Quedan aquí terminadas estas páginas, que he ofrecido á mis benévolas
lectoras.
Ninguna vanidosa pretension me ha inducido á escribirlas, sino sólo el
deseo de darles algunos consejos que puedan serles útiles en el camino
de la vida.
Para escribirlas he leido en mi propio corazon, y he acudido á mis
recuerdos, dulces ó dolorosos; es decir, que este libro está escrito
con verdad y conviccion, y que lo ofrezco con la mejor voluntad al
juicio siempre imparcial y justo del público.
_Madrid_, _Setiembre de 1875_.