte;
también hasme dado plazer con tus razones. Toma tu dinero y vete con
Dios, que me parece que no deves haver comido.