IV.

Puede asegurarse que la gracia en la mujer es producto de un bello y

dulce carácter, ó á lo ménos de un deseo constante de agradar. El arte

de decir á cada uno aquello que puede serle más grato; de complacer en

la mesa individualmente; de hacer con talento los honores de un salon;

de mantener la conversacion viva y agradable; de vestirse bien y segun

conviene para cada hora del dia; de hablar con dulzura; de sonreirse á

tiempo, y sobre todo de dar á cada uno en la sociedad el lugar que le

corresponde, es lo que constituye todo lo que de explicable hay en la

gracia; pero hay otros mil detalles que no se pueden definir, y que son

los que constituyen ese encanto de algunas mujeres tan poderoso como

irresistible.

Yo deseo á mi sexo, más que belleza, gracia; pues en ésta y no en

aquélla estriba su imperio: aquélla puede compararse á una dalia, que

sólo cautiva los ojos: ésta, á una rosa que satura de un precioso aroma

el sitio donde reside.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 47 / 399 题