Pocas hijas tan excelentes ha habido como madame Staël, autora de
várias obras que le han dado fama inmortal, é hija del ilustre Necker,
ministro de Luis XVI.
El amor filial era el sentimiento predominante en ella, y de aquel amor
dió pruebas que le conquistaron la estimacion y el afecto de todas las
personas de verdadera valía de la capital de Francia.
Apénas habia salido de la infancia, cuando ya sostenia conversaciones
sérias con su padre, que á su vez la adoraba, y con todos los
ilustrados amigos de aquel hombre de Estado.
Su gran talento se desarrollaba á expensas del cuerpo, y los médicos la
ordenaron residir en el campo, adonde su padre iba á verla con
frecuencia; la instruccion particular que su padre le daba fué la que
produjo en ella aquel entusiasmo que animó toda su vida, como una bella
llama, y una inclinacion irresistible hácia las altas cualidades que
distinguen á los hombres superiores.
Era la admiracion de todos la apasionada ternura con que se amaban el
Ministro y su hija, y la frialdad que reinaba entre la misma y su
madre; pero aunque se ha pretendido que aquella frialdad nacia de que
Mme. Necker tenía celos del afecto de su esposo á su hija, es lo cierto
que no pudiendo la madre moderar á su gusto el carácter y las
inclinaciones de la niña, se fué apartando de ella poco á poco.
La severidad maternal hizo que Ana, éste era el nombre de la autora de
_Corina_, manifestase toda su ternura á su padre, y áun se cree tambien
que retrató á la que la habia llevado en su seno en la severa lady
Edgermond, tan recta, tan virtuosa, pero tan intolerante y tan poco
indulgente.