Nunca se deben confiar á otra persona ni pensamientos, ni sentimientos,
hasta estar bien segura de que los puede comprender, ni jamas debe dar
el dulce título de amiga una mujer más que á la que ha dado muestras de
merecerlo: hay penas y alegrías que no deben dividirse con ningun sér
indiferente, con ninguna persona de cuyo afecto no estemos
completamente seguros. Mas si debe procederse con mesura ántes de dar
nuestra amistad, una vez concedida, no se debe huir ante ninguno de los
sacrificios que esta amistad impone.
Se deben disimular á una amiga todos aquellos defectos que, no naciendo
del corazon, no pueden lastimar el nuestro; porque la indulgencia y la
moderacion son las principales cualidades de toda mujer distinguida, y
que se estima á sí misma.
He visto personas tan extremadamente indulgentes, que más bien que
estar dotadas de un bello y dulce carácter, parecian poseer un orgullo
lleno de nobleza. Hubiérase dicho que estas personas estaban colocadas
en un pedestal tan alto, que nada podia ofenderlas; que todo lo miraban
desde inmensa distancia, y que despreciaban las mezquindades de los
demas; y sin embargo, no tenian enemigos, y eran, por el contrario,
universalmente estimadas.