IV.

No es generalmente la miseria dón de la Providencia divina, tan

paternal y tan previsora para todos.

La miseria es casi siempre hija de la holganza, de los vicios, de la

malversacion de los medios de vida.

Dios hace nacer pobres y ricos; la indigencia es casi siempre obra de

los extravíos del hombre, y algunas veces obra tambien de los extravíos

de la mujer, que gasta más de lo que debe y puede.

La pobreza no es espantosa ni repugnante: ¿cuántas veces no se han

alegrado nuestros ojos, al entrar en un cuarto muy alto, en un piso

cuarto ó en una buhardilla? La cama, limpia y bien mullida; la ventana,

adornada con visillos blancos, sujetos con lazos rosa ó azules; el

pavimento, brillante de limpieza; los muebles, barnizados; las flores

frescas, en un jarrito de cristal ó de loza; todo esto lo permite la

pobreza, y todo esto la embellece y casi la santifica.

La limpieza es el lujo de los que cuentan con escasa fortuna; el

arreglo es una bella cualidad de los pobres, y se ven familias que con

muy pocos haberes viven con decencia y dignidad.

Apénas hay familia donde la esposa sepa gobernar su casa con

inteligencia, en que no haya un bienestar relativo: diríase que el buen

órden atrae el dinero, y que el desarreglo lo ahuyenta: las compras

inútiles, el gusto por el fausto y por el lujo, arruinan, no sólo las

fortunas modestas, sino tambien las grandes.

La pendiente de la holgura á la miseria es rápida, y se baja sin pasar

por el término medio de la pobreza: el que nace con lo necesario no le

falta, sabiendo conservarlo, hasta que muere; pero se han visto muchas

familias opulentas llegar, por el exceso de sus gastos, á la más

completa desnudez; á la más horrible miseria.

No nos rebelemos contra la pobreza, y al contrario, contentémonos con

ella si Dios nos la envia; pero evitemos con todas nuestras fuerzas la

miseria: y cuando la veamos, socorrámosla en lo posible, sin pensar en

si el desgraciado que la sufre es por su culpa, ó porque el cielo, como

al santo Job, le quiere probar con ese terrible azote, que devora á

tantos desheredados de los bienes de la tierra.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 156 / 399 题