No es la belleza sola la que adorais, vosotros, los que pretendeis ser
héroes en el amor: yo os hago la justicia de creer que si pasais por
delante del cuadro de _Las tres Gracias_, ó de la estátua de Vénus, les
concederéis una mirada de admiracion y nada más.
Acaso podréis apasionaros con el entendimiento de una obra de arte y
pasar largas horas extasiados ante una de esas dos bellas creaciones;
porque el arte tiene inmensa é indefinible atraccion; pero esa
admiracion apasionada os la inspirarán lo mismo _Los Niños coronados de
flores_, del Dominiquino; _El Caballero de Malta en oracion_, de
Hobemma, y la _Joconda_, anónima, que cada dia encadena á sus piés,
durante algunas horas, á muchas grandes inteligencias, en el museo del
LOUVRE.
La mujer que subyuga con un sentimiento grande y profundo es, á no
dudarlo, algo más que bella: es preciso que tenga el supremo encanto de
la gracia inteligente.
No hay duda en que la belleza admira á primera vista, pero la gracia
atrae y cautiva con una fuerza irresistible.
Se ven hombres casados que poseen una mujer muy hermosa, y sin embargo,
se apasionan verdadera y profundamente de otra tan poco favorecida por
la naturaleza, que á primera vista no se comprende cómo pueda
preferirla; pero si una persona inteligente trata con intimidad á la
esposa y á la amada, pronto comprenderá la causa de que así suceda.
El libertinaje, que es vulgar, como todo lo malo, atribuye aquella
sinrazon, muy general en la sociedad, á una bien pobre causa: afirma
que la posesion apaga el cariño, y que la mujer propia, en el hecho de
serlo, ya no puede ser amada, á lo ménos por largo tiempo.
Paréceme esto un grosero error; tanto valiera que el que ha admirado un
soberbio lienzo de Rubens, en tanto que estaba de venta ó que le poseia
un vecino suyo, lo arrojase á la calle á los dos dias de haber
conseguido comprarlo.
Sólo en un caso podria comprenderse que lo hiciera; si el cuadro, desde
el instante de estar en su poder, empezase á perder su brillante
colorido, si se borrasen de él las huellas del genio sublime que lo
habia producido y se convirtiese en un lienzo vulgar, se comprende que
el poseedor se llamase engañado, se irritase y se olvidase de él.
No es, pues, la posesion lo que apaga el amor que inspiran las mujeres
hermosas; es que si no tienen más que hermosura, la vista se acostumbra
á ella, y no hallándose alimentada el alma, no hay amor que dure y que
resista el cansancio.
Ademas, las mujeres son casi todas graciosas ántes de hallar un esposo:
pero una vez conseguido, podria creerse que su gracia era un anzuelo, y
que conseguida la pesca lo han arrojado como cosa incómoda é inútil.
Desde la hermosa Esther, reina de los judíos, que pasó de la esclavitud
al trono, hasta nuestros dias, la mujer que quiere y sabe conseguirlo,
es siempre adorable y adorada.