IV.

De esta suerte Mme. Staël llevó hasta más allá de la tumba su admirable

amor filial, y este sentimiento es acaso el que, tanto como su talento

literario, ha hecho inmortal su nombre.

Desde la muerte de su padre, la Baronesa de Staël se dejó dominar por

una profunda melancolía. Ni el amor de sus hijos, ni un casamiento más

feliz que el primero, ni los halagos de la fortuna, nada pudo aliviar

aquel profundo dolor en que su alma se hallaba sumergida.

Sus hijos recompensaron su ternura filial y fueron para ella modelos de

cariño y de respeto.

Cuando ya el helado dedo de la muerte se apoyaba en su frente, Mme.

Staël alzó los ojos al cielo y exclamó:

--¡Padre mio, voy á buscarte!

Este fué el grito postrero de aquel modelo de hijas.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 276 / 399 题