¡La fe! ¡Bendita sea!
Esta hermosa hija del cielo nos hace mucho bien para que no la acojamos
con amor en nuestro corazon.
Sin ella no habria en el mundo sentimiento alguno bueno ni honrado, ni
áun mundo habria.
La fe es el orígen del amor de los esposos; del cariño de los hermanos;
de la pasion de los amantes; de la tierna simpatía á que damos el
nombre de amistad.
La fe nos ofrece una vida de eterna ventura, y hasta alcanzarla nos da
valor para sufrir las penas de este valle de lágrimas.
La fe ha llenado de santos mártires el cielo y de santas vírgenes los
conventos del mundo.
La fe es la luz purísima que ilumina las almas; el rayo de sol que
alumbra la noche tenebrosa de la duda.