III.

No es la gracia patrimonio de la juventud y tambien le lleva ésta gran

ventaja á la belleza: dos excelentes escritores franceses han

demostrado que la mujer, en su edad madura, y áun en su ancianidad,

puede poseer una gracia suprema. Mad. d'Aubray, adorable creacion de

Dumas (hijo), es una prueba de este aserto, y Octavio Feuillet ha

presentado otra no ménos convincente en su precioso proverbio titulado,

_La Partida de damas_.

Las mujeres que más adoradas han sido, no han estado dotadas de gran

belleza; ninguna de ellas pertenece á la tribu divina de que nos habla

Balzac en _La Coussine Bette_.

Cleopatra, Mad. de Pompadour, Enriqueta de Inglaterra, María Antonieta

de Francia, Isabel de Aragon, la Duquesa de Borgoña, la hija del

Regente, Gabriela de Estrées y Agripina la Grande, no eran más que

mujeres agradables; pero todas estaban dotadas de elevada inteligencia

y de la gracia infinita que de ella nace, cuando á aquel dón del cielo

va unido un carácter sensible y el sentimiento de lo bello, que revela

una alma de artista.

Indudablemente, lo que comunica al trato más gracia y más encanto es

una buena educacion: la grosería y la vulgaridad son insoportables:

separad de las familias el delicado velo del decoro, y sólo quedarán

las sinuosidades del carácter y lo prosaico, es decir, lo odioso de la

vida: desnudad el amor de las atenciones, de las delicadezas;

desposeedlo de una educacion perfecta y distinguida, y el amor morirá

ahogado por el materialismo, como muere una bella rosa que ha nacido en

un zarzal, sofocada por las punzantes ramas, que no permiten llegar

hasta ella las brisas y el sol.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 46 / 399 题