II.

Una jóven muy bonita y muy _á la moda_, casó hará unos tres años con un

hombre á quien amaba; era él inteligente, pero ambicioso, y conocia

perfectamente la gran frivolidad de su mujer.

Á los tres meses de haberse casado, la miraba como á uno de los

hermosos cuadros que componen su soberbia galería de pinturas.

La esposa no disponia de los intereses de la casa, ni en la parte más

pequeña; no salia casi nunca con su marido; cuando éste tenía _spleen_,

ó algun disgusto, se encerraba en su cuarto; cuando estaba alegre se

iba á comer con sus amigos; fuerza es decir que en cambio la dejaba

salir siempre que queria, le daba la más ámplia libertad, y no bien

manifestaba deseo de poseer un traje nuevo, un aderezo, un rico encaje,

lo tenía en su guardaropa ó en su joyero.

--¡Qué mujer tan feliz, decian sus amigas; en tanto que fué soltera se

divirtió cuanto quiso; hizo un soberbio casamiento, y ahora vive como

una reina!

Así juzga el mundo casi siempre.

La jóven frívola y ligera, que sólo pensaba poco ántes en teatros,

bailes y paseos; la gentil amazona, que recorria las alamedas de la

fuente Castellana seguida de una nube de adoradores, habia empezado á

reflexionar en el aislamiento y soledad de su casa.

Su cabeza estaba vacía; pero su corazon, bueno y amante, comprendió que

no ocupaba el sitio que era suyo, ni en su hogar, ni en el cariño y

consideracion de su marido.

No era su amiga ni su compañera; era _una cosa_ bonita, á la que se

cuidaba como á las porcelanas de sus consolas; era una figura mecánica,

como el autómata jugador de ajedrez, que á gran precio habia comprado

su marido en Alemania.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 200 / 399 题