Carlota demostró á su padre, desde el primer instante, un cariño y un
respeto que elevaron á sus propios ojos á aquel hombre degradado; y el
padre quiso á su vez elevar á su hija, dándola el título que habian
llevado siempre los primogénitos de la casa real de Escocia.
La jóven, olvidada y huérfana poco ántes, pudo usar el título de
Duquesa de Albany y lo supo llevar con una nobleza verdaderamente
régia; sus cuidados habian trasformado el pobre castillo, donde Cárlos
Estuardo habia ido á ocultar su pobreza y su desventura; el órden y la
decencia reinaban en él: la jóven Duquesa recibia en los salones,
abandonados desde hacía largo tiempo, á una sociedad escogida, que
formaba una córte en torno del desterrado: ella habia vuelto la
dignidad á todo lo que rodeaba á su padre, y habia vuelto á éste hácia
todos los sentimientos nobles que habian honrado su juventud; el viejo,
que buscaba en la embriaguez el olvido de sus males habia desaparecido,
y habia vuelto á ser Cárlos Estuardo, el caballero, el pretendiente,
del cual las ideas generosas y el valor habian levantado en otro tiempo
á la Escocia.
Sus antiguos recuerdos florecian bajo la influencia de su hija; treinta
dolorosos años se borraban, y volvia con el pensamiento á su juventud,
tan llena de ardimiento y de generosas aspiraciones; tenía el anciano
momentos de sensibilidad ardiente, cuando pensaba en la Escocia y en
sus bravos _highlanders_; algunas veces una animacion extraordinaria se
encendia en sus ojos, cuando contaba con una energía juvenil la campaña
de 1746; pero su cuerpo debilitado no pudo soportar por largo tiempo el
peso de sus emociones, y un dia, despues de haber hecho su narracion
acostumbrada á un viajero inglés que habia ido á visitarle, se desmayó.
Los cuidados y el respeto de su hija le habian vuelto á sí mismo; pero
no pudieron volverle á la vida; espiró el 30 de Enero de 1788,
aniversario del suplicio de Cárlos I, en los brazos de Carlota.
Seis meses despues esta hija tan llena de abnegacion, tan fiel, tan
tarde conocida y amada, fué á reunirse con su regio padre en las
bóvedas de la iglesia de Frascati.