II.

He visto algunas mujeres que equivocan la gracia con el gracejo, y que

sólo creen poseerla usando de maneras desahogadas y de palabras libres.

Eso no es la gracia; ó á lo ménos, no es la gracia tal como yo la

entiendo y como se admira en la buena y culta sociedad.

La gracia es la reunion encantadora del candor púdico, de la decencia

irreprochable, del natural cultivado, que se manifiesta con el lenguaje

dulce y cortés: la gracia es un compuesto de benevolencia, de elegancia

natural y perfecta, de maneras distinguidas: la gracia, cuando

verdaderamente la posee una mujer, traspira en todo lo que hace, y en

todo lo que toca, y hasta en todo lo que la rodea.

Una mujer dominante y de carácter duro é irascible, no tendrá jamas

gracia; por eso las virtudes rígidas, severas, y perfectas en una

palabra, tienen siempre muchos ménos adeptos que las amables

debilidades de algunas mujeres: parece como que la mujer debe estar

siempre envuelta en una delicada nube, que es la mitad decoro y la

mitad coquetería, y que la gracia debe flotar en la atmósfera que

respira, como un perfume impalpable.

La mujer es amable cuando llora, cuando rie y hasta cuando padece, si

es que quiere serlo: siempre que se descubra en ella la gracia y la

suavidad y que sus impresiones demuestren una alma noble y un buen

corazon, puede estar segura de su imperio.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 45 / 399 题