III.

--¿A qué has venido?--preguntó á la mujer tomándola una mano.

--¡A verte!--respondió ella,--muchos dias he estado esperando tu

acostumbrada carta: al ver que no llegaba, he temido que te hallases

enfermo.

--¿No ha llegado el dinero?

--Sí, ha llegado, pero ¡ah! ¿qué importa el dinero cuando se trata de

tu salud?

Al hablar así aquella mujer, fijaba en su hermano de leche una mirada

llena de ternura, y cubierta de lágrimas.

--¿Y has dejado á tus hijos?--preguntó él.

--Sí.

--¿Solos?

--Solos: la mayor cuenta ya diez años.

--¿Y los has dejado por mí?

--Sólo por verte.

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 40 / 399 题