II.

¡La fe! ¡Bendita sea!

Esta hermosa hija del cielo nos hace mucho bien para que no la acojamos

con amor en nuestro corazon.

Sin ella no habria en el mundo sentimiento alguno bueno ni honrado, ni

áun mundo habria.

La fe es el orígen del amor de los esposos; del cariño de los hermanos;

de la pasion de los amantes; de la tierna simpatía á que damos el

nombre de amistad.

La fe nos ofrece una vida de eterna ventura, y hasta alcanzarla nos da

valor para sufrir las penas de este valle de lágrimas.

La fe ha llenado de santos mártires el cielo y de santas vírgenes los

conventos del mundo.

La fe es la luz purísima que ilumina las almas; el rayo de sol que

alumbra la noche tenebrosa de la duda.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 174 / 399 题