III.

El dilema es claro y cualquiera espíritu sano lo puede resolver sin

dificultad.

Puesto que el hombre no está jamas en su casa, nunca como ahora ha sido

la casa el lugar que debe ocupar la mujer.

Puesto que la mujer hace falta en la casa y no fuera, lo lógico es que

se la eduque para la casa y que se la enseñe, no sólo lo necesario para

dirigirla bien, sino lo preciso para que la embellezca: la música, el

dibujo, los idiomas, para que pueda conocer la literatura extranjera

con perfeccion, para que pueda elevar su entendimiento, cultivar su

espíritu, empaparse en los buenos ejemplos é imitar los modelos de las

virtudes.

Y puesto que la mujer tiene dentro de las paredes de su casa tan

florido y tan bello campo donde moverse; puesto que tiene á su cargo la

noble tarea de hacer la dicha de los suyos; puesto que le es dado

pensar y sentir, ¿para qué necesita la libertad y para qué ha de

dársele?

¿Qué puede hacer de su libertad la huérfana que ha perdido á los

autores de sus dias?

¿Adónde irá sola? ¿Podrá viajar? ¿Podrá presentarse en los salones sin

una compañía respetada y respetable? ¿Podrá recibir á sus amigos? ¿Qué

hará, pues, de su libertad? ¿Qué objeto tiene?

La libertad completa se llama y debe llamarse aislamiento, tratándose

de la mujer, que se mueve en una esfera muy limitada, esfera de

sentimiento y no de pasiones é intereses materiales.

La que pierde á un marido á quien amaba, ni estima su libertad ni hace

tampoco uso de ella. ¿Qué hay comparable al lazo de flores de una union

feliz? ¿Qué hay en el mundo más bello que las dulces alegrías de una

union legítima, bendecida de Dios, aprobada por los hombres, sancionada

por todas las leyes morales, indisoluble por las armonías del alma y

por las afinidades del espíritu? Y cuando todo esto se ha perdido, ¿hay

acaso fuerza en el alma para tratar de buscarlo de nuevo? ¿Hay

probabilidades de hallarlo, aunque se busque? ¿Qué es la libertad,

cuando se ha perdido aquel bien inapreciable, que es tan raro en la

vida, y por lo mismo tan precioso? Las vulgares coqueterías y los

afectos vulgares, ¿podrán llenar aquel vacío?

Un libro para las damas: Estudios acerca de la educación de la mujer · 第 30 / 399 题