III.

Las más brillantes posiciones ocultan á veces desgracias terribles.

El desaliento del corazon, lacerado por mil amargos desengaños; el

sufrimiento del alma, producido por decepciones en los afectos: la

saciedad, que lleva consigo la riqueza y el abuso de todos los goces

frívolos, estas cosas reunidas y áun cada una de por sí, producen un

malestar, una angustia moral, una falta de fe, que constituyen la más

horrible de las desgracias.

No amar á nadie, no esperar nada, es tan triste que valiera más morir.

Así, pues, aquellas de vosotras, mis amadas lectoras, que halle en su

camino una persona atea á fuerza de sufrir, que se dedique á

consolarla, á endulzar su amargura, á reanimar su fe y su esperanza, y

hará una obra tan meritoria como dando pan á un infeliz pordiosero,

porque la miseria del alma no es ménos dolorosa que la del cuerpo.

Sólo aliviando la desgracia podemos hallar la felicidad: busquémosla

por todas partes, y cuando la hallemos en nuestro camino, socorrámosla

con todas las fuerzas de nuestra voluntad y de nuestro ingenio,

privándonos de algo supérfluo, para dar á los desdichados lo necesario.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 106 / 399 题