II.

Tanto como en sociedad, ó acaso más, es precisa la cortesía en el seno

de la familia.

Procurad, amigas mias, ser atentas con vuestros hermanos y hermanas,

esos primeros amigos de nuestra existencia; no seais jamas con ellos

secas, difíciles, díscolas, tales, en una palabra, como os

avergonzaríais de aparecer á los ojos de los demas.

¿Por qué arrebatarse entre hermano y hermana un libro que agrada, un

sitio cómodo? ¿Por qué armar disputas por las cosas pequeñas? Esas

querellas, que parecen tener tan pocas consecuencias como tienen

fundamento, van minando lentamente el edificio de la mutua

consideracion; llega una de las grandes crísis de la vida en que se

necesita el amor de las familias, y éste ¡ya no existe!

La dulce intimidad que reina bajo el techo doméstico, no debe degenerar

nunca en esa grosera franqueza, que debilita y rompe los lazos más

sagrados.

No es de buen gusto la familiaridad que algunas jóvenes ostentan con

sus padres; la que esto escribe no acepta la desatenta llaneza ni áun

en la amistad más íntima; la cortesía, los modales atentos son el mejor

sosten de los afectos, áun de los más santos y legítimos, y muchas

veces le ha lastimado profundamente el ver confundir con el cariño la

desatencion, que está muy cerca de la insolencia. He visto hijas que se

presentaban ante sus padres mal vestidas y con un desaliño que se

hubieran avergonzado de mostrar ante la persona más indiferente; las he

visto tomar posturas contrarias á la buena educacion, cantar, responder

con aspereza y negligencia, murmurar del mandato paternal ó materno, y

estar en la mesa como si se hallasen con sus iguales ó inferiores,

sirviéndose, comiendo y levantándose con la más extraña libertad.

¿Por qué no se han de guardar con nuestra familia todas las atenciones

que la educacion ordena y el decoro manda con los extraños? ¿Por qué

una jóven no ha de ser para con sus padres y hermanos lo que es para

todos los demas?

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 116 / 399 题