II.

Es una cosa innegable que el lujo enfria el alma y la deja como murada

para todo sentimiento elevado y generoso.

Semejante á la pasion del juego, la pasion del lujo absorbe por

completo la existencia; como la hidra de la fábula, que siempre tenía

siete cabezas, porque renacian cuantas se le cortaban, el lujo tiene

siempre hambrientas sus siete fauces, y próximas á devorar, no sólo el

dinero, sino el sosiego: una mujer dedicada por completo á los cuidados

que el lujo proporciona, no piensa en nada serio, útil y elevado; el

cuidado de sobresalir y de hacerse envidiar ocupa todas las horas de su

vida; y si es verdad que le causa algunas satisfacciones, es tambien

cierto que le proporciona muchos dolores.

Poco á poco, insensiblemente, el ánimo de esas pobres mujeres se va

empequeñeciendo, y su alma se llena de tinieblas; cuando la juventud ha

pasado, y con ella las ilusiones y la belleza; cuando se ven aisladas,

solas y tristes, el tedio las consume, y no saben qué hacer de sus

eternos dias, de sus solitarias noches.

Es, pues, preciso acostumbrar á las niñas á que amen la sencillez, y

vestirlas de una manera esmerada y elegante, pero todo lo modesta

posible; si la suerte les ha favorecido con los dones de la fortuna,

podrán aumentar sus gastos cuando, en la plenitud de su razon, puedan

calcular aquéllos y sus ingresos, con la saludable valla de las

costumbres modestas; si esta misma fortuna sufre reveses, no padecerán

las crueles privaciones de los goces de la vanidad, tan punzantes, y á

la vez tan áridos.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 195 / 399 题