I.

Terminemos este ligero estudio del tipo encantador que llamamos _la

hija_ con algunas consideraciones generales, y despues con otro nuevo y

elocuente ejemplo.

Nada hay más simpático en la sociedad que una jóven que tiene con sus

padres todo género de atenciones, que les manifiesta un tierno cariño y

una profunda consideracion.

Nadie puede amar ni estimar á la que demuestra á sus padres despego, y

más de un tierno y entusiasta amor se ha apagado ante una respuesta

dura, dada por una hija á su madre.

--¿Cuándo se casa V.? preguntábamos hace poco á á un amigo nuestro.

--No lo sé, respondió con tono triste y contrariado.

--¡No lo sabe V.! ¿Pues no iba á hacerse la boda?

--He desistido de ella.

--¿Por qué?

--La que amaba, la que creia que podria labrar mi dicha, no me conviene.

--¿Qué dice V.?

--Es mala hija, y no puede ser buena esposa y buena madre.

--¿Pero no vive con la suya? ¿No va con ella á todas partes?

--Eso no es un obstáculo para que la trate muy mal y con absoluta falta

de consideracion; una sola escena ha bastado para que yo desista del

proyecto de casarme con ella: he visto que no siente por su madre ni

respeto ni cariño; y la que no profesa respeto al santo lazo del amor

filial, le profesará ménos al conyugal y al materno.

De esta suerte miran los hombres el olvido de los deberes más sagrados,

y apénas habrá alguno, por libertino que sea, que quiera unir su suerte

á la de una mujer sin corazon.

_Honrarás padre y madre_, dice el decálogo; y este precepto de la

religion lo impone tambien el mundo, y castiga con su desprecio á la

que falta á él.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 273 / 399 题