_La dicha de ser rico_, se llama una novela francesa de grande y justa
fama: su argumento es muy sencillo: un zapatero se hallaba muy feliz
con lo que su oficio producia, cuando tiene una herencia tan rica como
inesperada; su mujer y sus dos hijos se vuelven locos de alegría, y él
mismo da gracias al cielo por este beneficio; pero muy pronto el
cuidado de guardar su dinero le quita el sueño, le agita y le sumerge
en un piélago de inquietudes y de zozobras; ya hace una abertura en la
pared para ocultar en ella su tesoro; ya, creyéndole allí poco seguro,
sale al campo y lo entierra de noche con todas las precauciones que
pudiera guardar un criminal; y llegan á tal extremo su inquietud y su
angustia, que maldice su herencia y suspira por el tiempo en que vivia
sin cuidados, ni envidiado ni envidioso de los demas.
Su mujer, que le amaba, su hija y su hijo, que adoraban en él, deploran
el cambio operado en su salud, que se resiente de tantas amarguras: de
contínuo, los vecinos burlones les envian avisos anónimos de que van á
robarles, asesinándoles primero; y al fin el pobre zapatero, que ántes
vivia contento con el pan de cada dia, que nada más pedia al cielo que
pan y trabajo, que nada tenía que guardar, está á punto de perder la
razon y la vida.
Una noche su esposa y su hijo salen al campo para ver si el malhadado
tesoro se halla donde le habia enterrado el pobre hombre; pero la
tierra está excavada, y el cofrecito de hierro ha desaparecido: en
lugar de lamentar la pérdida, caen de rodillas y dan gracias á Dios por
ella, elevando sus ojos y sus corazones al firmamento bordado de
estrellas: el ladron fué bendecido por haberles librado de aquella
funesta riqueza.
Desde aquel dia, el zapatero y su familia recobraron la tranquilidad,
el sueño apacible, y su apetito feliz y nunca desmentido.